El dúo dinámico de la subversión fracasó el 16 de agosto (Antún y Genao)

Por Jose Angel Bratini viernes 19 de agosto, 2016

De un modo para nosotros solo explicable por la falta de sapiencia y practica política del candidato perdedor de las pasadas elecciones nacionales, en el periodo de transición que culminó el martes pasado 16 de agosto, el Partido Revolucionario Moderno se convirtió en la pieza clave usada para el chantaje a que se acostumbró el dúo dinámico que hoy dice dirigir el Partido Reformista Social Cristiano.

De Antún y Genao, fue la idea de no respetar los resultados a nivel municipal dándole a los nuevos alcaldes un espacio de un año de tranquilidad administrativa, accediendo cada partido al apoyo de la plancha sometida por estos para dirigir los cabildos, de modo que se evitaran sucesos violentos que ya eran parte de la historia.

El resultado fue el fracaso total de este intento de subvertir el orden, en casi todas las alcaldías se respetó la ¨regla de oro¨, es decir, se apoyó la directiva propuesta por el partido del alcalde entrante y no se produjo ningún hecho de violencia en alguna parte del país.

Un ejemplo de que los ¨mellizos Antún y Genao¨ solo dirigen a alguien en las paginas de los periódicos, se produjo en Santo Domingo Este, donde con el apoyo de los regidores reformistas salió electa la directiva propuesta por el nuevo alcalde de ese municipio Alfredo Martínez ¨el cañero¨.

Pero no solamente se quedó en el tema municipal el intento de deslucir los actos de toma de posesión del Presidente Danilo Medina y los nuevos integrantes del Senado y la Cámara de Diputados.

Primero se inventaron que los legisladores del PRM, PRSC y otros partidos minoritarios, irían vestidos de negro al Congreso Nacional a la ceremonia de juramentación, esto viola el protocolo establecido desde hace muchos años, se produjo una discusión interna y no se llegó a un acuerdo, pero ademas se filtró la información de que serían impedidos de entrar a los salones del congreso, por lo que se descartó la idea.

Posteriormente idearon ir vestidos de blanco, que es la vestimenta de rigor para esa fecha solemne, pero después de juramentados y asumir sus funciones de nuevos legisladores, entrar al salón donde, frente a la Asamblea Nacional, se iba a tomar juramento al presidente y vicepresidenta de la República, para hacer un escándalo, ponerse de pies y retirarse en el momento que comenzara a hablar el jefe del Estado.

Algunas voces racionales se levantaron cuando se debatió esta idea entre los miembros del congreso de los partidos de oposición y la dirección del PRM y el PRSC, sugiriendo que no se hiciera algo así delante de los invitados por el país a la celebración de un acto como ese, pero también lo que esto podría significar para el futuro de las relaciones entre los congresistas y el gobierno.

Al final lo que hicieron fue irse a juramentar, ponerse su traje blanco, llevar unas pancartas rayanas en lo ridículo para alguna gente que se ha puesto vieja ya haciendo maldades, y retirarse a sus casas para no asistir a la ceremonia donde se inauguró el nuevo gobierno con el discurso del Presidente Danilo Medina.

Solo que no se fueron todos, una muestra de que en el PRSC ya no gobiernan Antún y Genao, se dio cuando el único integrante del bloque de senadores de ese partido, José Hazim, ocupó su lugar en el salón de sesiones de la Asamblea Naciónal, en representación de su provincia San Pedro de Macorís.

No solo el, también se quedó medio bloque de los diputados del PRSC, encabezados por los tres diputados que obtuvo ese partido en esa misma provincia, lo que ya es una muestra de la lucha de poder que se producirá dentro de lo que queda de esa franquicia política.

Es decir, no solo quedaron mal en las alcaldías con el intento de subvertir el orden, también fracasaron en su burdo intento de deslucir la ceremonia de inauguración del nuevo gobierno que eligió mayoritariamente el pueblo dominicano el pasado 15 de mayo.

Nadie, sino ellos mismos, tiene la culpa del fracaso del intento de chantaje de los reformistas derrotados de la franquicia, solo que esta vez los intentos se fueron muy lejos con Antún y Genao intentado arrear, cual si fuera un ganado, a regidores y legisladores para lograr objetivos personales que es el norte que guía su azarosa vida política.

Solo que esta vez, como ha sucedido en tantas ocasiones, fracasaron irremediablemente.

Por Humberto Salazar