El jefe de Estado del país 2012-2020: ¿Quién era?

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 3 de diciembre, 2020

Es una pregunta que cualquiera se haría, a raíz de declaraciones atribuidas a un abogado litigante, al parecer queriendo hacer favorecer la voluntad del expresidente de la República Danilo Medina, en las circunstancias creadas con el apresamiento de familiares de este último y de funcionarios o personas vinculadas a su gobierno.

Ese abogado diría que el presidente no sabía que su hermano era suplidor del gobierno. Ni el más ignaro de los dominicanos podría pensar que un presidente o jefe de Estado de un país, viva tan desinformado, como para desconocer que un hermano o pariente suyo -o un funcionario de su gobierno- esté haciendo negocios con el Estado o sea un suplidor del mismo. ¿Quién puede creer que el presidente de La República (que es el jefe del Estado y/o de gobierno en cualquier país) pueda vivir en una situación de semejante desinformación? Habría que ser un orate para poder creer semejante aserto.

Ahora bien, en años recientes Danilo Medina siendo presidente llegó a nombrar o intento nombrar a alguien como funcionario que estaba cumpliendo una condena judicial en una cárcel, según noticias divulgadas. Al parecer, hay gentes que el poder las obnubilas tanto que creen que por estar en el todo le luce, hasta los grandes descuidos como jefes de Estado.

En la Historia de los inicios de La República, siendo presidente Manuel Jimenes González, a este se le olvidaban los asuntos públicos por estar recreándose en las galleras con las lidias de gallos.

Sin embargo, podría deberse no tanto al descuido, si no que parece que hay personas que habiendo logrado escalar a las cimas en la vida política prefieren que prevalezca la fuerza por encima de la moral, lo que puede ser viejo; en realidad, el poder se basa en la fuerza, lo fáctico, mientras que la autoridad se basa en la moral, en lo espiritual.

Quien dirige un Estado o gobierno basándose en la fuerza es un dictador, se impone, pero no le obedecen, no permite escuchar a los ciudadanos y es sordo; en cambio, quien ejerce la autoridad para gobernar escucha a los ciudadanos y estos le obedecen. En el capitalismo es muy difícil que haya una democracia participativa, o por lo menos, es imposible en el capitalismo salvaje que hoy tenemos.

Hace algunos años, alguien dijo en mi presencia, en el escenario de una reunión para elegir autoridades en la UASD, que el mundo era del tigueraje y que eso era lo que iba. Aunque predomina o eso sea lo que predomine hoy en día en la mentalidad de muchas personas, la verdad es que resulta más digno y menos riesgoso el creer en el respeto, la decencia y el pudor. El mundo no es solo del tigueraje y debemos buscar que la honradez se imponga, aunque sea difícil luchar contra la conciencia social del tigueraje o del lumpen.

Es más difícil la lucha cuando la burocracia cree en el clientelismo y no cree en la participación de los ciudadanos, para tomar las decisiones, en otras palabras, cuando la elite política no cree en una democracia verdadera, lo que pasa cuando ha querido tener de modelo el capitalismo occidental para mantener las desigualdades sociales.

Según parece, Danilo Medina se ha comido un tiburón podrido, dicho en sentido figurado. Su gobierno perdió la vergüenza y se olvida de la impronta que dejan como máculas los actos de verecundia. Tan sólo el endeudamiento pone en evidencia la falta de escrúpulos de la burocracia publica en sus gestiones para con los ciudadanos, en el periodo indicado. El poder envilece, me dijo una amiga hace unos años, lo cual es verdad.

Cuando en la Europa del siglo XI de Nuestra Era se comenzó a pasar de una economía enteramente o casi enteramente natural a una economía mercantil, si no del todo mercantil muy influida por el comercio, cuando se provocó el auge de este por Las cruzadas luego del concilio de Clermont (1095), esto provocaría el auge del monetarismo.

La circulación monetaria casi fue nula en los primeros siglos de la Europa medieval, como medio de cambio universal más allá de los señoríos no lo fue hasta el siglo citado arriba. Al volver a usarse el dinero como medio de cambio universal, con el auge del comercio, los gustos por las mercancías de Oriente que llegaban en grandes caravanas de bestias aumentaron las ansias de los señores feudales laicos y religiosos por el dinero. En consecuencia, quisieron aumentar sus rentas en dinero de cualquier modo.

Con el auge del comercio eclosionó el salteador de caminos, el cual se escondía en las zanjas de los openfields que se abrían para establecer linderos entre parcelas de cultivos, para desde ahí sorprender o prender a los mercaderes y quitarles el dinero o la mercancía.

Hasta los señores feudales religiosos, con el afán de adquirir de tener dinero para comprar la mercancía o adquirirla mediante el hurto de esta, pudiendo vivir así en la abundancia y disfrutar del boato y la opulencia, llegaban a acuerdos con los salteadores.

Hoy en día, en una época muy diferente por el extenso dominio de la naturaleza que tiene el ser humano, lo que con el afán de lucro de grupos reducidos ha llevado a la devastación de la misma, el testaferro y quienes se valen del mismo no son más dignos que el salteador de caminos que apareció en los albores de la Baja Edad Media.

Algún que otro gran empresario dominicano creció económicamente hasta llegar a su gran fortuna, teniendo esta su origen en haber servido    de testaferro dicho empresario de algún pariente de Trujillo.

El fenómeno de ser testaferros de hombres o mujeres que han ocupados curules importantes en la administración pública y se han revolcado en cieno de la corrupción, parece estar muy de moda en nuestro país.

Es la hora de acabar con la corrupción y acabar con la lumpen burguesía dirigiendo el Estado, pero estableciendo alianzas público-privadas y manteniendo en vigencia el neoliberalismo, eso no va a ocurrir. Es hora de una vida más digna para el trabajador asalariado, el chiripero, el profesional y el pequeño empresario, el capitalismo salvaje y la hegemonía del capital financiero que le es cónsona no permite eso, deben ser barridos.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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