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El dime y direte de los políticos dominicanos

Por Florentino Paredes Reyes Martes 24 de Enero, 2017

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Florentino Paredes Reyes Florentino Paredes Reyes

Cuando intentamos definir el pueblo dominicano en su conjunto, lo vemos como un pueblo ardiente y agitado, propenso al progreso, trabajador, bravo, audaz, bondadoso, hospitalario, sencillo, trabajador y emprendedor. Cuando lo estudiamos individuo por individuo, es de lo mejor que hay en el mundo, sin embargo, con tantas cualidades nuestro pueblo sigue con grandes problemas sin resolver y que con el pasar de los años empeoran. ¿Qué nos ha pasado que seguimos sin superar nuestras propias limitaciones?

Cuando nos sentamos a estudiar el historial político de la Republica Dominicana (desde la proclama de independencia, pasando por la segunda, tercera y cuarta Republica hasta la actualidad) nos llevamos la triste impresión, que los únicos que no se han puesto de acuerdo en la resolución de nuestros problemas son los políticos, que tienen como práctica la simulación, a fin de perpetuar las injusticias sociales y no encontrar un método que les permita transformar las condiciones de vida de los dominicanos. Todos los demás sectores que componen esta nación, han emprendido procesos de lucha, unificación y conquistas.

Resulta contraproducente que mientras un partido hace un plan de gobierno el partido contrario haga oposición negando lo bueno o malo de ese proyecto y haga otras propuestas que entiende son las mejores. Es inaceptable que cuando el partido contrario logra llegar al poder, en base a las críticas a las acciones negativas de quien lo ostentaba, cometa las mismas acciones tan aberrantes y bochornosas. Esos aventureros políticos mantienen la sociedad dominicana (de ayer y de hoy) sumida en un abismo de dolores, suscitando temores y divisiones a la población. En ocasiones se alían buscado alcanzar el poder, pero nada que ver con el bienestar de la colectividad, porque no les interesa.

Es necesario que nuestros líderes entiendan que si hay un clima relajado en la política, lo habrá en la población. La erradicación de la bulla, no debe ser a lo externo, la alta música o el producido por los vehículos. La bulla política, la que se discute a diario, la que ataca al partido de gobierno, la que el oficialismo financia en contra de sus opositores, la que ataca al compañero del partido para que no crezca, la que se dice para que le escuchen o tomen en cuente, la que se hace para sonar, para que sepan que yo o mi partido estamos vivos o simplemente para fuñir, crea desasosiego, intranquiliza y altera la paz interna, afecta a la población.

Nuestros políticos deben entender, que los grandes valores de los dominicanos están siendo destruidos por ellos, que sólo tienen como objetivo vivir del presupuesto sin pensar para nada en la equidad de las medidas y actúan de manera desproporcionada siempre y cuando sea en favor de su provecho. Deben comprender que la gente herida se convierte en hiriente y que crear tanta tensión (muchas veces innecesaria) trae como resultado una sociedad asqueada, propensa a cometer cualquier tipo de crueldad, como constantemente vemos.

Sería interesante ver en una misma fiesta a los rojos, los morados, los blancos y los modernos compartiendo un mismo ideal, la misma alegría o bailando el mismo merengue. Sabemos que hay temas, en los que sin muchas discusiones se han puesto de acuerdo: los sueldos de lujo que devengan, las exoneraciones anuales, las pensiones a su hora de retiro, gastos de representación e impunidad ante la justicia ¿Por qué no se logran poner de acuerdo en la resolución definitiva de los problemas que por décadas afectan a la gran mayoría de la población dominicana?

El dime y direte de la política dominicana afecta negativamente la salud de este pueblo. La pugna política no toma vacaciones y su consecuente estrés tampoco. Vivimos tensos, preocupados, atónitos antes las sucesivas acusaciones, desmentidos, ataques, divisiones de los políticos y sus partidos en donde el dialogo contradictorio, parece ser la única forma de comunicación.

No nos gustaría llegar a la conclusión que llegó Pedro francisco Bonó y Mejía, cuando dijo que el principal mal de la sociedad dominicana no era el robo, la violencia, la corrupción, la impunidad, la pobreza, el hambre o la falta de educación, sino que su principal mal era la política porque era la que propiciaba todas las anteriores.

Si en algún momento la decencia formó parte de la política dominicana, en estos momentos se encuentra ausente. La política roba el presupuesto de todos en beneficio de unos pocos y negando a unos la posibilidad de educarse llevando una vida digna. La política permea los demás poderes del Estado, quitándoles autonomía y negándoles la posibilidad de impartir justicia. La política arropa el poder legislativo que aprueba o desaprueba proyectos en beneficio de unos cuantos en perjuicio de la Nación Dominicana. La política destruye las instituciones del orden público, posicionando en ellas a quienes pertenecen a mi grupo y no a quienes tienen los niveles de formación y pulcritud para desempeñar mejores funciones…

Como aporte a la sociedad, al momento de escribir este articulo, es decir a quienes nos gobiernan y a los que aspiran hacerlo, que la sociedad dominicana de hoy, no es la misma de ayer. Hay transformaciones sociales que se han dado y otras que están en ejecución. La Actividad política no puede seguir siendo la misma, la descalificación al contrario, la critica constante sin importar lo positiva o negativa que sea, no pueden formar parte de la agenda de la oposición. Hay recursos que se agotan, sobre todo si se hace uso de forma abusiva, como esta sucediendo con el dime y direte de nuestros políticos.