El fútbol se convirtió en el conejillo de indias

Por Johnny Nieto jueves 14 de mayo, 2020

El mundo del fútbol ha estado bajo mucha tensión en las semanas del confinamiento. La incertidumbre parece que se ha ido comiendo la paciencia hasta de los más pensantes, sobre todo desde que comenzó mayo.

Bien es cierto lo traumático que ha sido toda la situación de la pandemia para todo el mundo y aunque parezca que vamos saliendo del túnel y que la luz parece verse a la distancia, la verdad es que cada vez nos angustiamos más sobre cómo será el retorno a lo que llamamos rutina.

Y es ahí, donde el fútbol ha pasado a ser el conejillo de indias. Es la actividad a la que le han forzado la barra con mayor ahínco para reactivarla, y con mucha seguridad va a ser un termómetro para las decisiones de reanudar o no otras actividades vinculantes y quizás hasta las no tan a fines.

Todos saben que alguien tiene que dar el primer paso, al ser todo este escenario inédito, alguien debe tomar la batuta y arriesgar. En ese juego ha caído el balompié. Sacando a los franceses, quienes decidieron ser muy cautos y dar por finalizada su temporada.

Alemania tomó el testigo e iniciará la llamada “Vuelta del Fútbol”, todas las miradas estarán puestas en una liga que si bien es cierto es muy ordenada y con un partido atractivo (Borussia Dortmund – FC Schalke 04), no es el producto que la gente normalmente visualiza más. Todos estarán atentos porque la noticia es el regreso del fútbol y la gente está necesitada de una actividad que forma parte de su día a día.

Puede ser que los alemanes estén pensando en intentar catapultar su producto, la Bundesliga, quizás. Sin embargo, a su favor cuentan con el aval de un país con uno de los sistemas de salud más fiables del planeta, ese puede ser el mayor fundamento, aunado a los registros de contagios y la forma como los teutones controlaron la epidemia.

El problema es que en otros países quieren seguir el ejemplo de Alemania y todo esto es muy particular, cada país y cada liga tiene variables distintas que a priori no permiten pensar en una forma de proceder global. Por escenarios, por distancias, por sistemas de salud, por la
cantidad de infectados que se produjeron, por la capacidad de respuestas, en fin.

Por ello futbolistas alzaron su voz en Inglaterra, donde pretenden reanudar el fútbol para evitar las pérdidas económicas, pero aunque logren volver a jugar, los clubes perderán mucho dinero, porque lo establecen los contratos por derechos televisivos para situaciones en las que se juegue sin público o con modificaciones en la competencia.

Sin olvidar que las propias autoridades no tienen el panorama muy claro para elegir el camino a seguir. Y por último, desde lo deportivo, hasta mezquino parece todo esto con ligas que determinaron dar por finalizada su temporada porque las autoridades de sus países así lo exigieron.

Todo esto es una apuesta, un órdago que cada cual intenta jugarse, pero que tiene un riesgo elevado porque de por medio está la salud de personas. Lo cierto es que de momento, el dinero, los intereses económicos, le están ganando la pulseada a la razón.

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