El fanatismo político: Un obstáculo colectivo a la democracia

Por Bill Joseph Perdomo miércoles 13 de enero, 2021

Enrique Echeburúa, en su ensayo Claves psicológicas del fanatismo político describe el  fanatismo como “Aquella actitud caracterizada por una adhesión intolerante a unos ideales (políticos, étnicos o religiosos) que pueden llevar en algunos casos a conductas destructivas, y la cual se compone esencialmente por, una mezcla de componentes afectivos (la exaltación emocional), cognitivos (el valor absoluto de las creencias) y conductuales (las conductas impositivas contra quienes piensan distinto).”

Aunque en otras aristas, y reflejadas de muchas otras maneras, las creencias fanáticas se remontan a los registros más primitivos del ser humano, en donde en sus distintas dimensiones, las diferentes sociedades le han otorgado a lo largo de la historia un predominio casi absoluto, a la convicción emocional sobre la coherencia racional, partiendo de los componentes esenciales actuales de las prácticas fanáticas, es imperativo hacernos la siguiente pregunta ¿Es en realidad el fanatismo, un obstáculo para el correcto funcionamiento de las democracias actuales?

Para dar respuesta a esta interrogante, es necesario hacer alusión –por lo menos a grosso modo- a las implicaciones de enmarcar este análisis en un concepto tan complejo, como lo es el presupuesto Democrático, que complementa aquella cláusula democrática y de derecho, que ha sido adoptada de manera expresa por nuestra corriente constitucional más reciente.

Tal y como expresa Roberto Medina Reyes, en su libro -La Administración del Estado Social y Democrático de Derecho-  “…a la hora de analizar del Estado democrático, que básicamente procura garantizar un conjunto de derechos que constituyen precondiciones de un sistema de democracia representativa, y cuyas  precondiciones pueden resumirse en seis según Norberto Bobbio: 1) Sufragio  activo, 2) Derecho a poder postularse a cargos electivos, 3) Igualdad democrática, 4) Pluralismo político, 5) La regla de la mayoría, y 6) Mecanismos de participación política de las minorías”

Dicho esto, resulta evidente que a la hora de valorar la naturaleza de las prácticas fanáticas en torno al correcto funcionamiento de un estado democrático, es preciso analizar de forma certera, aquellos presupuestos o condiciones del estado democrático que efectivamente son amenazados por las actitudes propias del fanatismo político en sus distintas vertientes -afectiva, cognitiva y conductual-.

En cuanto al primer elemento “El Sufragio activo”, el cual no es más que aquel derecho de las personas de votar y elegir libremente, lo que constituye la vertiente activa del sufragio, debemos precisar que el fanatismo político se evidencia en la actitud de aquellos votantes, los cuales en una adhesión intolerante a ideales políticos,  descartan la razón, enajenan el sentido crítico y abandonan los elementos de juicio que debemos tener para elegir a las personas más capacitadas.

En cuanto al presupuesto relativo al “Derecho a poder postularse a cargos electivos”, el cual básicamente constituye la vertiente pasiva del sufragio, el fanatismo político irrumpe claramente a la hora en que aquellos dirigentes y candidatos políticos, fomentan, tal si fuera un juego de maniobras, una alta polarización, inculcando y promoviendo narrativas ficticias e incendiarias que propician  conductas distorsionadas de lo que debería ser  un ambiente electoral propio de una sana y madura democracia. En este presupuesto, regularmente los líderes políticos, se apropian de figuras políticas míticas e históricas, en cuyo supuesto modelo, basan su accionar y sus luchas colectivas, lo que a la larga termina introduciendo al escenario político una pieza ideológica más, de la cual los fanáticos seguidores, pueden abrazarse con mucha más fuerza.

Por último, en lo relativo al presupuesto del “Pluralismo político”, el cual hace referencia a  la libertad de poder elegir entre distintas ofertas que nos presentan los partidos y las organizaciones políticas, y el presupuesto de “Mecanismos de participación política de las minorías” que básicamente es el que establece que una vez finalizado el proceso electoral el Estado debe garantizar la participación de las minorías en la elaboración de las políticas públicas y de las decisiones administrativas, el fanatismo político se evidencia al destruir los lazos afectivos con el entorno y al deshumanizar al adversario, lo que constituye un obstáculo directo a la tolerancia, la cual conforma el fundamento ético del sistema democrático, y cuya  antítesis, la intolerancia, establece una correlación directa con el autoritarismo político, y con decisiones administrativas que en lo absoluto integren a sectores opuestos y mucho menos si los mismos son sectores minoritarios de la sociedad.

En definitiva, las consecuencias directas producidas por el fanatismo político, son por todo lo antes mencionado, un obstáculo evidente a la estabilidad y al correcto funcionamiento de nuestra democracia, en el sentido amplio de la palabra, abarcando todos y cada uno de los presupuestos que la conforman, y dejándonos la reflexión de que si no cuidamos nuestra democracia de un obstáculo tan peligroso, como “El Fanatismo Político”, podemos terminar deseando como sociedad lo que pudo haber sido, y no fue…

 

Referencias

  1. Echeburúa, E. y Corral, P. (2004). Raíces psicológicas del fanatismo político. Análisis y Modificación de Conducta, 30, 161-176.
  2. Roberto Medina Reyes (2020), La Administración del Estado Social y Democrático de Derecho, Santo Domingo: Editora Jurídica Internacional, 189 Pp.

 

 

Por  Bill Joseph Perdomo Rodríguez

 

Comenta