“El Informe de la OEA: Un Cuento Chino” 

Por Manuel Cruz domingo 19 de abril, 2020

En el exordio de mis ponencias en las asignaturas de ciencias políticas y marketing político, anticipándome con meridiana diplomacia al despliegue de pasiones e interrogantes que generan estos temas siempre les comparto a mis estudiantes una sentencia vernácula que reza así. ¡En política nada es fortuito! La misma, es un axioma aprendido tras 20 años de inhalación, estudios y reflexiones de un sistema político meramente conchoprimista. Desde esa perspectiva, aceptar como bueno y valido y sin ningún tipo de cuestionamientos el informe de la OEA sobre las elecciones del pasado 16 de febrero; sería como entregarles un premio Nobel a los indoctos.

Descredito + Descredito

Si existiera una sola ciencia en el mundo cuyos resultados futuros estén categóricamente alejados de la aritmética esa sería la política; toda vez que, al ser la historia y la sociología sus fuentes fundamentales jamás esta podría circunscribirse dentro de las ciencias exactas. Y, por consiguiente, sería imposible encontrar un escenario en política que resista la ecuación en la que “sustracción x sustracción” sea igual a adición; ósea donde [-x- =+]. Partiendo de esa premisa, si extrapolamos esa máxima al escenario político dominicano indefectiblemente tendrán que surgir una serie de interrogantes ignoradas por la esquizofrenia de la cháchara electoral.

Verbigracia, ¿en que momento interiorizamos y aceptamos la idea de que el abortado, cuestionado y desacreditado proceso electoral del 16 de febrero, podía expiarse y encontrar legitimación a partir de una sentencia evacuada por una institución que ella y quien la dirige están ante la comunidad internacional tan desacreditados y deslegitimados; igual o más que las mismas elecciones que estaban auditando? Esa acción probó las patologías colonialistas que viven en una gran parte de nuestros pseudo-líderes, y lo decimonónico que somos aun en materia institucional.

Las Preguntas sin Respuestas    

Después de analizar en forma pormenorizada el informe presentado por la Organización de Estados Americanos. Si hacemos una retrospectiva y recordáramos los grandilocuentes cantos de sirenas y, lo portentosa de la tecnología tan avanzada que fue presentada y defendida en reiteradas ocasiones por el pleno de la JCE, si lo contrastamos con los graves resultados que presenta el informe habría que concluir diciendo que, esos miembros de la JCE sobrepasaron a los gigantes de la mitología grecorromana Homero, Hesíodo, Plutarco y Pausanias. Y, además, son irresponsables de baja estofa que ni siquiera le hacen honor a los jugosos salarios que devengan.

Por tal razón, ya que está probado que muchos de los que dirigen instituciones u ocupan funciones de elección popular son más incompetentes que los mismos que votan por ellos; lo más prudente sería que nos digan ¿si solo con desvincular al exdirector de informática de la JCE se puede resarcir al país? ¿Quién le devolverá al pueblo los miles de millones que se invirtieron en el montaje de esas elecciones? Y, ¿Cuál de los pseudo-líderes tendrá la suficiente madurez y vergüenza para pedirle disculpas a los ciudadanos después que todos ellos motivaron, promovieron y patrocinaron una hecatombe nacional bajo el supuesto de un sabotaje sin autor?

Diazepam para Tarúpidos

La poeta y escritora puertorriqueña Giannina Braschi sentenció, que “las preguntas no cambian la verdad, pero le dan movimiento.” En virtud de ello, esa pantomima diplomática que busca legitimar el estiércol de campaña de esas elecciones, a todos aquellos que tengan por lo menos un ápice de betacaroteno en el cerebro debe generarles las siguientes preguntas. ¿A quienes apoyan en el país el mismo imperio al que la OEA le sirve de cortesana? ¿Por qué solo grupos y partidos de oposición patrocinaron las manifestaciones posteriores, si nadie sabía en realidad lo que había pasado?

Asimismo, ¿nos están diciendo que un oficial superior y un técnico especializado armaron un chisme nacional? ¿Entonces el ministerio público y la policía, inventaron una asociación de malhechores que saboteó las elecciones? ¿Pasó todo eso sin que el pleno de la JCE no supiera nada? Si el propio informe en la página 18 dice que los profesionales eran calificados y experimentados, ¿cómo diablos expertos con más de 15 años de experiencia, graduados hasta fuera del país y que 4 meses antes realizaron otro proceso con la misma tecnología pudieron cometer esas supuestas negligencias? Solo los ciudadanos e intelectuales de Wikipedia, pueden creer ciegamente en ese informe de la OEA.

Anuncios

Comenta