El ensayo maquiavélico y la incidencia en la psiquis de los pueblos

Por Carlos Martínez Márquez lunes 28 de octubre, 2019

.‘’A algunos hombres, los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro’’. Gilbert Keith Chesterton

Era la primera vez, en varios años que no acudía a una sala de cine, a ver una película recomendada, en compañía de mi hijo, para mi deleite y a la vez, poder comentarla entre amigos y familiares. The ‘’Joker’’ [guasón] es uno de los mejores comics del enigmático personaje, representado por Joaquín Phoenix, cuya metamorfosis hace un despliegue de lo que somos en esencia en cuerpo y alma; no voy a ‘’parafrasear’’ el contenido de la cinta ni mucho menos hacerme el experto crítico de cine…sencillamente, el histrionismo de Phoenix, fue lo que fui a ver en pantalla y ver lo complejo del personaje, como se alejaba del cuerpo y la mente del sujeto. Les invito a verla porque la misma, no tiene desperdicio y hágase usted un juicio de lo que intrínsecamente pasa en la psiquis de cada ser humano.

‘’Distanciado’’, hace un par de semanas, de mis hábitos de escritor, meditando en medio de mi catarsis existencial, intentando, quizá en vano, procesar todo lo que he estado viendo en el continente, y el resto de la región latino americana. Los pueblos han tomado el toro por los cuernos y se han mostrado descontentos por las carencias de ética y moral de quienes gobiernan a las masas. Se está tomando un rumbo equivocado como si la historia represiva y opresión de los pueblos, se estuviera reciclando, por un pasado insufrible en la que los mismos se han visto cada vez más vulnerables, por las malas decisiones y caprichos sin sentido de quienes ostentan el poder; en tan solo por un espacio de tiempo ya no estarían en él.

Quien dice que la dictadura es cosa del pasado? Todo aquel que desea seguir aferrado en ese abismo oscuro [‘’por más bien que gobierne’’], de un poder que no es más que un adefesio estéril y delirantemente destructivo, cuyo  alter ego los llevara a la sombra del olvido y que a la postre será recordado como producto perecedero. Cada ser humano viene concebido con su código de barra y fecha de caducidad; somos pura nomenclaturas que la inclemencia del tiempo destiñe y evapora.

Nicolás Maquiavelo describía los distintos modelos de Estado: La fuerza, la perversión y el azar; deduciendo las políticas más convenientes para supervivencia. En su obra cumbre, no contemplo a modo de sugerencia (imperativa) el arte de gobernar. La cuestión es que el autor de el ‘’ Príncipe’’ no lo escribió como prescripción a aspirantes a gobernar los Estados, la obra es interpretativa, solo se circunscribió en lo que vio de la época. Se limitó a analizar el perfil psicológico que debe tener el príncipe y a dilucidar las condiciones humanas que deben primar en su tarea de gobierno.

El escritor en su obra ‘’sin sospechar’’ la pólvora que habría dejado a través de varios siglos, generaría una implosión de interpretación en los gobiernos de siglo 21, en la que han sumido a los pueblos a la desesperación  y a la pobreza, en la que el egocentrismo ha sido una constante que ha llevado a la ruina la soberanía universal, comprometiendo sus propias identidades ideológicas y culturales. La rebelión en América Latina ha sido descomunal y una gran parte de Europa ha estado sufriendo estallidos sociales, socavando (sus líderes) las posibilidades de crecimiento económico que los llevaría a la pobreza extrema, por las malas prácticas anti-ética de sus gobernantes y tomas de decisiones erráticas. El mundo está ‘’patas arriba’’.

La corrupción ha estado haciendo metástasis en todo el hemisferio continental y por ende, no ha habido una señal de ajustes, para que la corriente social global sea resarcida en términos viables. Hoy día, América Latina, está amenazada a reciclar el pasado con malas artes y represiones, que nos llevarían a la destrucción. Las sociedades se están viendo cada vez más proclive al desahucio y a la inercia. Hemos involucionados, esa es la gran desgracia.

Los gobiernos no quieren soltar ni por las buenas y ni por las malas. Eso no estaba escrito en ningún lado tras el legado de Maquiavelo en el contenido de su obra. Acaso, creen, amigos lectores, que el ‘’fin justifica los medios o son los medios que lleva hasta el fin a todo gobernante a la saciedad’’?  Al parecer, el príncipe, quienes lo han leído, lo empezaron desde atrás o al revés. O, a su manera.

Por: Carlos Martínez Márquez

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