El Grupo de Santiago, Contradicciones PRD-PLD y Contrarrevolución Balaguerista

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 26 de agosto, 2019

Como decía Fidel Castro: Balaguer prometió revolución sin sangre y trajo sangre sin revolución, luego de la Guerra de Abril de 1965. Más bien trajo sangre y contrarrevolución; luego de la muerte de Trujillo, incluyendo el gobierno de facto del Triunvirato, se vivía una etapa en que muchos servidores públicos y funcionarios tenían ideas liberales o de izquierda, produciéndose una cacería de brujas  impuesta al Dr. García-Godoy en su gobierno de transición.  Ciertamente que el país había pasado por un período de 4 meses aproximadamente de guerra civil, en la que por lo menos 3,000 dominicanos perdieron la vida, por lo que hacer que la violencia cediera no era tarea fácil, pero él (Balaguer) quiso el poder a toda costa. Para Joaquín Amparo Balaguer Ricardo el poder era un desiderátum, un deseo insaciable.

Había vivido en su exilio en los Estados Unidos, país en el cual desde finales 1963 no gobernaba John F. Kennedy, sino el grupo más conservador dentro del Partido Demócrata; Kennedy, el gran jefe de Estado, fue asesinado producto de las contradicciones del poder político en Estados Unidos y de las intervenciones de la mafia cubana que había operado en tiempos de Batista y estaba resentida con Kennedy y la Revolución Cubana, con el primero porque no  quería invadir Cuba y con la segunda porque le había confiscado inversiones en los negocios del bajo mundo. Balaguer debió tener en su agenda para gobernar a partir de 1966, en un país en el que se celebraron elecciones con la presencia de las tropas extranjeras que intervinieron el país el 28 de abril de 1965 y duraron más de un año en el mismo, con la receta del poder norteamericano.

Los que no se perfilaban así eran las figuras importantes del PRD, entre ellas Juan Bosch -máximo líder- y Antonio Guzmán que era una figura de gran prestigio, quien fuera propuesto para ser presidente interino hasta que se celebraran elecciones y así poner fin al conflicto bélico. Este último no aceptó las condiciones que se le propusieron de deportar a algunos de los constitucionalistas  y a otros de ellos confinarlos en una parte del territorio del país. Siendo un hombre que en parte debía de vivir de la renta de la tierra y en parte de la extracción de la plusvalía (era una suerte de híbrido de las clases burguesa y terrateniente), su posición no podía ser más loable al concluir la guerra. Las clases no se suicidan, pero algunos individuos dentro de una clase social actúan a veces no obedeciendo necesariamente conforme con los intereses inmediatos de la clase social a la que pertenecen.

Bosch dio demostraciones de que tampoco hubiese estado de acuerdo con que a los constitucionalistas se le reprimiera y él fue el líder político de la conspiración contra el Triunvirato desde su exilio,  para reponer el derrocado gobierno encabezado por él. Dio demostraciones de tolerancia política durante su gobierno, por lo que fue derrocado; dio demostraciones después de concluida la guerra  ya que se supo de “… una lista muy selecta de once dirigentes de izquierda condenados a muerte, denunciada por Juan Bosch y Peña Gómez en 1969…” (Narciso Isa Conde: Secretos, Vivencias… De lucha, vida y amor, Santo Domingo, editora Impresur, 2017, Pág. 147). De esos once izquierdistas sólo sobrevivieron a la persecución Narciso Isa  y Baby Mejía. El que opine otra cosa de Juan Bosch es un loco o un orate en la política, porque los hechos dicen que Bosch fue un hombre que no concilió nunca con el imperialismo norteamericano y dio muestra de vocación democrática y tolerancia y acercamiento a las ideas revolucionarias.

La contrarrevolución balaguerista parece que estaba en marcha desde antes de producirse la Guerra de Abril, pues el Partido Reformista se fundó en el 1964, mientras Balaguer estaba en su exilio entre New York y San Juan en Puerto Rico. El gobierno del Triunvirato mantuvo a  Balaguer en el exilio, lo que contribuyó un poco con el aumento de la animadversión de Balaguer contra los cívicos, pues estos eran el principal estamento político del gobierno de facto del triunvirato surgido del golpe de Estado contra Juan Bosch.

A esto hay que agregar que los cívicos eran abiertamente anti-trujillistas, aunque algunos de ellos antes se habían congraciado con Trujilllo, habían acumulado  algún peculio o  habían recibido favores durante la dictadura trujillista; ellos no podían tener componenda con Balaguer, porque aunque Balaguer a la caída de Trujillo quiso dar muestra de destrujillización y de democracia, promulgando además una ley de  autonomía universitaria, lo cual parece que era parte de una estratagema para en un futuro político ser menos   vulnerable a los cuestionamientos de ser él trujillista, pero la verdad es que él no podía divorciarse mucho de su base social, y esta tenía raigambre en sus antecedentes trujillistas.

Para saciar sus ambiciones políticas, en medio de la vorágine o torbellino de la guerra, Balaguer toma la excusa de que su madre estaba enferma  y entra al país para n o salir de él, hasta que no es juramentado, luego de que se celebrara la farsa electoral de 1966 con las tropas interventoras dentro del mismo. No valieron las exigencias de Imbert Barreras, jefe de la Junta de reconstrucción Nacional -gobierno paralelo al de los constitucionalistas-, para que Balaguer abandonara el país. Esto último se negó a hacerlo; como ironía de la vida, los constitucionalistas fueron partidarios de que Balaguer se quedara, para luego pagarle con las persecuciones y los allanamientos. Todo parece indicar que la represión de Balaguer obedecía a un plan contrarrevolucionario  recetado a Balaguer. Para Imbert, Balaguer representaba el retorno del trujillismo; Imbert, al igual que Wessin, estaba con los cívicos.

Estos querían las empresas del Estado y todo el botín de los Trujillo para enriquecerse; Balaguer quería el poder, gobernando con los poderosos del imperio y los inversionistas criollos y extranjeros que estuvieran dispuestos a hacer inversiones privadas, reprimiendo a los opositores y desarmando a la población, pero sin enajenar en principio al Estado de su patrimonio. Su ley más emblemática en ser aplicada en los inicios de su gobierno, como parte del favoritismo a los poderosos, fue la ley de austeridad.

 

El Grupo de Santiago era en un principio un poco heterogéneo, pues no era sólo el colectivo de intelectuales y empresarios que se organizó en la Asociación para el Desarrollo Incorporado y en torno a la UCAMAIMA (hoy PUCAMAIMA). Esto se puso en evidencia cuando a partir del 1961 se produjo el golpe de Estado organizado desde Santiago del general trujillista Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, pero también cuando a raíz del golpe de Estado a Juan Bosch el 31 de octubre de 1963, según el reportaje aparecido en la Revista Ahora  # 52 del mes de febrero de 1964, en su página 36: “Las autoridades dominicanas descubren un complot para derrocar al  gobierno en Santiago. Como resultado del descubrimiento son arrestados el       coronel de la Fuerza Aérea Dominicana Guarién Cabrera Ariza, el teniente coronel de FAD, Danilo Simó, el señor Soto Bermúdez, industrial santiaguero, y el Doctor Ambiórix Díaz Estrella, ex-Procurador  fiscal en Santiago. El ex-General Pedro Rafael Santiago Rodríguez Echavarría de la FAD y el Dr. Vinicio Castillo (Bincho) sic son perseguidos por las autoridades por supuesta implicación en el presunto complot ” . Nótese lo que parece era un supuesto grupo de conspiradores que al parecer era muy heterogéneo políticamente hablando.

Guarién Cabrera Ariza, si se le compara con Santiago Rodríguez Echavarría, podrían tener en común su pasado Trujillista. Sin embargo, a partir de 1965 la conducta de ambos tal vez no fuera muy parecida. Santiago Rodríguez Echavarría estuvo del lado constitucionalista siempre y esperaba el apoyo del grupo militar de Santiago, pero la rama militar del Grupo de Santiago traicionó a los constitucionalistas, ya que se había comprometido con estos y no cumplió con su palabra.

Podemos encontrar muchos conatos del Grupo de Santiago en procura de poder político, pero un poco díscolo en principios en cuanto a su comportamiento de este grupo, aunque sin dejar de hacerse sentir. Verbigracia,                                                                                                                                                               si revisamos  el # 105 de la Revista Ahora, Pág. 37, 24 de abril de 1965 (conoció la luz ese número el mismo día del estallido bélico), notaremos que se hablaba de que en Santiago de los Caballeros se estaba proyectaba fundar un partido que llevara de candidatos a la presidencia y vice-presidencia, respectivamente, a los ciudadanos Dr. Héctor García-Godoy Cáceres y Sr. Antonio Guzmán, para las elecciones que proyectaba realizar el Triunvirato a finales de ese año, pero que el estallido de la guerra no dejó realizar dichas elecciones. García-Godoy había estado en principios organizado en el Partido Reformista y era oriundo del Cibao, Balaguer estaba exiliado, parecía tener cierta lógica; Antonio Guzmán era cibaeño y siempre fue del PRD. Ninguno de los dos era cívico, pero el PRD estaba conspirando contra el Triunvirato mientras se barajaba esa fórmula para acudir a las proyectadas elecciones que el gobierno de facto prometía celebrar.

Parece que tenía mucho sentido aquel dicho que rezaba: Santiago es Santiago, porque la ciudad corazón, o mejor dicho, el Grupo de Santiago dio mucha agua a beber. ¿Es eso así, ahora? Evidentemente que no es así, porque el grupo económico de Santiago se ha estado diluyendo con el proceso de globalización de la economía y ha perdido su identidad regional. La principal empresa licorera de Santiago ha perdido el gran mercado que otrora tenía. Los carteles del narcotráfico también están influyendo en que el Grupo de Santiago no tenga la fuerza moral que en otros tiempos tenía.

La plaza de Santiago fue muy codiciada por diferentes fuerzas políticas. Balaguer celebra su primer mitin político en Santiago, como parte de su proselitismo con fines electorales para las elecciones de 1966. Realizó ese mitin en 1965, antes del ataque del 19 de diciembre de 1965 a los constitucionalistas en el Hotel Matum. Balaguer había vivido en Santiago y codiciaba esa plaza para las elecciones de 1966.

Un rumor de golpe de Estado, circuló antes de que los constitucionalistas fueran atacados en el Hotel Matum, según la Revista Ahora # 111 del 6 de diciembre de 1965, en su página 21. Eso pudo haber sido una treta de los enemigos de los constitucionalistas, aunque también pudo haber un conato de golpe de Estado contra el gobierno interino de García-Godoy por parte de los sectores más conservadores de Santiago.

En 1970, perredeistas de Santiago  participaban en reuniones en que se discutía la pertinencia o no  de acudir a las elecciones, entre los que estaban Jorge Blanco, Antonio Guzmán y José Augusto Vega Imbert.

Luego de terminada la guerra del 1965 José Augusto Vega Imbert, Jorge Blanco y Negro Veras, entre otras personalidades de prestigio de Santiago como también fue el caso de Marcelo Bermúdez, llegaron a estar detenidos por sus actividades políticas. Virgilio Mainardi Reyna era de los que eran partidarios de la participación electoral, mientras Bosch y Peña decían otra cosa.

Hasta 1973 una división de hecho no se produce en el PRD, pero ya en el 1970 afloraban las contradicciones. Lajara Burgos quería ser candidato presidencial del PRD para las elecciones de 1970 y desde ese entonces es cuando comienza con sus diatribas y acusaciones contra Peña Gómez. En ese año se vivía una situación de efervescencia política y se creía que se iba a producir un estallido revolucionario o que Balaguer sería desplazado por vía del golpe de Estado o por otra vía, en Chile Allende gana las elecciones en septiembre, pero aquí Balaguer se reelige sin la participación del PRD en las elecciones y los grupos de izquierda eran ilegales.

Una gran incidencia en la juventud la tenía el MPD, pero tal vez la táctica del golpe de Estado revolucionario fue lo que lo llevó a perder la batalla con Balaguer. El MPD penetraba al PRD y aparentemente tenía una alianza con el PQD para la táctica del golpe de Estado.

La llegada sorpresiva   con 8 hombres  de Caamaño al país fue el detonante de una crisis que ya  desde un poco antes se comenzaba dar en el PRD, había aparentemente gentes en la dirigencia del PRD que sabían de las simpatías foráneas hacia ese partido para desplazar a Balaguer pero sin Bosch de presidente de la República. Después de terminada la guerrilla de Caamaño y salir Bosch y Peña de la clandestinidad, el domingo 7 de octubre de 1973 se celebra un mitin en la ciudad de Santiago de los Caballeros, previamente convocado por un gran bloque de partidos que incluía a casi todos los partidos y grupos de la oposición, el cual fue masivo. Sin embargo, parece que la crisis del PRD era inevitable, ya que según Juan Bosch: “ la salida del PRD de los que iban a fundar el PLD tuvo lugar el 18 de noviembre de 1973. La fundación del Partido se llevó a cabo el 15 de diciembre de ese año, día en que se reunió el congreso fundador bautizado con el nombre de Juan Pablo Duarte… ”

Cuando Bosch y su grupo salen del PRD no va a tardar mucho tiempo en aparecer el Acuerdo de Santiago, Peña Gómez que había salido del PRD retorna y reasume su secretaría general. El PRD, el PQD, el Partido Social Cristiano y el MPD fundan el Acuerdo de Santiago, el Grupo de Santiago era muy fuerte.

Nótese que el PLD se funda el 15 de diciembre, según la cita de Bosch, y ya el 16 de diciembre diferentes organizaciones: asociación de profesores Santiago,  Asociación médica de Santiago, asociación de abogados, Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales, Amucaba, clubes de Santiago y Puerto Plata, grupos estudiantiles de Santiago, Puerto Plata y otros lugares, grupos religiosos, profesores de la UCAMAIMA, médicos de Puerto Plata y sindicatos de trabajadores de diferentes lugares del Cibao, se pronunciaron en una declaración dirigida al Congreso Nacional, al Presidente de la República y a la Opinión Pública Nacional demandando la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados. Se conoce como Declaración de Santiago. Apareció en un espacio pagado de un diario de ese día 16/12/73.

La oposición estaba dividida en dos bloques, a partir de ese momento, el Bloque de la Dignidad Nacional y el Acuerdo de Santiago. Balaguer se aferraba al poder y logra con unas elecciones amañadas retenerlo en el 1974, ya que sólo Lajara Burgos le hace el juego con grupo que no era más que una entelequia. El Acuerdo de Santiago se retira por el ambiente de represión política que había en el país y el Bloque de la Dignidad Nacional en ningún momento tenía intenciones de participar en las elecciones de ese año.

El despotismo paternalista, como estilo de gobernar, se agotaba. La conciencia de clase había crecido en las clases y fracciones de clases explotadoras y dominantes. El árbitro bonapartista ya no hacía tanta falta, pese a que su desiderátum por el poder lo mantuvo Balaguer hasta su muerte.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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