El discurso del presidente Luis Abinader y una realidad

Por Fernando Peña

No todo es color de rosa, sobre el país pende una gran deuda social y económica que lacera a las mayorías y que con esta pandemia está al asecho para desbaratar todo y ponernos al borde de una gran crisis.

El presidente lo sabe.

Esta estabilidad macroeconómica, social y política está en un hilo, se puede romper ante el más mínimo descuido.

El alza del costo de la vida, de los artículos de primera necesidad, de los servicios generales de la población es un gran peligro.

Se siente en el seno de la familia, la gente lo vocifera a grito en las calles.

Y es peligroso, porque en definitiva el ser humano, la gente se mueve, lucha, vive para mejorar sus condiciones materiales de existencia.

Oigan, el PRD trajo la democracia a este país, con el ascenso al poder del fenecido expresidente Don Antonio Guzmán Fernández, cárceles repleta de presos políticos, asesinatos, terror, supresión de las libertades, limitaciones económicas, y el PRD SUPRIMIO TODO ESO, pero no mejoró las condiciones materiales de existencia de la gente, la crisis económica y social siguió igual o empeoró, y que paso, pues que el pueblo lo sacó del Poder, y hoy las nuevas generaciones ni se acuerdan de eso tan fundamental para la continuidad de estas libertades que hoy disfrutamos.

Significa que el PRM, Luis Abinader puede meter preso ha quien quiera, proclamar justicia independiente, pero si no trae mejoría económica, bajo costo de los servicios y la comida, mejores condiciones de trabajo, durará en el poder lo que dura una cucaracha en un gallinero.

Además, construir obras, que la gente la vea, la sienta en las ciudades y campos.

Este segundo ano de Luis Abinader será decisivo.

Al cumplir su primer año de mandato, el presidente Luis Abinader hizo su relato, el escenario fue distinto al acostumbrado, en la escalinata del Palacio Nacional, una forma diferente de rendir sus cuentas anuales a la nación.

Es como si Luis Abinader fuera poniendo distancia al pasado, el quiere ser la diferenciación del ejercicio presidencial.

En cierta medida lo va logrando. Él es una generación diferente a todas las demás, por edad y actitud.

Y es que todo cambia.

El país ha experimentado cambios en todos los órdenes, el PLD en sus anos de ejercicio gubernamental trazo esa pauta, porque un simple ejercicio de antes y después de sus gobiernos así lo establecen.

Y no voy hablar de las fallas de la época del PLD que las hubo y desencantaron a una franja de la clase media y el electorado.

Será en otra entrega que hablaré de eso.

Ahora es Luis Abinader y su discurso de su primer año.

El principal problema que enfrenta Luis Abinader al llegar a la presidencia es la Pandemia, el Covid19, que si hay un mal manejo podría causar desestabilización económica, social y hasta política por las grietas de crisis que deja.

Y honestamente ahí Luis Abinader ha podido sortear, manejar con entereza y buen juicio. No porque lo diga yo, sino porque los resultados están a la vista.

Ciertamente pudo Luis Abinader controlar el contagio, abasteció de inmediato el sistema de salud con medicamentos, pruebas PCR, camas, ventiladores, seguro médico y millones de vacunas para cuidar la salud de todos los ciudadanos. Eso es innegable.

Ha toreado con eficacia la recuperación económica, partiendo de la situación creada por la pandemia, tal como él lo señaló en su alocución el producto interno bruto está creciendo a un acelerado ritmo del 13.4 %; las reservas internacionales sean duplicado, colocándose hoy en US$12,611 millones, las más altas de la historia.

Y eso permite que el país se pueda convertir en un atractivo principal de destino para la inversión extranjera directa en Centroamérica y el Caribe, se calcula una proyección de US$3,000 millones para este año.

Todo eso es positivo, ha sido positivo, y dará sus frutos a corto plazo.

Un punto luminoso de su primer año ha sido los sometimientos por acto supuestamente de corrupción de la pasada gestión del expresidente Danilo Medina. Era una demanda de amplios sectores nacionales políticos y sociales.

Y el vender la idea de que no influencia en la justicia en el Ministerio Publico, el nombrar una procuradora general independiente fue una promesa de campaña, un compromiso que contrajo su gobierno de luchar contra la impunidad y la corrupción.

Luminoso también de su primer año de gobierno ha sido el impregnar en la mente de la gente y diferentes núcleos de la población el que su gobierno se adentró en un régimen, un sistema de consecuencias ante el delito, “igual para todos, es ya irreversible”, como el mismo lo acoto en su discurso.

Agregando que su aspiración es “completar todas las transformaciones democráticas para convertirnos en un país capaz de garantizar los derechos de todos sus ciudadanos”.

Un tema importante es el llamado del mandatario al liderazgo político, social y empresarial para impulsar lo que denominó la “segunda restauración institucional”.

Plantea Luis Abinader doce reformas que tendrán la capacidad de “potenciar las enormes posibilidades de futuro que tiene el país” y que incluyen los ámbitos del sector eléctrico, policial, educativo, laboral, fiscal, de la salud y la seguridad social, hidrocarburos y del transporte público, entre otros.

Dijo que a partir de hoy enviará una comunicación a los líderes de los principales partidos y organizaciones sociales y empresariales para que le acompañen en esta tarea.

Por Fernando Peña

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