El gobierno de la “tramparencia”

Por Carlos McCoy

Al gobierno del licenciado Luís Abinader Corona, vamos a tener que regalarle unas lanillas, un limpiador de vidrios, un aerosol o cualquier objeto que sirva para aclararlo un poco, pues está totalmente empañado.

En apenas nueve meses, el lodo ha embarrado el cristal de una gestión que se vendió como inmaculada y cada vez le sigue cayendo una cantidad mayor de inmundicias.

La última de estas enlodadas ha sido la burda puesta en escena de un acto de prestidigitación donde una combinación de “magos” uno de ellos ciego y para asegurarse de que no ve, le colocaron un sólido antifaz, sin ningún orificio en la parte correspondiente a los ojos. Este ilusionista, saca el bolo ganador y para darle mayor espectacularidad al show, lo extrae con la mano derecha totalmente abierta y todos sus dedos juntos.

Ya, en ese preciso momento, el público presente debió pararse y premiarlo con una estruendosa ovación de pies, pues sacar un bolo de cristal desde una tómbola, con la mano totalmente abierta, requiere de una habilidad extraordinaria.

Pero, si esa acción fue sensacional, la otra hechicera no se quedó atrás, pues toma de la mano del mago ciego, la inexistente esfera de cristal y como por arte de magia, aparece entre sus dedos con ¿el fatídico? Número 13 un bolo que es el agraciado con el primer premio de la Lotería Nacional.

El espectáculo continúa con los personajes secundarios mostrando cómo, en la vida real, es que se saca un bolo de una tómbola cuando se hace de manera transparente y legal.

Toman la bolita con los dedos índice y pulgar, se la pasan a la anunciadora, quien la toma de la misma manera y en voz alta, mostrándoselo al público, anuncia el número ganador.

Esta administración nos ha venido acostumbrando a mostrarnos actos de magia inauditos.

Gastaron millones de dólares en la compra de una vacuna que en ese momento no había salido al mercado. De hecho, hasta el día de hoy no han aparecido ni las vacunas y mucho menos el dinero. ¡Desaparecieron al elefante con todo y carpa!

Esta función sigue con la compra de carísimas jeringuillas para utilizarlas en poner esas inexistentes vacunas.

Otra puesta en escena fue pagarles 100 millones de pesos a un grupo de músicos, pero sin el compromiso de tocar nada. ¿serán tan malos?

Hasta ahora, el cristal de este gobierno, que comenzó con el acto fallido de meter de contrabando en el presupuesto nacional unos camuflajeados impuestos, se embarra cada vez más.

Al paso que van, no habrá lanillas, limpia vidrios ni aerosoles que pueda limpiarlo.

Por Carlos McCoy

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