El laberinto de la JCE

Por Manuel Hernández Villeta viernes 30 de agosto, 2019

La Junta Central Electoral tiene que salir de su laberinto. Sus pasos parecen estar en un círculo que todavía tiene escapatoria. Lo primero es que sepan manejar  las sonrisas y las buenas caras, síntoma de que se quiere agradar a todos. Esto es virtualmente  imposible.

Un juez habla por resoluciones y sentencias. En materia electoral la Junta tiene que aplicar  acciones directas, no para congraciarse con los partidos grandes y algunos pequeños. No se olvide que es tradición en todas las administraciones de la JCE pecar de ser aliados de partidos políticos.

La mejor prueba es que de los titulares de la pasada administración  del organismo electoral, la mayoría hoy está militando en partidos políticos. Es de suponer que si ahora  son activistas partidarios, en sus corazones  de cabecillas del sistema electoral estaban presentes los líderes que siguen en estos momentos.

Se torna difícil poder orquestar una Junta Electoral libre e independiente. El primer escollo es en la labor de selección. Todos los aspirantes vienen de litorales políticos o sociales. Si no los impulsa   un líder, entonces   son punta de lanza de la mal llamada sociedad civil.

Es la historia eterna de todas las administraciones de la Junta Central Electoral. La presente va con piernas lentas, y más de un chusco dice que con pies  de gelatina, temblorosos, difíciles de poder mantenerse en la marcha de los acontecimientos. Los jueces electorales no están para complacencias, sino para actuaciones y defender el derecho a la libre votación de los dominicanos.

No les puede temblar el pulso al momento de tomar decisiones. Ya hay los mecanismos constitucionales para la apelación legal o someter a las altas cortes. Si  un partido no está de acuerdo con una decisión de la JCE, que la lleve al Tribunal Constitucional o al Tribunal Superior Electoral.

En materia electoral, de lo que se trata es de aplicar los reglamentos, hacer valer la ley y la Constitución. Lo demás es faltar a la responsabilidad. La JCE no tiene que buscar apoyo para aplicar una resolución. El pleno debe sopesar las medidas a tomar, y actuar de acuerdo a su conciencia y el bienestar de los votantes.

Si debe mantener buenas relaciones con los partidos políticos, y nunca tomar acciones que estén fuera de los reglamentos. La concertación no indica que se va a tirar a la basura el derecho a la aplicación de los reglamentos electorales.

Es cierto que en el país cada día es más difícil, y para muchos impensable, poder aplicar los reglamentos y las  leyes. Pero cuando se trata del futuro de todos los dominicanos, no hay momento de chistes ni de risas, y se tiene  que apretar con toda la fuerza de la muñeca y golpear con el puño cerrado. El cargo no es para pusilánimes  ni mujeres u hombres de doble cara. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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