El fracaso de Salud Segura

Por Nélsido Herasme miércoles 23 de octubre, 2019

La ARS Salud Segura, una de las primeras instituciones que administró los riesgos de salud de los trabajadores, siendo una de las pioneras habilitadas por la Sisarril (Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales) con casi 500 mil afiliados desde sus inicios, fracasó debido a la mala gestión de los últimos ejecutivos que lograron estar al frente de dicha entidad.

Una institución creada bajo la ley 87-01 administrando los riesgos de salud de los trabajadores de todo el país, la que desde sus inicios mostraba un nivel de gestión satisfactorio por más de una década, la que  todo el esfuerzo hecho por colaboradores y relacionados a la institución fueron echados por la borda, a partir del año 2017 a la fecha.

Esta última gestión se caracterizó por la parálisis institucional y su desvinculación total de los relacionados, con las prestadoras de servicios y con los usuarios que aun pertenecen a la institución.

En esta dependencia de salud descubrimos prácticas de nepotismo, nombramientos de botellas e indelicadezas.

El fracaso de esta institución se debió a la inoperancia y falta de gerencia en el marco de un sistema que demanda de sus directores ser personas además de honestas, tener los conocimientos del área, con la debida vocación y suficiente capacidad y entrega para sí poder echar hacia delante y brindar servicios de calidad a los usuarios.

La ineficacia y la inoperancia se enseñorearon contra empleados y usuarios de los servicios de salud, donde nunca hubo campaña de afiliación, sin siquiera página web y redes sociales, mientras las autorizaciones médicas habían que retirarlas en la sede central, a sabiendas que existían oficinas diseminadas en todo el territorio nacional, pero sin operatividad.

Los contratos rubricados por la ARS Salud Segura con las farmacias, las clínicas privadas, los hospitales y los centros de diagnóstico fracasaron debido a la falta de pagos, ello en desmedro de los afiliados, quienes ahora lloran por no tener a dónde acudir por lo que muchos han optado por morirse en sus hogares, todo ello por falta de acompañamiento de un plan que operativizara y relanzara la institución.

Por: Nélsido Herasme

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