El INTRANT y el Ministerio Público, una dupla contra los ciudadanos

Por Manuel De Jesús Ruiz

Para conocer el nivel de burocracia e irregularidades existentes en las instituciones dominicanas, solo hace falta intentar resolver algún inconveniente en el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), el cual cuenta ahora con el aval del Ministerio Público para fastidiar a los ciudadanos, con procedimientos que violan la lógica que deben tener las leyes de cualquier Estado de derecho.

Hace unos meses, a pocos días del vencimiento de mi licencia de conducir, me dirigí al Punto GOB ubicado en el centro comercial Sambil, donde después de una interminable fila, y el normalizado maltrato de los empleados de ese lugar a los usuarios,  me indicaron que tenía una infracción de tránsito. A sabiendas que no podía tener una multa, me apersoné al INTRANT, donde con toda normalidad me indican que al parecer un agente le puso una multa a una señora, y se equivocó al digitar la cédula, siendo la mía la que quedó registrada.

Para el retiro de dicha multa debía emitirse  una sentencia, la cual no solo tarda alrededor de 20 días, sino que también yo debía ir a retirar y volver otro día a depositarla en la Unidad de Transito del Ministerio Público, para que entonces en el plazo que ellos entiendan, me retiren la multa que no es mía, y yo pueda renovar mi licencia. Así de sencillo.

Pasado los 20 días llamo al INTRANT, donde me indican que les dé ¨otra semanita¨, porque todavía eso no había bajado. Luego de días llamando, me indican que por fin ya puedo pasar a retirar la sentencia, para entonces ir al Ministerio Público a depositarla.

El pasado viernes, sin razón alguna, un agente del INTRANT ve mi vehículo nuevo, el cual porta su placa de exhibición con fecha de expiración en el mes de julio, colocada donde todo el mundo la pone, pegada en el vidrio trasero, de manera visible y legible. Este agente, en ánimo de recibir de mi parte algún soborno, indicó que mi placa estaba fuera de lugar. Le pregunté que donde se supone que debía estar, y le señalé al menos otros 2 vehículos en el semáforo que por casualidad llevaban la placa en el mismo lugar que la lleva mi carro. Procedió a escribir la infracción.

El agente, el cual no debe tener siquiera un bachiller en su haber académico, indica que mi licencia esta vencida, le muestro una copia de la sentencia que se me otorgó en el Tribunal de Transito, y le explico que hasta que no se proceda a resolver ese error en el sistema, no puedo renovar mi licencia, e intenté que use el sentido común, pero como todos sabemos, intentar que un agente de estos use el cerebro es una tarea por demás complicada.

Junto a mi identificación intenta pasarme el papel de la multa, lo cual me niego a recibir, y el decide poner encima del carro en plena avenida John F. Kennedy, por lo que el papel de la multa sale volando con el viento de los otros carros al pasar. El agente decide escribir otra multa, alegando que como no la recibí, estoy tirando basura a la calle. Así funciona su lógica.

Viendo lo que he pasado para retirar una multa que no es mía de mi historial, desistí de la idea de llevar al Tribunal de Transito la situación con este agente, porque está claro que este individuo no es más que el reflejo de una institución del Estado totalmente podrida. Se me hace difícil odiar, incluso molestarme realmente con este individuo, el cual, al final, recibe un sueldo cebolla, es quien pasa por agua, sol y polvo todos los días, y que solo hace lo que la mayoría de sus superiores también hacen.

Luego de haber pasado por todo esto, es la fecha que aún me sigue apareciendo la multa que no es mía, y por la única razón que no puedo renovar mi licencia, lo que es casi seguro que me llevará a otras situaciones con algunos otros agentes de tránsito, hasta que la Unidad de Transito del Ministerio Público de Malecon Center decida actualizar mis datos, y retirarme una infracción que nunca debió estar en mi récord, y ya me costó 3 mil pesos.

 

Por Manuel De Jesús Ruiz

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