El ego y la nobleza del hombre

Por El Nuevo Diario lunes 17 de abril, 2017

En lo que definimos a bolsillos de quién fueron a parar los 92 millones de dólares de los sobornos y sobrevaluación de Odebrecht en sus operaciones y confabulaciones en República Dominicana, he preferido aprovechar el asueto de la Semana Santa también conocida como la Semana Mayor, para hacer un stop, meditar un poco y saber si estamos actuando como ciudadanos con nobleza o con ego ante nuestros semejantes.

Creo que es oportuna la ocasión para que reflexionemos en cuanto a lo pernicioso que es el ego del hombre y lo admirable de la nobleza del ser humano, más allá de las diatribas y rivalidades que puedan existir, y para ello quiero compartir con ustedes la historia que quizás pocos conoce, entre dos de los tres grandes tenores del mundo, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, que emocionaron al universo cantando juntos. Hasta los que no han visitado a España, saben de la rivalidad que existía entre los catalanes y los madrileños, ya que los catalanes luchaban por su autonomía en una España dominada por Madrid.

Sucede que Placido Domingo es madrileño y José Carreras catalán, por cuestiones políticas, en 1984, Carreras y Domingo se enemistaron a tal punto que cuando lo contrataban para cantar, ambos hacían constar en sus contratos que sólo se presentarían en el espectáculo si el adversario no era invitado. En 1987, al tenor José Carreras le sorprendió un enemigo mucho más fuerte que su rival Plácido Domingo.

Le diagnosticaron una terrible ¡¡¡LEUCEMIA!!! Su lucha contra el cáncer fue muy terrible, se sometió a varios tratamientos además del autotransplante de médula ósea y un cambio de sangre que lo obligaba a viajar una vez por mes a los Estados Unidos. En estas condiciones no podía trabajar y a pesar de ser dueño de una gran fortuna, los altos costos de los viajes y del tratamiento debilitaron sus finanzas. Cuando no tuvo más condiciones financieras tomó conocimiento de la existencia de una Fundación en Madrid, cuya única finalidad era apoyar a personas con tratamiento de leucémicos.

Con el apoyo de la Fundación “HERMOSA”, el cantor José Carreras venció a la enfermedad y volvió a los escenarios a cantar, recibió nuevamente altos contratos, y trató de asociarse a la Fundación. Al leer sus estatutos descubrió que el fundador y presidente de la Institución, era Plácido Domingo.

Luego se enteró que éste había creado la entidad, en principio para atenderlo y que prefirió mantenerse en el anonimato para que no se fuera a sentir humillado por aceptar ayuda de su “enemigo”. Pero lo más conmovedor fue el encuentro de los dos… Sorprendiendo a Plácido en una de sus presentaciones en Madrid, José Carreras interrumpió el espectáculo y humildemente se arrodilló a sus pies, le pidió disculpas y le agradeció públicamente. Plácido lo ayudó a levantarse y con un fuerte abrazo sellaron el inicio de una gran amistad para siempre.

Este acontecimiento de Plácido Domingo y José Carreras nos deja una gran enseñanza, de que no importa cuán poderosos, famosos o millonarios seamos la vida nos puede sorprender en cualquier momento y tener que necesitar la mano solidaria hasta de nuestro más acérrimo enemigo, también debe servirnos de ejemplo e inspiración y saber que en las dificultades hay que ayudar a las personas sin importar que sea contrario o competidor nuestro, en definitiva nada de lo que tenemos se va con nosotros cuando Dios nos mande a buscar, porque del polvo venimos y al polvo volveremos. Que lo más admirable del hombre no es el ego sino la nobleza de él.

 

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