El ejemplo del presidente 

Por Matías Vizcaíno martes 12 de julio, 2022

¨Si tus acciones crean un legado que inspira a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser más, entonces eres un excelente líder¨. –Dolly Parton

Partiendo del postulado cómo hacer que el cambio en la administración pública se dé exitosamente ante los desafíos de transformar una sociedad compleja dominada por subculturas del ocio, el chantaje, la extorsión, dame lo mío, deja eso así, tu sabes quién soy yo, dame la navidad, cantéate con algo, párate a la derecha, habla con fulano, y otras malas prácticas, permea –indefectiblemente- la confianza en las instituciones públicas y privadas al grado de reducirlas a nada.

Frente a esa realidad, el futuro político es sombrío y, más aún, si la sociedad no puede abrir el único ojo que le queda en la cara por la inflamación del parpado, propinado por puñetazos de la corrupción, inseguridad ciudadana, violencia de género, contaminación ambiental, pobreza y no-derecho.  Lastimosamente, ¡no se puede uno quedar parado con las manos en la cabeza! Ya que la única vía que le queda al pueblo dominicano de subsanación, reasignación, reorientación, reparación y resarcimiento, es la rectificación de las fallas; integrándose a esta revolución ética y moral todas las partes convergentes de la nación hacia un mismo objetivo de libertad.

En tanto, no podemos desdeñar o despreciar la función pública, ni a los funcionarios decentes que acompañan al presidente a gobernar.  Cuando se es un buen servidor público, el pueblo se alegra (Proverbios 29:2).  Servir es un sacerdocio, una obra humana, material y de tiempo. En el caso de Luis Abinader es un presidente que a grandes rasgos exhibe el intento de adecentar la función pública mediante el ejercicio ético, de institucionalidad y transparencia con la esperanza que le sale hasta por los poros para poner fin a la humillación.

[El] invierte casi 17 horas de trabajo diarios para detener la hemorragia por el dispendio del erario, dolo, corrupción, narcotráfico y otras maneras de flagelar la república.  Y, enmendar todo lo que ha sido dañado, distorsionado, dislocado, alterado, deformado en el estado dominicano, es misional por parte del presidente.

Por ejemplo: en el caso Medusa, según lo que se interpreta de la acusación, a la Procuraduría General de la República, unos ¨muertos de hambre¨ y otros ¨desclasados¨ llegaron, para el año 2016, a ¨hacer lo que nunca se había hecho¨ relativo al delito. Y de ser como se ve, eso requiere un tratamiento profundo con emolientes que sane la descamación y la micosis en las uñas de los involucrados, ya que su afección es sistémica sobre las escaras en el tejido público.

Por lo tanto, el cambio es transformacional, busca la pertinencia de la función pública orientada hacia la construcción del diseño idóneo, coordinación, planificación y las ejecuciones del gobierno amparadas en la coherencia. Esto trata de la igualdad jurídica, libertad individual, el bien común, libertad empresarial, defensa al derecho a la propiedad privada, desarrollo del emprendimiento y la innovación, reparación del daño y la tolerancia porque el compromiso es inherente a la razón, a la equidad, a la paz y la justicia. Ya que una cosa es indiscutible en la sociedad humana: ¨para cristalizar el cambio solo se necesita la cooperación de la parte buena del servidor público y de la ciudadanía, con el trasfondo de experimentar metamorfosis a la parte mala que no cabe con la decencia y convivir en libertad.  Henry Kissinger (1973), dijo: ¨la tarea de un líder es llevar a la gente desde donde están hasta donde no han estado¨.

 

Por Matías Benjamín Reynoso Vizcaíno

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