El lado oscuro de la pandemia

Por Eduardo Ogando sábado 30 de mayo, 2020

A cinco meses del inicio de la pandemia Covid-19, grandes nubarrones oscurecen la gestión.  Nunca en la historia de las epidemias habíamos visto tantos desaciertos. La realidad de la pandemia está opacada por intereses económicos, oscurantismo, limitaciones técnicas, o quizá conspiraciones. Desde el origen del virus, alertas oficiales, ambivalencia en las medidas de control, los protocolos, los anuncios de vacunas, pruebas de detección, veracidad de los datos que se publican, hasta la incertidumbre en los esquemas de tratamiento y las necropsias; todo es penumbra. ¡Oh ciencia incierta arropada por el más largo manto de intereses!

No niego que el virus es altamente contagioso y virulento, pero el desarrollo científico-técnico de hoy, más la globalización de la información, no justifican los muertos por furgones, los daños a la salud y a la economía, a no ser por desaciertos, improvisaciones, errores, o quien sabe si conspiraciones. Líderes mundiales, organizaciones sanitarias, gobiernos, intereses económicos, lucha por el poder político, lanzan sus redes a un océano revuelto llamado pandemia.

Antes de enumerar algunos desaciertos, errores o quizá conspiraciones, me permito aclarar que sólo existen dos mecanismos para contagiarse con el virus Sars-CoV-2:

  1. El virus entra al cuerpo por la boca, por la nariz, o por los ojos, usando el aire como medio de transporte.
  2. Una persona sana también puede contagiarse, al tocarse la boca, la nariz, o los ojos con sus manos contaminadas, es decir, contagio mecánico.

Usando la imaginación, si yo fuese un profesor de escuela primaria, le explicaría ese mecanismo de contagio a mis estudiantes de escuela primaria, abastecería mi escuela con mascarillas y guantes, enseñaría a mis estudiantes a usarlos adecuadamente, y quedaría controlada la pandemia; es un plano teórico muy simple, pero adultos lo complicamos.

Veamos algunos desaciertos intencionales o no, en la gestión de la pandemia Covid-19:

  1. China trató de manejar en secreto, y declaró tarde la epidemia.
  2. China, rechazó ayuda ofrecida por la OMS y CDC para control de la epidemia.
  3. Todavía China se opone a una investigación externa sobre el origen del virus.
  4. La OMS fue vacilante en la declaratoria de pandemia.
  5. La misma OMS recomendó tardíamente el cierre de las fronteras.
  6. El protocolo de la OMS contra el contagio es simplista: a) evitar el contacto con enfermos,
  7. b) lavarse las manos con agua y jabón, y c) estornudar en pañuelo desechable o en el codo.
  8. Esa misma OMS declaró no necesario el uso de mascarillas.
  9. A cinco meses de la pandemia, todavía la OMS, no promueve el uso de mascarillas, que ha sido el mecanismo más efectivo contra el contagio de cualquier enfermedad trasmitida por aire, desde La Gripe Española, de 1918.
  10. La representante de OPS/OMS, en R.D. sostiene que los guantes no son necesarios. Al parecer ignora que los guantes son la única barrera efectiva para evitar el contagio Mano-Rostro, es decir, evitar el contagio mecánico, con nuestras propias manos, después de haber tocado superficies contaminadas.
  11. Los tomadores de decisiones, que antes fueron técnicos, se han burocratizado y parecen comulgar con los intereses políticos y económicos alrededor de la pandemia.
  12. El director de Enfermedades Trasmisibles de OPS/OMS, recientemente hizo pronósticos sombríos para Brasil, recomendó el incremento pruebas rápidas (de poca utilidad); pero nunca recomendó las mascarillas, cientos de veces más efectivas y baratas.
  13. El control de la pandemia en los países está en manos de políticos, autoridades médicas y especialistas clínicos, que no priorizan la epidemiología; ellos priorizan el tratamiento de los enfermos y no el control del contagio, que es un millón de veces más económico y efectivo.
  14. Los epidemiólogos, no están al frente en toma decisiones, sólo cumplen tareas venidas de la centralización normativa donde prevalece el enfoque terapéutico.
  15. Un proyecto de investigación toma el sueño eterno, las autoridades ni lo entienden, ni lo priorizan, prefieren el inmediatismo, escenario fácil para dar palos a ciegas, sin que se noten los errores.
  16. La medicina privada, medios diagnósticos e industria farmacéutica, se frotan las manos.
  17. La Especulación se ha hecho ahijada de la pandemia.
  18. El poder económico utiliza el poder mediático para cundir el pánico, empujando a los gobiernos a gestionar fondos de emergencia y empréstitos para “salvar vidas”.
  19. Se impulsa la penitencia en la población, que de rodillas clama por el cumplimiento del versículo sagrado de las vacunas…sueño de los magnates del negocio de la enfermedad.

Pero esta pandemia no se controla con tratamientos; el tratamiento es para los enfermos, con él se disminuyen los días de invalidez y el índice de letalidad; el control sólo es posible con inmunización, pero todavía no hay; entonces reforcemos las barreras de contagio, que a continuación vamos a enumerar asignando un porcentaje arbitrario, y aprendamos a vivir con ellas sin reproches, hasta que sea necesario:

  1. Uso de mascarillas correctamente ajustadas: 60%,
  2. Educación para la prevención del contagio: 15%
  3. Uso de guantes, especialmente en lugares públicos: 5%
  4. Vigilancia epidemiológica con búsqueda activa de casos: 10%
  5. Higiene (personal, medio ambiente, y agua potable): 5%
  6. Desinfección de lugares públicos: 1%
  7. Cuarentena de 12 horas: 1%
  8. Túneles de desinfección: 1%
  9. Distanciamiento social de dos metros: 1%
  10. Pruebas de anticuerpos: 1%

 

Este un humilde servidor sostiene en cualquier escenario que, priorizando el enfoque preventivo sobre el enfoque curativo de las enfermedades, con las tres primeras medidas de control expuestas más arriba, cualquier país puede controlar la pandemia, y volver la normalidad, realizando toda actividad posible usando mascarillas y guantes; en términos teóricos esas tres simples medidas, hacen el 80% del trabajo en el control de la pandemia.

Por Dr. Eduardo Ogando

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