El discurso musical y los estereotipos femeninos desde la bachata clásica

Por José Santana Guzmán viernes 22 de julio, 2022

Una mirada rápida desde la teoría del análisis del discurso hacia el tratamiento del hombre a la imagen de la mujer, desde una bachata tradicional

La bachata se ha convertido en las últimas décadas en uno de los ritmos dominicanos más escuchados, no solo a nivel nacional sino a escala internacional. Sin embargo, es poco lo que hasta el momento se ha investigado sobre sus orígenes, a tal punto, que existen escasos estudios científico o histórico sobre su verdadera génesis.

En tal sentido, una de las teorías más difundidas es la que revela que la bachata surge hacia la mitad del siglo XX en la República Dominicana y el Caribe. Quienes ofrecen estos datos aseguran que sus raíces están en algunos ritmos africanos, como el son cubano y el bolero. Aseguran que, en un principio, este estilo musical era valorado y escuchado por las clases sociales más populares, resultando rechazado por las personas de más alto nivel social.

Se refiere que etimológicamente, la palabra bachata se conocía en la República Dominicana como reunión o fiesta, donde se tocaba y escuchaba música popular. Lo que en una época le granjeó el mote de “música de guardia” y de cabaré.

La bachata inicia su despegue o desarrollo hacia el año 1950, con intérpretes destacados como, José Manuel Calderón, Leonardo Paniagua, Rafael Encarnación, Inocencio Cruz, Luis Segura, entre otros.

En esta oportunidad, me propongo analizar una bachata cuyo año de lanzamiento no me fue posible obtener. Se trata del tema titulado No te amargues por ella, interpretado por uno de los bachateros que más éxitos gravó a finales del recién culminado siglo, o sea, Confesor González. Esta bachata, cuyo título representa una dicotomía a juzgar por la naturaleza de este ritmo antillano, evoca, quizá, la visión estereotipada (ver artículo anterior) que sobre la mujer percibía en la época de su creación, una parte importante de la sociedad masculina acerca de la mujer.

En ese tenor, vemos como desde su inicio el sujeto autor-emisor, tilda a la mujer de traicionera. Colocando todo su dedo acusador hacia la generalidad del sexo femenino:

“Ya me desengañé de toditas las mujeres

porque a un amigo mío yo vi lo que le pasó

él confiaba en su señora y le daba hasta la vida

y fue tanta la confianza que con otro lo engañó

él confiaba en su señora y le daba hasta la vida

y fue tanta la confianza que con otro lo engañó”

 así se puede ver desde la primera estrofa, de qué manera este discurso machista se manifiesta de forma generalizada sobre una conducta particular, y además, apela a aquella costumbre ­–todavía presente, aunque en menor grado– de atribuir la infidelidad solamente a la mujer.

“Ya yo no creo en ninguna las mujeres

porque cada día ellas se ponen peor…”

 

En los dos primeros versos de la segunda estrofa, el sujeto lirico, a través de la bachata No te amargues por ella, refuerza con su discurso la desconfianza que por años el hombre machista se ha forjado de la mujer; mientras que enlaza esa postura de inmediato con el siguiente verso, el cual fustiga de manera despiadada e indolente al ser femenino, una vez más expresando su discurso apelando al recurso de la generalización, pero a seguidas reitera su concepción que sobre la mujer mantiene, esto es, ve en ellas una especie de ser camaleónico, de infieles por naturaleza, de picaflor, veamos:

“ella se vuelven mariposa en los jardines

y van cogiendo el sabor de cada flor

ella se vuelven mariposa en los jardines

y van cogiendo el sabor de cada flor”

 

Los versos catorce y quince de la bachata No te amargues por ella, de Confesor González, nos pintan el escenario perfecto para comprender este discurso estereotipado acerca de la visión que sobre la mujer se tejía durante la aparición de discursos musicales de esta naturaleza y al mismo tiempo comparte una relación espontánea con el título de la canción. Por tanto, son esos versos los que sirven de preludio a la frase más lapidaria que representa la canción en cuestión contenida en el coro de la misma:

“Amigo mío siéntate a mi mesa

que te voy a brindar un trago de licor…”

(Coro)

“No te amargues por ella

no te amargues por ella

que un hombre vale más que una mujer

no te amargues por ella

 no te amargues por ella

que un hombre vale más que una mujer…”

 

Una falacia de esta naturaleza podría resultar afirmativa o válida para una buena parte de las propias mujeres hoy día, sin embargo, para el psicólogo clínico Gerardo Castillo Javier, todas las personas tenemos el mismo valor. Somos iguales. El también escritor y literato, considera en ese mismo sentido, que una persona, ya sea hombre o una mujer, puede cometer muchos errores, pero no pierde su valor. Recalca que el hombre no es superior a una mujer: Somos iguales.

En definitiva, en la bachata como discurso musical, en la inmensa mayoría de estas composiciones vamos a escuchar a lo largo de su gestación y hasta nuestros días, una línea que gira mayormente en la dirección que hemos señalado, claro está, salvo honrosas excepciones, como todo en la vida.

 

No te amargues por ella

(Confesor González)

Ya me desengañé de toditas las mujeres

porque a un amigo mío yo vi lo que le pasó

él confiaba en su señora y le daba hasta la vida

y fue tanta la confianza que con otro lo engañó

él confiaba en su señora y le daba hasta la vida

y fue tanta la confianza que con otro lo engañó

 

Ya yo no creo en ninguna las mujeres

porque cada día ellas se ponen peor

ella se vuelven mariposa en los jardines

y van cogiendo el sabor de cada flor

ella se vuelven mariposa en los jardines

y van cogiendo el sabor de cada flor

 

Amigo mío siéntate a mi mesa

que te voy a brindar un trago de licor

(Coro)

No te amargues por ella

no te amargues por ella

que un hombre vale más que una mujer

no te amargues por ella

 no te amargues por ella

que un hombre vale más que una mujer

 

Ya yo no creo en ningunas las mujeres

porque cada día ellas se ponen peor

ellas se vuelven mariposa en los jardines

y van cogiendo el sabor de cada flor

ella se vuelven mariposa en los jardines

y van corriendo el sabor de cada flor

 

Amigo mío ven siéntate a mi mesa

que te voy a brindar un trago de licor

(Coro)

No te amargues por ella, no, no

no te amargues por ella, no, no

que un hombre vale más que una mujer

no te amargues por ella, no, no  

no te amargues por ella, no, no   

que un hombre vale más que una mujer…

 

Fuente: soybachatero.net

(Transcripción: José Santana-Guzmán)

 

Fuentes consultadas:

https://www.goandance.com/es/blog/bachata/54-los-origenes-de-la-bachata

www.YouTube.com

 

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