El Libro de los Muertos y normas de cultura

Por Gregory Castellanos Ruano

“¡Gloria a ti, Señor de Verdad y Justicia! ¡Gloria a ti, dios grande, Señor de Verdad y  Justicia! He venido a ti, ¡oh mi amo! Me presento a ti para contemplar tus perfecciones. Porque te conozco, conozco tu nombre y los nombres de cuarenta y dos divinidades que están conmigo en la sala de la Verdad y la Justicia. Yo, en verdad, os conozco, señores de la Verdad y de la Justicia; os he traído la Verdad, he destruido por vosotros la mentira. No cometí fraude contra los hombres; no atormenté a la viuda; no mentí ante el tribunal; no conozco la mala fe; no hice nada prohibido; no obligué a los trabajadores a que trabajaran más de lo debido; no fui negligente; no estuve ocioso; no quebré; no desmayé; nunca hice lo que desagrada a los dioses; no perjudiqué al esclavo ante sus amos; no hice padecer de hambre; no hice llorar; no maté; no ordené la muerte a traición; no defraudé a nadie; no sustraje los panes de los templos; no distraje las tortas de ofrenda de los dioses; no quité las provisiones ni las vendas de los muertos; no realicé beneficios fraudulentos; no alteré la medida de los cereales; no usurpé en los campos; no adquirí ganancias ilegítimas por medio de los pesos del platillo de las balanzas; no quité la leche de la boca de los infantes; no cacé con red las aves divinas; no pesqué los peces sagrados en sus estanques; no corté ningún brazo de agua a su paso; no apagué el fuego sagrado en su hora; no rechacé a los bueyes de las propiedades divinas; no rechacé a dios alguno en su procesión… ¡Soy puro! ¡Soy puro! ¡Soy puro!“

EL ALMA DEL MUERTO ANTE OSIRIS NIEGA HABER COMETIDO EL MAL

(Del Libro de los Muertos)

Esta interesantísima colección de menciones es un retrato de las normas de cultura del pueblo egipcio. Muchas de dichas normas de cultura, como se puede apreciar, están claramente impregnadas de un carácter religioso, otras tienen que ver con la cotidianidad y con las relaciones entre las personas y con las relaciones con cosas.

Es un verdadero espéculo o espejo de cómo pensaba el pueblo egipcio en lo religioso, en lo moral y en lo jurídico. Pero también se puede apreciar que dos o las tres vertientes recién mencionadas  aparecen ampliamente entremezcladas.

Dicha colección de menciones egipcias son una prueba de que cada pueblo crea y protege sus normas de cultura.

El pueblo egipcio era un pueblo profundamente religioso, profundamente apegado a su religión de carácter politeísta. El famoso historiador griego Heródoto, considerado como El Padre de la Historia, decía que los egipcios eran “los más religiosos de los hombres“, de ahí que no debe de causar asombro el acento que sobre el aspecto de cosas relacionadas con su religión colocan en este pasaje para resaltar la cita, en la que creían, con el dios Osiris después de la muerte.

En fin, en la cita ut supra del Libro de los Muertos hay una mescolanza de actividades de diferentes clases, algunas eran punidas por el sistema legal egipcio de la época de los Faraones y a ellas hace referencia el alma del muerto ante Osiris para destacar que no cometió esas actividades punibles por dicho sistema legal.

Si hacemos abstracción de los aspectos matizados por el aspecto religioso nos encontramos con los siguientes aspectos sobre cuya base se edifican todavía modernamente algunas disposiciones penales existentes entre nosotros:

“no hice nada prohibido“;

“no hice llorar“;

“no maté“;

“no ordené la muerte a traición“;

“no defraudé a nadie“;

“no fui negligente“;

“no quebré“;

“no alteré la medida de los cereales“;

“no usurpé en los campos“;

“no adquirí ganancias ilegítimas por medio de los pesos del platillo de las balanzas“;

“no quité la leche de la boca de los infantes“.

Esos aspectos concretos a que nos hemos referido, que no son los que tienen que ver directamente con la religión, que son seculares, no obstante también le sirven al alma del muerto como carta de presentación ante Osiris para proclamar ante él la pureza de dicho fenecido. Es decir, que no sólo el respeto de los aspectos jurídicos que se crearon en Egipto por impulso de la religiosidad de sus habitantes servían al ciudadano muerto al momento de, según  su creencia, rendir cuentas ante Osiris, sino que para ello también servían aquellos que nada tenían que ver con la religión de manera directa.

Como se ve, los egipcios recurriendo a una humanidad elemental y al sentido del deber subyacente en sus disposiciones penales las usaban para hablarle a Osiris sobre la pureza del alma de quien se presentaba ante él.

En fin, el texto citado revela los deberes esenciales que ese sistema jurídico egipcio de la Edad Antigua les exigía cumplir a cada uno de los integrantes de la población destinataria del mismo.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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