El hijo de Lindbergh

Por El Nuevo Diario Domingo 2 de Abril, 2017

Charles Augustus Lindbergh fue un aviador e ingeniero estadounidense. En 1927 alcanzó la condición de primer piloto en cruzar el océano Atlántico, uniendo el continente americano y el continente europeo en un vuelo sin escalas en solitario.

El secuestro de Charles Lindbergh Jr. se produjo por la tarde, hacia las 20:30 horas del 1 de marzo de 1932. Para ello se usó una escalera artesanal que fue encontrada cerca de la residencia de los Lindbergh. El niño había sido sacado de la cama ubicada en un segundo piso y bajado a través de una escalera que tenía un peldaño quebrado o suelto. La desaparición fue reportada media hora más tarde.

El secuestrador contactó con el matrimonio a través de la mediación del doctor Condon. Fueron pagados US$ 50.000 de rescate en certificados de oro; pero el niño no fue devuelto. Un cadáver en descomposición identificado como el del chico fue encontrado por un camionero el 12 de mayo de 1932 en un bosque a 6 kilómetros de la casa Lindbergh. La causa de muerte fue clasificada como un duro golpe en la cabeza. El bebé murió desnucado. Los certificados de oro estaban seriados y la policía aguardó a que apareciesen en el mercado ya que la banca los había sacado de circulación.

El 22 de junio de 1932 se promulgó la Ley Lindbergh en que el secuestro se tipificaba como un delito federal.

Más de dos años después, el 18 de septiembre de 1934, se descubrió un certificado de oro del dinero del rescate que tenía un número de placa de vehículo escrita en él. El encargado de la gasolinera que estaba al tanto de los números de serie identificó uno de ellos y sin que el pagador se diese cuenta anotó la matrícula del vehículo y llamó a la policía.

Los certificados de oro habían sido rápidamente sacados de circulación en 1933 por lo que ver uno era inusual y, en este caso, atrajo la atención. La placa, de New York, pertenecía a un Dodge sedán azul oscuro propiedad de Bruno Hauptmann. Hauptmann fue detenido al día siguiente y acusado del asesinato sin tener aún la policía pruebas exactas.

Las pruebas que se acumularon en su contra más tarde se clasificaron como Prueba Circunstancial. Hauptmann negó su participación y por cada pregunta que la policía le hacía, él parecía tener una buena coartada. La detención de Hauptmann y su interrogatorio cayeron fuera del marco jurídico, pero esto no se consideró como un atenuante.

El juicio atrajo amplia atención de los medios y fue apodado el "juicio del siglo". Hauptmann también fue llamado "El hombre más odiado del mundo" gracias a la manipulación de la prensa que despertó el interés público al grado de lograr la conmoción nacional.

A pesar de las evidentes dudas del gobernador de Nueva Jersey, Harold G. Hoffman, en cuanto a la culpabilidad de Hauptmann, Hoffman no pudo convencer a los demás miembros del Tribunal de errores para que volviesen a examinar el caso, y el 3 de abril de 1936 Hauptmann fue ejecutado en la silla eléctrica en la prisión estatal de New Jersey conocida como Old Smokey.

De todo esto es que se desprende la frase que dicen nuestros padres y abuelos de que: “Fulano está más perdido que el hijo de Lindbergh”.

POR AMABLE CHAHIN