El Estado no es invencible

Por Jesús M. Guerrero martes 17 de septiembre, 2019

“Usted puede descubrir a que le tiene más miedo su enemigo observando los métodos que el usa para asustarlo.” Eric Hoffer

Inmediatamente salió al ruedo de la carrera por la candidatura presidencial del partido oficialista, el delfín que paradójicamente fue el epíteto que le adjudicaron al que el Presidente de turno señalo con el dedo y en este caso es una dicotomía evidente cuando lo vemos y escuchamos responder una pregunta sencilla. Los periodistas de opinión que se han dado a la tarea de realizar preguntas sencillas para ocultar las carencias de conceptualización de un candidato pésimo y que ha tenido que ser cargado por toda la estructura estatal, sin dar evidencias de éxito de esta loca aventura y el único argumento que esgrimen el puñado de personas que lo respaldan es que el Estado es invencible, cosa que la historia ha demostrado una y otra vez que no es verdad.

Luego de decapitado el régimen que nos constriño durante treinta años, el primer gobierno democrático fue electo en 1963 encabezado por Juan Bosch que venció al candidato de las preferencias norteamericanas, Viriato Fiallo, dando así certeza de que el proceso de democratización del país había iniciado dando señales de que no aceptaría imposición de poderes extranjeros ni nacionales, dicha democratización fue castrada siete meses después.

Al finalizar la Revolución de abril, en el matadero electoral de 1966 resulto ganador Joaquín Balaguer quien gobernó 12 años y se vislumbraba imbatible hasta que en 1978 y siendo candidato de la oposición Antonio Guzmán lo venció abrumadoramente. Un paralelismo entre la situación actual del partido de gobierno y la situación del PRD con miras a los comicios de 1982; Don Antonio apoyo sin reservas a su Vicepresidente, Jacobo Majluta contra Jorge Blanco por la candidatura presidencial y Jorge Blanco venció a Majluta y a Guzmán por la candidatura y eventualmente fue Presidente, para después el escenario interno fue el mismo, solo que con distintos actores y papeles, Jorge Blanco respaldo las pretensiones presidenciales de Peña Gómez para las elecciones de 1986 contra Jacobo Majluta y sucedió lo mismo que cuatro años antes con la victoria de Majluta a lo interno del PRD.

Para las elecciones generales de 1986, Balaguer retornó al poder imponiéndose contra todo pronóstico contra el candidato del partido oficialista, para las elecciones de 1990 Bosch venció al Presidente Balaguer y su victoria fue sustraída por medio de un fraude y cuatro años después Peña Gómez lograría lo mismo sucumbiendo ante otro fraude electoral y provocó el Pacto por la democracia que dio paso en 1996 a la victoria contra todo presagio de Leonel Fernández ante Peña Gómez. Para el año 2000, Hipólito Mejía venció al partido de gobierno y luego de destruir el PRD producto de sus aprestos reeleccionistas sucumbió derrotado a la sazón ostentando la jefatura del Estado y fracaso en su intentona reeleccionista siendo vencido por Leonel Fernández.

Produce risa, que el delfín que ya no asfalta y no es capaz de conceptualizar una respuesta coherente ante una serie de interrogantes tan simples que es la mofa de todo el país. Solo pueda recurrir a la designación de coordinadores de campaña que a la vez son funcionarios públicos y de paso violando la ley con la participación del Director de la DGII, Aduanas, Banco de Reservas y un miembro de la Junta Monetaria. Día tras día juramenta a los mismos dirigentes que estaban en el barco reeleccionista que no logró llegar a puerto, mientras que el proyecto de Fernández ha captado apoyos que abandonan el danilismo para integrarse a la fuerza del pueblo.

Jocosamente un afiche de su línea gráfica promociona el apoyo de 24 miembros del Comité Político del PLD, pero solo lo apoyan 16 que fueron a la rueda de prensa, dice que lo respaldan 223 Alcaldes en un país donde solo hay 158 municipios y se vanagloria del respaldo de 308 Directores Municipales cuando la matrícula de Distritos Municipales es de 234 según los datos de FEDOMU. La ignorancia es osada, pero es una ignominia cuando se pregona con orgullo.

Por demás, una candidatura sin tiempo para recorrer el país y quedaría recordar las elecciones del 2012, todo lo que hubo que hacer para que el candidato presidencial del PLD pudiese pasar la barrera de los 37 puntos porcentuales y ahora su delfín no tiene el apoyo determinante del Presidente Fernández como lo tuvo a la sazón el candidato morado en los comicios del 2012, por el contrario tiene de frente a Fernández quien nunca ha perdido una elección interna ni externa.

Tal vez por estas razones expuestas ha circulado el rumor de las exigencias del pasado Ministro de Obras Publicas de la necesidad de que el Presidente de turno le levante la mano y salga con él a recorrer el país, la negativa del mandatario puede ser porque tiene los números a la mano de las encuestas que no quisieron revelar. Un proyecto que parece más una forma de obtener mejores condiciones al momento de sentarse en la mesa de negociación y no con miras a competir realmente. Las especulaciones están al orden del día como la posible renuncia a las pretensiones presidenciales de Gonzalo Castillo y que esa es la razón de la inactividad proselitista este fin de semana.

Tal parece que la única ventaja que exhibe el delfín que ya no asfalta, ha sido su propia desventaja y continúa incurriendo en el error de la sobreexposición que ha dejado en evidencia sus carencias intelectuales para dirigir un país. Es probable que de presentarse a las primarias del 6 de octubre, Castillo corra con la misma suerte de su homólogo empresarial en Argentina, Mauricio Macri que perdió 80 a 20 ante Alberto Fernández, creo prudente citar a José “Pepe” Mujica: “La política es una pasión, al que le guste la plata que se dedique a los negocios.”

También se puede apreciar lo ocurrido en México con la candidatura desastrosa por el PRI de José Antonio Meade fue elegido por quien a la sazón era el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Enrique Peña Nieto y eso significó la derrota del PRI que con Peña Nieto había salido de la resaca de poder que inició con la muerte de Luis Donaldo Colosio y la elección de Ernesto Zedillo en 1994 y seis años después concluyó la dictadura perfecta de 71 años del PRI en México, 12 años de gobierno del PAN hasta que Peña Nieto logró el retorno del PRI al poder, para seis años llevarlos al tercer lugar de las elecciones del 2018. Eso es lo que puede provocar las locas imposiciones de candidatos sin condiciones para dirigir los destinos nacionales. También podemos ver la derrota del candidato elegido por el expresidente Juan Manuel Santos para las elecciones de Colombia del 2018, German Vargas Lleras quien perdió ante Iván Duque.

Concluyo con la siguiente frase de Napoleón Bonaparte, cito: “Aquel que teme ser conquistado está seguro de la derrota.”

Por; Jesús M. Guerrero

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