El fardo de la crisis

Por Manuel Hernández Villeta

La crisis económica será insalvable, si solo se buscan soluciones en la macro-economía. Puede ser que los guarismos indiquen que se espera un crecimiento para los próximos meses, pero la mesa del almuerzo de la clase media refleja desesperación.

La economía tiene que ser colocada en un plano realista, en medio de la crisis de salud, es imposible poder lograr abrir todas las plazas de trabajo que se perdieron con el Covid-19. Nadie tiene en sus manos la suficiente ayuda social para atender a los desahuciados.

Tiene que darse el mejor de los equilibrios entre la recomposición económica, el crecimiento productivo, y las necesidades de los descendientes de una clase media hacia abajo que está a la banderola.

No se ven paliativos en lo inmediato. Por el contrario hay asomos de reformas fiscal, sea en forma total, o en acápites determinados. La eliminación de subsidios también es un bisturí que desuella a los hijos de la calle.

Sin el mantenimiento de las plazas de empleo, no se puede hablar de que hay desarrollo económico. Ni siquiera hoy lo prioritario es la creación de nuevas plazas de trabajo de calidad, sino de mantener las existentes.

Son esperanzadores los signos que ofrece el Banco Central de que está creciendo la economía dominicana, y que se espera un repunte importante en los meses venideros. No lo dudamos, y esperamos que se conviertan en realidad esos pronósticos.

Pero el pesimismo surge cuando se ve que el ligero aumento de salario mínimo ya se esfumó en medio de la inflación. Son incontrolables los precios de los comestibles y las medicinas están a la oferta y la demanda. Nadie está tomando las medidas para adecuarlos a su costo de producción.

Una economía puede ir viento en contra, pero si hay una buena distribución de los recursos y se actúa pensando en el bienestar colectivo, todos pueden unir fuerzas para empujar el tambaleante carro del desarrollo.

Ahora mismo lo que se tiene que combatir es la desesperanza, el temor a lo que vendrá, el vivir el día a día en el mayor de los abandonados, y no ver más lejos de la curva. Es hora de que se dé un salto delante, pero para beneficio de todos los dominicanos, y no de grupos particulares.

El futuro dominicano está en medio de esta crisis. Se puede seguir caminando para salvar estos escollos,. Pero nadie lo podrá hacer solo, se necesita la integración y colaboración, de todos los dominicanos. Desde el empresario hasta el que usa chancletas. Sin ese esfuerzo combinado, todos sentiremos el peso del fracaso. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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