El gobierno de Trump: política interna y política exterior

Por Víctor Manuel Peña martes 31 de enero, 2017

Dirigir una nación como Estados Unidos, una superpotenciamundial, no es lo mismo que dirigir un Estado pequeño como la RepúblicaDominicana. Sin embargo, ni la una ni la otra pueden ser, ni deben ser,dirigidas con una visión microscópica de la realidad.

Con una visión microscópica de la realidad no es posible nigestionar, ni administrar, ni gobernar una nación tan poderosa como EstadosUnidos sin crear grandes distorsiones o convulsiones a nivel interno y en elmundo, Como no ha sido posible gobernarcorrectamente a la República Dominicana con una visión microscópica centrada enlas visitas sorpresa desde agosto de 2012.

A Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, lavisión y la formación microscópica le vienen de su perenne condición de empresario,por lo que sus genes, sus experiencias y sus reflejos condicionados pararesponder a los permanentes e inagotables problemas de la realidad (expresadosen desafiantes preguntas), la fenomenológica y la de la razón, le vienen,repito, de su muy limitado ámbito de existir, vivir e interactuar propio delmicrocosmos empresarial.

Así, se quedarán muchas preguntas sin respuestas, y de losinterrogantes contestados, serán muchas las respuestas equivocadas y erráticas.

Y eso que pase con un ciudadano cualquiera no representaningún problema para la sociedad, pero que se dé con el jefe de Estado de unanación, sea grande o pequeña, se convierte de por sí en un problema muy grandey grave para la sociedad.

Trump no ha terminado de constituir su gobierno aún, y sinembargo se ha mantenido emitiendo decretos, a diestra y siniestra, en todosestos primeros días posteriores a su juramentación en los que aparecendelineadas y plasmadas políticas públicas con relación a asuntos o problemaspúblicos y de la sociedad. O sea que Trump ha estado convirtiendo en políticaspúblicas simples promesas de campaña, sin antes agotar y madurar el necesarioperíodo de investigación, análisis y ponderación de estos problemas públicospor parte de las agencias gubernamentales, con competencia para ello, paradespués pasar a definir y a decidir políticas públicas con relación a losmismos.

Manteniendo la distancia, en la República Dominicana pasóalgo parecido a lo que está haciendo Donald Trump. Ni en la campaña electoral,ni en el programa de gobierno que se presentó en el 2012, se habló nunca de lasvisitas sorpresa, y sin embargo, ¡vaya sorpresa!, entre fines de agosto yprincipios de septiembre de 2012, Danilo ya estaba convirtiendo en políticapública la carta que tenía debajo de la manga: las visitas sorpresa, las queexplotaría electoralmente de cara al 2016 como ocurrió.

Donald Trump al convertir en políticas públicas sus simplespromesas de campaña, desde los primeros días de su gobierno, no deja de tenerfines electorales cara al 2020 en base al estribillo “yo cumplí lo queprometí”, aunque con eso le cause grandes problemas a la poblaciónestadounidense y grandes problemas a Estados Unidos en el mundo al mismotiempo.

Lo que hemos insinuado en todo este trayecto expositivo esque un ciudadano para ser erigido en jefe de Estado de una nación debe tenerante todo y sobre todo formación y visión macroscópica, y dotado de una granprudencia y sabiduría y de una exquisita sensibilidad social.

Pero si el pueblo comete el error de elegir presidente a unciudadano con grandes falencias, entonces lo que procede es que el presidente,en un ejercicio de humildad y de prudencia, se haga rodear de los mejorescerebros y talentos que hay en el país en las diferentes áreas, única manera decompensar sus insuficiencias y debilidades.

¿Podrá Trump restablecer o recuperar la grandeza de EstadosUnidos haciendo lo que está haciendo o de seguir haciendo lo que está haciendo?

Se ha dicho que con la anulación del TPP pierden México,Chile y Perú, y gana MERCOSUR, pero quesobre todo el gran ganador en el mundo es China Continental.

Cuando en la gestión de Obama se consideró viable y factibleel TPP se pensó mucho más en los objetivos geopolíticos y geoestratégicos deEstados Unidos que en los objetivos propiamente comerciales. En otras palabras,el gobierno de Barack Obama asumió ese tratado pensando en cercar política yestratégicamente a China Continental al sacarle de la alfombra a muchos de suscontertulios en Asia.

Ahora China Continental tiene el terreno totalmente libre y asu disposición para firmar un tratado de libre comercio con sus contertulios enAsia y con países de América Latina. Así, no hay manera de parar elexpansionismo comercial chino en el mundo.

En una lucha irracional, irrazonable, infecunda e infelizcontra la ciencia, Donald Trump, que ha dicho en reiteradas ocasiones que nocree en el cambio climático ni en la contaminación ambiental, acaba de ordenarpor decreto la construcción de dos oleoductos que Obama decidió engavetar.

¡Cómo que no existen ni la contaminación ni el cambioclimático, si Estados Unidos es, históricamente hablando, uno de los grandesresponsables y culpables de la contaminación ambiental mundial y de sudestructora y malvada consecuencia: el cambio climático!

La gestión de Tump luce ser una gestión de gobierno muytemeraria y tremebunda. Y esto acaba demanifestarse abiertamente con los decretos sobre las ciudades santuario y losmigrantes que llegan de Centroamérica, llegando a prohibir por decreto también,una medida inusual y sin precedente en la historia de la política migratoria deEstados Unidos, la entrada de los musulmanes de siete países: Irán, Irak,Siria, Yemen, Libia, Somalia y Sudán. Y esto es así aun cuando esos ciudadanosmusulmanes tengan pasaportes de otra nación o nacionalidad.

Esto ha provocado contundentes protestas de ciudadanosestadounidenses en aeropuertos de muchas ciudades estadounidenses y el rechazoy la ira de países de Europa, incluyendo a Inglaterra, que tildan de “divisoriay equivocada” la política migratoria de Trump. Y es que con esa errada e irracional política migratoria, Trump leagrava los problemas migratorios a Europa.

Hasta la mano de obra indocumentada la necesita la economíaestadounidense para reproducirse y garantizar la sostenibilidad de esareproducción.

Erosiona la unidad política del Estado federal estadounidensela decisión de Trump, expresada en una orden ejecutiva, en el sentido de“forzar u obligar” a las llamadas ciudades santuario” a ofrecer informaciones alos departamentos federales sobre los inmigrantes indocumentados que hay enesas ciudades. Los alcaldes de esas grandes ciudades santuario, como Californiay New York, han planteado públicamente -haciendo caso omiso a su burda einaceptable amenaza de que de no subordinarse se les suspenderán “subsidiosfederales”- que no acatarán esa disposición gubernamental y que seguiránprotegiendo a los inmigrantes en general y a los inmigrantes indocumentados enparticular.

Un presidente sensato y prudente se abstendría de confrontarcon dos de las más grandes ciudades industriales y comerciales de EstadosUnidos: California y New York

A una semana de estar en el poder, en las que sí ha cocinadoy festinado muchas de sus promesas de campaña al convertirlas ya en políticaspúblicas internas, aún no ha perfilado su política exterior, aunque sí ha dadoseñales muy equívocas en el sinuoso y enrevesado itinerario de la políticaexterior o de la política mundial de una superpotencia como Estados Unidos.

Y esas equivocadas señales iniciales están referidas a laanulación del TPP y al establecimiento (o la intención de establecerlo) de unarancel adicional de 20% a las importaciones procedentes de México, medida enla que el presidente de Estados Unidos no discrimina entre importaciones debienes finales e importaciones de bienes intermedios (materias primas y bienesde capital).

Y esa medida, una especie de represalia, represión o“venganza”, la toma Trump después que el presidente de México, Enrique PeñaNieto -en una actitud correcta, valiente, oportuna y decorosa- decidió cancelarsu visita a Washington. Recordemos quefue Trump que invitó Peña Nieto a reunirse con él en Washington, pero al otrodía de haberlo invitado declaró a la prensa que si Pena Nieto no iba a asumirla financiación de la construcción del muro en la frontera con México, que seabstuviera de ir a la capital estadounidense a reunirse con él.

Frente a la imposición y a la sumisión que quiere DonaldTrump, Peña Nieto ha respondido como presidente de un Estado soberano haciendogala del tradicional nacionalismo con que se ha manejado históricamente Méxicoen sus relaciones con Estados Unidos. Hay que rememorar que cuando Cuba se declaró socialista en 1961, Méxicofue uno de los muy pocos países de América Latina que mantuvo incólumes susrelaciones diplomáticas con esa nación del Caribe.

¡México ha sido icónico, modélico y paradigmático en elejercicio de su soberanía como Estado libre e independiente!

Establecer un arancel adicional de 20% a las importacionesprocedentes de México no penaliza inmediata y directamente a México, sino a lasempresas y a los consumidores estadounidenses, habida cuenta de que es a ellosque se les trasladará el aumento del arancel.

¡O sea que los fondos para construir el odiado muro omuralla, una verdadera locura, no los aportará México como pretendía ilusamenteTrump, sino los consumidores estadounidenses!

Ahora, de cara al mediano y largo México sí será penalizado yperjudicado, puesto que ante el encarecimiento de los productos procedentes deMéxico en el mercado interno de Estados Unidos debido al efecto directo einmediato del arancel, las empresas y los consumidores estadounidenses sedecidirán por usar y consumir los mismos productos, pero a precios más competitivos,procedentes de otros países o naciones a los que no se les va a aplicar esearancel de 20%.

Eso significa que el arancel adicional de 20% producirá, enel mediano y largo plazo, una especie de efecto de desviación de comercio encontra de la economía mexicana y a favor de las economías de otros países de laregión y del mundo.

Con una visión microscópica como la que tiene Donald Trump,propia del micro-mundo empresarial, no podrá dirigir, o mejor dicho, no esposible dirigir correctamente una nación tan grande, tan poderosa y tancompleja como Estados Unidos.

Si Trump no endereza el rumbo equivocado que le ha estadodando a su gobierno, terminará erosionando la “grandeza de Estados Unidos” ysus niveles de influencia en el mundo.

POR VÍCTOR MANUEL PEÑA