El legendario Fidel Castro

Por lunes 15 de agosto, 2016

Cualquier ser humano común que logre traspasar y desafiar las barreras del destino, tanto biológica como socialmente y pueda convertirse en el propio arquitecto de su futuro sin duda, debe ser considerado un individuo con características especiales, sin embargo, cuando se trata de un individuo cuya figura y cosmovisión personal alcanzan reconocimiento e inspiración de connotación cuasi-global, independientemente de nuestras ideas particulares, no nos queda otro camino que atribuirle la denominación de una figura legendaria o inmortal.

Una gran parte de las naciones del mundo, aún diferenciadas por sus culturas y con mayor fortaleza en Latinoamérica, han coincididos en inmortalizar o valorar en su justa dimensión a sus grandes hombres, mientras se encuentran alteradas las emociones gracias a una parafernalia a la que llaman velorio, cuyos recuerdos y grandezas muchas veces solo están vivos hasta que yacen en una fría tumba o hasta que comienzan los fenómenos cadavéricos, que es precisamente el escenario que logro presagiar, con quien sin dudas desde mi humilde perspectiva debe ser considerado como el más grande Estadista de la segunda mitad de todo el siglo XX.

La Construcción de su Futuro

La historia registra desde Moisés hasta nuestros días, que desde que un hombre consigue persuadir, coaccionar o motivar a otros y con esto posteriormente llegar a convertirse en su líder o jefe, automáticamente, también nace una antropológica animadversión y una lucha por parte de otros individuos, situación que no le ha sido ajena a Fidel castro, quien desde aquel 26 de julio de 1953 tras el asalto al cuartel Moncada dejó claramente establecido que había decidido escribir su futuro con tinta indeleble en los libros de historia, aseveración que él mismo presagió en su discurso de defensa mundialmente conocido como, la historia me absolverá, sin embargo, para ser justos hay que recordar que ya 6 años atrás, Fidel era parte de la historia y un héroe anónimo del pueblo Dominicano, tras arriesgar su propia vida a la edad de 21 años intentando derrocar a Trujillo en la llamada expedición de Cayo Confites de 1947.

Sin embargo, es a partir del desembarco en el Granma en 1956, cuando realmente Fidel Castro se convierte no solo en un gigante, sino además, en un verdadero líder que con solo 30 años y menos de 20 hombres que sobrevivieron tras la derrota en alegría de pío, pudo mantener viva la moral, el espíritu y la valentía para enfrentar a 80,000 soldados del ejercito regular, hasta alcanzar el triunfo de la revolución el 1ro de enero del 1959, y más aún, lograr convertirse durante 47 años en el principal motor de inspiración revolucionaria de toda Latinoamérica y en la insignia de oposición a la potencia más grande del mundo como son los EEUU, inclusive por encima en muchos momentos de los propios lideres de la URSS, hasta tal punto que la propia CIA reconoció que realizó 638 intentos fallidos para matar al gran Fidel Castro.

La Inmortalidad de Fidel

El geopolitólogo y profesor estadounidense Joseph Samuel Nye, estableció en su teoría del poder blando, que la misma se presenta cuando un actor político tiene la capacidad de incidir en las acciones o intereses de otro actor o Estado, valiéndose de los medios culturales e ideológicos a su alcance, características que sin lugar a ninguna duda es lo que representa al día de hoy el hermano país de Cuba, ya que para nadie es un secreto que, Cuba es el referente de gran parte del mundo en salud, en educación, y en muchas disciplinas deportivas y cual si fuera poco, Cuba es el único país del mundo donde el pueblo es el dueño de toda su tierra, donde hay una tasa cero de analfabetos y el único país de toda Latinoamérica donde se puede hablar con orgullo de soberanía nacional, hechos que a Fidel le hacen acreedor de llamarle inmortal de las ideas.

Hoy que Fidel alcanza sus 90 años de una vida legendaria, solo nos queda decir que, el destino y las circunstancias proponen, sin embargo, está más que comprobado que es el hombre con su dedicación, con su capacidad y con su accionar quien finalmente dispone, y que la grandeza de un hombre sobrepasa el fino hilo de nuestras recalcitrantes ideas, Loor eterno, felicidades y larga vida para el más grande Estadista de toda la mitad del siglo XX, Fidel Alejandro Castro Ruz que viva.

Por: LIC. MANUEL CRUZ