El increíble arte de opinar sin pensar primero

Por HERNÁN PAREDES lunes 11 de febrero, 2019

Recientemente recorría el universo de las redes sociales, específicamente la plataforma de Twitter, mi preferida hasta el momento, por ser la que en mayor medida tiene una estructura funcional pensada para propiciar o facilitar el debate de ideas con millones de personas alrededor del mundo.

Sin embargo, a pesar de que este medio, al igual que otros, incluso los tradicionales, se ve contaminado por una inmensa cantidad de información basura, o mejor dicho, opiniones basura, a pesar de todo esto, si aprendes a tolerar y filtrar el ruido que estas generan, puedes encontrar en la selva una mina de oro, pero un oro en forma de opiniones de gente de mucha calidad con las que puedes entablar debates.

Una de estas personas interesantes de seguir en las redes sociales es el físico norteamericano Brian Green, quien goza del prestigio de ser considerado una de las mentes científicas más brillantes del momento, y no es para menos, ya que él es uno de los creadores de la famosa Teoría de Cuerdas, o como otros la llaman, la Teoría de Todo, pero esto último será tema de otro artículo.

Pues bien, el profesor Green publicó en su cuenta de Twitter la siguiente frase genial de un filosofó irlandés que dice:

“Solo unas cuantas personas piensan, sin embargo todas tienen opiniones”

George (Bishop) Berkeley

Evidentemente esta es una de esas frases que cuando te la lees debes detenerte unos segundos y exclamar ¡Carajo,  pero que buena está esta!, y precisamente eso me ocurrió, pensé inmediatamente en el contexto dominicano, con tantas cosas que ocurren dentro de estos 48 mil kilómetros cuadrados, por ejemplo, pensé inmediatamente en algunos personajes de nuestros medios de comunicación, gente que sin el menor pudor pretenden hablar hasta de física nuclear sin saber siquiera que es un átomo.

Pero pensé también en políticos, algunos de los cuales te desarrollan todo un conjunto de propuestas para supuestamente resolver problemáticas nacionales, pero problemáticas que realmente no han estudiado, y por lo tanto no entienden, y en consecuencia probablemente de implementarse lo que plantean dejarían todo igual o peor, pero ahí están, opinando a diestra y siniestra, como si se tratara de una competencia donde solo importa la cantidad de opiniones que emitas, sin importar su contenido o pertinencia.

Aún más todavía, pensé también en el dominicano promedio, y se repite lo mismo, opinamos sin conocimiento de causa. Recuerdo una vez que siendo más joven me dije a mi mismo que quería mejorar mi conocimiento de la historia dominicana, así que empecé por leerme “De Cristóbal Colón a Fidel Castro” de Juan Bosch, pero me di cuenta que me faltaba algo más, así que empecé a investigar la historia del continente antes de la llegada de los españoles, pero lo que aprendí solo me hizo más consciente de mi propia ignorancia, por lo que terminé  tratando de estudiar los 300 mil años de historia y prehistoria de toda nuestra especie en el Planeta Tierra.

Y perdonen, estoy tratando de no pecar de exagerado, lo que quiero decir es que para entender un fenómeno social, político, económico o científico, cualquiera que sea, hay que hacer el esfuerzo de entender incluso el contexto del contexto y su evolución en el tiempo, es decir, que para entender y atreverse a opinar sobre una situación como la que actualmente ocurre en Venezuela, por dar un ejemplo, no basta ni si quiera con estudiar lo sucedido desde la llegada de Hugo Chávez al poder por primera vez hace 20 años atrás.

Para hablar con propiedad de la crisis venezolana usted debe partir, por lo menos, desde lo sucedido en el continente desde la época de Simón Bolívar, evaluando lo que este último intento construir con la Gran Colombia, un proyecto que fue saboteado por los Estados Unidos de Norteamérica en componenda con la oligarquía latinoamericana del momento.

Pero insisto, ¿es que acaso estoy exagerando? Para nada, otros de mentes mucho más brillantes que yo, han dejado plasmadas sus opiniones en sendos trabajos que tratan de entender y explicar lo que piensan acerca de diferentes fenómenos, estudiando no solo superficialmente el estado actual de los mismos, sino también como estos llegaron a ser, a partir de la dinámica dialéctica de múltiples otros que se interrelacionaron a través del tiempo hasta producir el estado de situación vigente.

Evidentemente no todos tenemos la genialidad de Einstein, Sartre o Bosch, no todos  tenemos la misma formación académica, ni tenemos porque tenerla, pero lo que si podemos hacer todos es el esforzarnos un poco por pensar antes de opinar, debemos evaluar objetivamente antes de llegar a conclusiones, y no hay excusa en esta era de la información, donde tenemos acceso a todo el conocimiento acumulado a través de nuestro pequeño teléfono inteligente (smartphone).

En estos tiempos en que la desinformación quita y pone presidentes, crea olas de pánico peligrosas, destruye honorabilidades, incluso socava los cimientos mismos de la democracia, todos tenemos la responsabilidad de hacer el esfuerzo de pensar un poco antes de opinar, más si jugamos los roles de comunicadores, políticos, líderes sociales o religiosos, es decir, roles donde lo que decimos influye en como piensan y actúan los demás.

Si quieres cambiar el mundo empieza por cambiarte a ti, si quieres cambiarte a ti mismo, empieza por cambiar la forma en como abordas las cosas sobre las que opinas y actúas.

 

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