El Lobo Estepario Anda Suelto en el Danilismo

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 1 de agosto, 2019

Mucho antes de  que  Louis Pasteur por Serendipia (serendipity en inglés), porque ocurrió de manera inesperada, descubriera microbios en los alimentos, siendo tal vez casi un niño, fue a presenciar la escena de personas mordidas por lobos. El lobo es un animal muy temido por los humanos, sin embargo, no así el perro que en la línea evolutiva debe tener un tronco común con el lobo; el perro, animal domesticado hace unos 14 mil años para los fines de la cacería de animales salvajes, ha sido considerado como el mejor amigo del hombre, pero no así el lobo que ha sido considera una fiera y vive en estado salvaje.

De ahí el nombre de la obra quizás más emblemática de Herman Hesse: El Lobo Estepario. En dicha obra el escritor alemán perfila la dualidad maniquea, según él, de la naturaleza humana; es como si dijéramos que para el autor el bien y el mal coexisten los dos en todo ser humano, al dejarnos ver que el lobo estepario es el contrario del humano, que ambos están juntos en la naturaleza de todo ser humano. Esto es así en las individualidades de cada ser humano, pero lo importante es que en un momento dado puede estar presente el lobo estepario en el comportamiento del individuo y en otro momento el humano, pero lo más importante es cual predomina más en la estructura de personalidad de los individuos.

En todo esto va a jugar un papel importante la socialización del individuo, ya no se trataría de un asunto del psicoanálisis. La estructura de personalidad está marcada fundamentalmente por la socialización del individuo, ya que los intereses de clases sociales y de grupos que el individuo son integrado a su comportamiento en el proceso aprendizaje, al formar parte de ellos, aunque haya factores genéticos que establezcan singularidades en dicha estructura de personalidad.

Aunque el individuo es el individuo, pero es dependiente de la colectividad. Las grandes celebridades, los grandes hombres y mujeres que han hecho geniales aportes y creaciones, han sido grandes creadores fruto de su esfuerzo individual, pero para poder actuar de ese modo han necesitado de la sociedad. Lo peor del caso es que a veces se olvidan de que viven en una colectividad tan grande que es la sociedad, a veces creen que contando con el apoyo de un grupo muy reducido pueden resolverlo todo, por ejemplo, contando con el apoyo de una élite empresarial. Ese es el caso de Danilo Medina, el actual presidente de La República.

Un dirigente histórico del PLD, hablo de uno de los fundadores del PLD y de una persona de gran prestigio por su historial, nonagenario ya -pero con una gran lucidez-, me llegó a decir que nos encaminábamos hacia una dictadura. Eso me lo llegó a decir cuando se aprobó la reelección del actual presidente de La República. Don Ramón Andrés Blanco Fernández me autorizó a que podía decir esto que digo aquí. Bueno, no vivimos una era de tanto autoritarismo como se vivió en la Era de Trujillo, pero vivimos en una época que se nos impone por la fuerza la ley de la oferta y la demanda. El mercado, dejado al libre albedrío, impone la fuerza y genera desorden en la sociedad no el orden en esta. Los préstamos que toma el gobierno provocan presiones en la tasa cambiaria y genera desorden, provoca la deflación de la moneda local y todo esto actúa como una fuerza en el mercado provocando pérdida de la calidad de vida de la población dominicana.

Piensan el presidente de La República y su cohorte de burócratas más cercanos que  este país es de ellos. Con el voto popular no ganaría ni Danilo y ninguno de sus favoritos que aspiran -ahora que Danilo ha insinuado que no va a ser candidato-, ya hay evidencias  de que el danilismo no cuenta con mucho apoyo popular.  No cuenta con un apoyo popular para ganar, porque su gobierno ha sido muy malo, pese a toda la campaña mediática que se ha hecho queriendo presentarlo como bueno.

En una reunión reciente Danilo aparece reunido con un grupo de empresarios que le ofrecieron su apoyo, entre los cuales no estuvo José Luis Corripio, la figura más emblemática del empresariado del siglo XX, aunque estuvo representada el grupo Vicini del siglo XIX y otros. Esos empresarios no representan al voto popular, y se trata de empresarios vinculados más al sector servicio y de la construcción, excepto el grupo Vicini. Lo chocante, además, es que los empresarios se retratan junto a Andy Dauhajre, quien se ha dicho que ha recibido sobornos de la empresa constructora Odebrecht.

El lobo estepario anda suelto en el danilismo. Ese lobo estepario permanece en el estado de vigilia de los danilitas y en cambio el humano permanece en el estado onírico de ellos. El Estado lo ven como el Leviatán, el monstruo marino de la mitología para frenar los instintos de los ciudadanos, pero no porque estos vayan a destruir el orden social (provocando la entropía social), como lo planteaba Tomás Hobbes, si no para que la burguesía financiera macere a los ciudadanos y sea quien provoque la entropía social. No se trata de si hubo un estado de naturaleza y con el existiera el  buen salvaje, antes del contrato social (antes de la aparición del Estado) como lo dice Rousseau. Se trata de que los ciudadanos tengan derecho a un Estado de bienestar que debe ser la negación del orden neoliberal y de la hegemonía del capital financiero.

Por  Francisco Rafael Guzmán F.

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