El extremismo de Leonel Fernández o la moral del rencor

Por Fernando Peña martes 15 de octubre, 2019

Hay dirigentes o líderes que ponen la moral individual por encima de la moral colectiva.

Nietzsche decía que hay una “moral del rencor”.

Es la que se forma de la realidad fruto del odio y del resentimiento.

El filósofo griego Teognis construyó su discurso en torno a la moral individual frente a la colectiva, para mucho es la base de la teoría del “superhombre “que defendía Nietzsche.

En su formulación actual tiene que ver con lo que hoy se llama “empoderamiento”, que tiende a individualizar los comportamientos sociales frente al interés general o colectivo.

Si, Leonel Fernández individualiza el comportamiento e interés social y político del país a su interés particular de ser nueva vez candidato presidencial del PLD luego de ocupar la presidencia de la república dominicana por tres ocasiones.

Intenta convertir un hecho individual, partidario, en un hecho nacional de crisis, como si las primarias de su PLD fueran elecciones nacionales.

Es como si mirándose al ombligo, se considera el centro del universo aún a costa del descredito de su PLD, de la clase política, de la injuria y calumnia contra el presidente de la república de su partido, Danilo Medina, y contra el gobierno peledeista del que él se dice líder.

Hay odio, hay resentimiento, pero también existen enormes dosis de rencor y de sentimiento de venganza hacia el adversario político interno Danilo Medina.

Leonel Fernández vive en un pensamiento aristocrático, con planteamiento irracionales.

Prima el deseo de venganza.

Esta campaña interna del PLD retrotrae a lo vivido en el país cuando esos mismos sectores e individuos hicieron el trabajo a favor de ese Leonel Fernández y en contra de Peña Gómez, recuerdan, ahí era buena, como también cuando lo hicieron a favor de ese mismo Leonel y en contra de Hipólito Mejía, era excelente…y ahora como no favorece a Leonel Fernández, es mala. La vida…

¿A dónde quieren llevar el país por sus individuales y muy personales intereses?

Se están revelando con el peor comportamiento político y humano, la furia se impone a la razón y a los hechos ciertos.

Es como llamaba Nietzsche “’radicalismo aristocrático” que entienden la política como un campo de batalla en el que se impone la estrategia de la tierra quemada.

O YO o nada.

La actitud del YO o nada es lo que puede explicar la beligerancia de Leonel Fernández ante la derrota sufrida a lo interno de su partido.

Quiere jugar con fuego a la guerra fratricida.

No quiere ni tolerancia ni convivencia,

En el mayor del absurdo habla de revolución…

Hay una frase muy célebre: “Hay dos tipos de espíritus revolucionarios, aquellos que instintivamente se sienten inclinados hacia Bruto, y los que de esa misma manera instintiva se sienten inclinados hacia César”.

Levanta la paz de los cementerios…

Está influenciado de fanatismo y de intolerancia.

No entiende que solo hay victoria o derrota…

Está viendo o practicando la política como si se tratara de un partido de béisbol o de una competición atlética sin que los aspectos cualitativos tengan alguna importancia.

Nietzsche dijo de forma lucida y lo dejo escrito “El éxito”, “da frecuentemente a un hecho un honrado esplendor; el fracaso, por el contrario, sombrea con el remordimiento el acto más respetable. De allí nació la conocida práctica del político que dijo: Dadme solamente el éxito; con él pondré de mi lado a todas las almas honradas, y me haré honrado ante mis propios ojos”.

Hoy la ausencia de equilibrio se impone frente a la mesura. YO o nada. O el caos. Conceptos terribles que representan lo peor de la condición humana.

¡A Dios que reparta suerte!

 

Por Fernando Peña

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