El discurso de Danilo de progreso y desarrollo

Por Francisco S. Cruz miércoles 17 de agosto, 2016

Primero fue el verbo, dice la Biblia. Lo que significa que antes de poner en ejecución una determinada acción, toda idea debe ser antecedida por un soporte teórico. El discurso del presidente Danilo Medina ante la Asamblea Nacional se enmarca en las iniciativas para un programa de ejecuciones del mandatario dominicano que contribuyan con el progreso y desarrollo de la nación. Si hacemos un análisis semiótico de la alocución de Medina ante la Asamblea Nacional y sus ejecutorias, ipso facto notaríamos que la intervención del gobernante describe al estadista que busca afanosamente con acciones gubernamentales el avance del país.

El discurso de Medina viene antecedido desde su cuatrienio anterior por una praxis exitosa de realizaciones, y que con sus palabras de esta semana se encaminará al alcance de nuevos logros. Los hechos son contundentes y los resultados son indiscutible, reconocidos por toda la sociedad. De ahí que sea una verdad incuestionable reconocida por organismos internacionales cuando el mandatario en su intervención de este martes 16 de agosto dijo que: “El resultado que hemos logrado es que nuestra clase media pasara de un 20 por ciento a conformar el 30 por ciento de la población…”. Trabajar para el fortalecimiento de la clase media es trabajar para el sector social representativo de toda sociedad capitalista.

Pero este logro sería “agua de borrajas” si el mismo hubiera estado signado por alzas en el alto costo de la vida e inestabilidad en los precios, cosa que no ha ocurrido. La clase media ha gozado de estabilidad social en el gobierno de Medina. El gobernante tocó aspectos neurálgicos de la estabilidad social cuando en su disertación del 16 de agosto dijo que, “La inflación promedio del período 2013-2016 se sitúa en torno al 2.5 anual…”. En un gran logro apuntalar las economías tanto de la clase media como de sectores que viven de un salario, ya que un descuido en esa parte pondría en peligro la existencia, trayendo como consecuencia un incremento de los precios y la estanflación. En efecto, resultó muy acertado cuando Medina se refirió en su alocución a estos aspectos, demostrando que el crecimiento en su gobierno tiene bases sólidas, y es por eso que al decir: ” La expansión económica del país se ha logrado con estabilidad de precios y reducción del déficit del sector público no financiero”, exhibe un resultado que aleja el fantasma del empobrecimiento de amplios sectores de la vida nacional.

El presidente Danilo Medina esbozó en su exposición ante el país este 16 de agosto su plan gubernamental para el cuatrienio 2016-2020. En sus palabras dejó ver que su gobierno tiene como centro de toda decisión política, económica o social a la gente, y que no escatimará esfuerzo alguno en poner en prácticas medidas que vayan siempre en la búsqueda de la mejoría en la calidad de vida de la población. La cifra de 57 mil millones de pesos en créditos otorgados a los productores confirma que el gobierno siempre será soporte de la producción dominicana. Desde su primer día como mandatario, Danilo ha dado muestras fidedignas de ser un aliado del agro y la pecuaria nacional. Y que bien que así sea.

El campo dominicano no puede deambular a la deriva dando tumbos, pues muchos de los grandes problemas urbanos son consecuencias del abandono histórico del sector rural por parte de los gobiernos anteriores. De ahí que cuando Medina dijera en su intervención de ayer martes que,”…ampliaremos hasta 70 mil millones de pesos el acceso al crédito, manteniendo las tasas especiales y dedicaremos 15 mil millones adicionales a un fondo para la introducción de nuevas tecnologías”, demuestra que el concepto de desarrollo del mandatario está íntimamente vinculado a las zonas rurales, como eje de producción de bienes agropecuarios, y de superación de nuestras calamidades societales.

Esas políticas estatales de ayuda al campo han producidos resultados tangibles, y por eso con mucha razón el gobernante dijo en su alocución de este marte que, “…la pobreza rural se redujo en 11 por ciento y se produjeron 132,4 millones de quintales de alimentos, lo que constituye un récord histórico”. Indiscutiblemente que el país sienta las bases del progreso. Es contraproducente que el capitalismo se caracterice por ser un sistema cruel de abandono a productores y que tenga como estandarte un “sálvese quien pueda”, en donde la producción agropecuaria sea descuidada, abriendo las puertas para el éxodo campo-ciudad que tanto daño y humillación ha causado a grandes conglomerados de personas, las que se ven obligadas a huir a las ciudades, formando luego allí un ejército de marginados atrapados.

El presidente Medina no solo sienta precedente como estadista, sino también como humanista, pues en un mundo abatido por una descomunal crisis que amenaza con destruirlo y donde cada día se incrementa la pobreza, que las decisiones gubernamentales sean para el bien común y en beneficio de la población, hablan bien de sus nobles sentimientos. Medina ha puesto en ejecución políticas económicas que contribuyen al incremento de la producción, lo que también a la postre favorece el mercado de bienes y servicios, mejorando la calidad de vida de toda la población.

Un punto cardinal en el discurso del presidente Medina lo fue el concerniente al agua, mineral del que escaseamos consecuencia de nuestros fenómenos atmosféricos y la degradación ambiental, realidades que nos golpean inmisericordemente sin darnos tregua. Recién salimos del mortal fenómeno del Niño que se mantuvo por muchos meses, y en cualquier momento aparecerá la Niña con su secuela de grandes aguaceros. Ningún presidente cuenta con una “barita mágica” para cambiar nuestra realidad climatológica y acuífera, lo que hace que el agua requiera de políticas estatales que garanticen el abastecimiento y consumo racional del preciado líquido. Por eso cuando Medina se refiere a que su nuevo cuatrienio será el del agua, da señales de querer organizar un sector tan vital para la vida, como lo es el de este mineral.

La preocupación del mandatario sobre el agua es extraordinariamente válida, y de ahí que debemos todos y todas apoyarle en sus aspiraciones de, “…ampliar la cobertura del suministro en un 83 por ciento para el año 2020, incluyendo un 88 por ciento en la zona urbana y un 70 por ciento en la rural”, expresado en su discurso de este martes. Garantizar un 100 por ciento la cloración de las aguas que se transportan por tuberías contribuye fidedignamente a la salud de la gente, como bien lo dijo el gobernante en su intervención de este 16 de agosto.

Indiscutiblemente que la alocución del presidente Danilo Medina ante el país demuestra que las acciones que se tomarán a partir de ahora seguirán encaminadas a ir colocando el sostén que lleve a la sociedad dominicana a trillar los senderos de progreso, desarrollo y modernidad, lo que contribuirá a una mejor calidad de vida de la población.

Por Elvis Valoy

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