El Lava Jato arrastra a Eike Batista, de brillante empresario a prófugo

Por EFE jueves 26 de enero, 2017

EL NUEVO DIARIO, Río de Janeiro, 26 ene (EFE).- El empresario Eike Batista, que llegó a presumir de ser el hombre más rico de Brasil, es desde hoy un prófugo de la Justicia, acusado del pago de comisiones ilegales por 16,5 millones de dólares a un exgobernador de Río de Janeiro mediante una compleja trama de corrupción.

Batista, según revelaron hoy funcionarios de la policía federal y la fiscalía, habría entregado el dinero al exgobernador Sergio Cabral, en prisión desde el pasado noviembre, a través de un contrato ficticio que simuló la compra de una mina de oro.

La Policía allanó su domicilio de Río de Janeiro a primera hora pero no encontró al empresario, e investiga ahora si viajó hace dos días a Estados Unidos utilizando un pasaporte alemán que consiguió porque su madre era germana.

La investigación, apuntó el fiscal Leonardo Freitas, demostró que Cabral "montó una organización criminal" en 2002, cuando era diputado regional en Río de Janeiro, que creció entre 2007 y 2014, mientras se desempeñó como gobernador del estado.

Cabral, según la Policía, llegó a sumar unos 100 millones de dólares de origen ilegal que ocultó en cuentas abiertas en bancos del exterior.

Eike Batista, quien hace unos años se consideró dueño de la octava mayor fortuna del mundo, acumuló una riqueza calculada en unos 30.000 millones de dólares a través de empresas de los más diversos sectores aprovechando la subida del petróleo y las materias primas.

Hijo de Eliezer Batista, un exministro de Energía y expresidente de la antigua estatal Vale do Río Doce, privatizada en 1998, el empresario acostumbraba a hacer ostentación de su riqueza y a exhibirse con la farándula y la cúpula del poder.

Sin embargo, cayó en desgracia con la crisis del crudo y el fracaso de arriesgados negocios que le obligaron a vender y a cerrar la mayoría de sus empresas.

Se deshizo incluso del Lamborghini Aventador LP700-4 que tenía como objeto decorativo en la enorme sala de su casa de Río y que vendió por un millón de dólares.

El año pasado rompió un prolongado silencio para colaborar con la Justicia en las investigaciones sobre los desvíos en Petrobras, el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil.

Batista admitió que realizó "donaciones" sin declarar a campañas políticas con fondos procedentes de comisiones ilegales por la adjudicación de contratos con empresas públicas.

Según el Tribunal Superior Electoral, las "donaciones" de Batista beneficiaron a 13 partidos y alcanzaron los 12,6 millones de reales (unos 3,8 millones de dólares).

Entre los beneficiarios, de acuerdo con el portal O Globo, están campañas de líderes de todo el arco político, incluida la expresidenta Dilma Rousseff cuando se presentó a la reelección en 2014 formando equipo con Michel Temer, hoy presidente de Brasil.

El empresario, de 60 años, pretende regresar a Brasil y entregarse a la Justicia, según sus abogados, que no concretaron la posible fecha de su retorno.

En la operación de hoy, bautizada como "Eficiencia" y parte del Lava Jato -como se conoce a la investigación sobre Petrobras-, fueron detenidas otras cuatro personas, entre ellas Flavio Godinho, vicepresidente de la sección de fútbol del Flamengo y antiguo brazo derecho de Batista.

Además, se tomó declaración a otras tres personas, incluida Suzana Neves, exesposa de Cabral y prima del presidente del Partido de la Social Democracia (PSDB) y excandidato presidencial Aecio Neves. EFE