El giro que le dio Girón a los corales marinos

Por Rolando Robles

Espero que este maravilloso viaje por los fondos marinos, en una nave donde Luis Abinader escogió, la tripulación y su capitán, supere con creces las “20,000 leguas de viaje submarino” que nos regalara la prodigiosa pluma de Julio Verne. Y que lo haga no sólo en distancia y profundidad sino, en la meticulosidad que debe mantenerse al escarbar este “lecho de corales” nuestro.

Porque contrario al mensaje conservacionista del mar, que nos presenta el escritor galo y a la prédica ambientalista que tanto simulamos hoy, en este caso en particular, lo que nos conviene es actuar como “vulgares depredadores” y destruir ese oscuro ambiente coralino que ha servido de refugio y protección a la vil fauna político-militar-empresarial que nos dirige desde que arribó aquel marino genovés a la isla.

Pero, ya que hablamos del genio francés de la ficción y la aventura, asociadas con la ciencia y la tecnología; permítanme -aunque sólo sea por un instante- auscultar en el escenario, algún paralelismo suyo con alguien más contemporáneo, pero que, al igual que él, posee gran imaginación, acompañada del fino olfato que ha de estar presente en la práctica política cotidiana; porque la política ha sido su campo de trabajo y no la creación literaria de avanzada, como sucedió con Verne.

Sin embargo, una vez cometido y perdonado -como espero- el atrevimiento de estas comparaciones extremas, si es que queremos ser justos, debemos someter el accionar del político en cuestión a los mismos rigores que se ha sometido la obra inmortal del visionario escritor. Sólo miremos uno por uno los elementos que categorizan los casi sesenta Voyages Extraordinaires.

Estos memorables Viajes Extraordinarios, concebidos a lo largo de once lustros de pensamiento científico del autor, han sido divididos por la crítica especializada, en tres etapas cronológicas y conceptuales. Simplemente, cotejémoslos con los ocho escasos años que tendrá el joven político para establecer su impronta e identifiquemos el símil.

1. El Descubrimiento
Innovación, ideas progresistas, aunque no haya héroes, definen la obra del intrépido político hijo de libaneses, y que llegó al poder casi sin saber por qué. ¿Qué tenían en común escritor y político? Una ambición basada en una idea: “poder llegar hasta donde nadie ha llegado, para beneficio de la gente”.

2. La Madurez
Quizás sea el mejor rasgo del político, al igual que lo fue del escritor. Comprender las diferencias entre “ser candidato de su partido” y “ser presidente de todos” es la clave para entender el dilema. Lo difícil será gobernar para todos, cuando se gana el poder con el más prolífico y graneado vario pinto político que conozca la historia. Si lo logra, garantiza su matrimonio con la gloria, como lo hizo el genio francés de la imaginación.

3. El Desencanto
Es el aspecto mas amargo de cualquier carrera destinada al consumo de la masas. Al igual que Verne, los problemas personales -de los que la gente ni siquiera se entera- pesan y molestan, pero, hay que aceptarlos con estoicismo. La geopolítica, “obliga” con sus vaivenes a tomar partido en escenarios indeseados, sin embargo, lo peor de todo es cuando su propia gente viola los códigos establecidos y se tiene que actuar con energía para remediar. Ahí es cuando aparece el hastío.

Estas similitudes -insospechadas, pero muy reales- entre el gran escritor y el novel e intrépido presidente dominicano, presagian un esperado e interesante proceso de rectificación y afianzamiento de la institucionalidad y la transparencia, en el discurrir de un Estado que ha sido “casi fallido” desde su nacimiento.

Proceso éste que, al igual que la obra de Julio Verne, traerá conocimiento, educación, deleite personal, visión y confianza en el futuro. La diferencia es que aquellos “viajes extraordinarios” del escritor, a lo largo del último tercio del siglo XIX y parte el siglo XX, nos parecieron “ciencia ficción” y los del moderno político nuestro, tienen que verse y sentirse como “realidad absoluta”, aunque, también luzcan como ficción en pleno siglo XXI.

Por una vez: destruyamos este medio ambiente submarino criollo
Esta debe ser la consigna que se le imponga a los exploradores que, desde el célebre Ministerio Público, hoy tienen la tarea de remover los fondos del estanque nacional y eliminar las especies venenosas y depredadoras del erario público, que allí habitan y se desarrollan. Pero, hay algo que nos preocupa grandemente, y es, una incertidumbre que se presenta hasta en los medios de opinión pública y que nos llega a manera de pregunta: ¿tendrán los buzos de la Fiscalía suficiente “luz y oxígeno” para ejecutar eficiente y con total transparencia su trabajo?

En realidad, todos estamos esperanzados en que la limpieza del fondo marino resulte exitosa y no en la simulación que siempre ha sido la lucha contra la persecución de la corrupción política-militar-empresarial. Desgraciadamente, el éxito de las acciones no depende exclusivamente, de la voluntad del Presidente, sabemos que hay poderosos factores externos que responden a intereses geopolíticos y “paternales”.

De cualquier manera, si Luis Abinader tuvo el valor de destapar el pozo séptico, debe entender que eso sólo se hace, cuando se va a limpiar a profundidad.

POR ROLANDO ROBLES

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