El Día de la Mujer

Por Souad Gomez miércoles 22 de marzo, 2017

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Souad Gomez Souad Gomez

Después de un año y medio de la designación de mi esposo al frente de la Embajada de Francia, mi tercera estancia en Santo Domingo coincidió, en el mes de marzo, fecha importante para la mujer a nivel mundial. Sentí el deseo de hacer sentir mi llegada y conectarme con la tierra dominicana con más profundidad, y echar puentes entre ella y yo. ¿Pero cómo, si conozco a pocas personas y pocas me conocen? Quisiera encontrarme con las mujeres de este país para celebrar algo grande. Marzo es el mes de la Mujer, de la Madre (en Medio-Oriente), de la Primavera, de las Azucenas… tantas ocasiones para celebrar. ¡Pero no voy a celebrar sola!

¿Dónde están las mujeres?

Las veo semanalmente en las revistas o en los periódicos, con bellas fotos, caras sonriendo y mudas, pero existen las otras, las de la calle, las de la vida diaria: las mujeres activas, combativas, profesionales, amas de casa, educadoras, inteligentes, ordinarias, afectuosas, maternas, amantes… las que son médicas, o profesoras, o periodistas, u obreras… ¿Dónde están, cómo alcanzarlas? Empecé a buscar, pero no sabía hacia dónde dirigirme.

Seguramente este bello país fue forjado por hombres y mujeres.

¿Dónde están las mujeres? Quería encontrarlas y abrazarlas, decirles que aquí estaba esperándolas, atenta, para como mujer compartir con ellas. Quería hablarles, escucharlas, comunicarnos, echar puentes culturales, artísticos, literarios, culinarios, compartir lecturas, ideas, música, té o café… Deseaba conectarme con la efervescencia del alma dominicana a través de la sensibilidad femenina. De nuevo, empecé a buscar, pero no sabía por dónde buscar. La idea surgió: ofrecer un té cultural, invitarlas a compartir textos de su gusto.

Resultó una tarde de tertulia, acompañada por un té gourmet en la Residencia de Francia. Me encontré con mujeres de todos los países, de todos los horizontes, de todos los perfiles…unidas por el amor a la poesía y la lectura.

Fuimos honradas por la presencia de grandes damas dominicanas: Soledad Álvarez, Martha Rivera Garrido, Ofelia Berrido, Emilia Pereyra, Minerva Del Risco… o intelectuales como Lucy Arraya, o la muy joven cantante Flavia Núñez… Las invitadas vinieron con poemas diversos: de Alfonsina Storni y Sor Juana Inés de la Cruz, ¡hasta de Simone de Beauvoir! Una presentó en testimonio su experiencia con la enfermedad, la otra conversó con su espejo…

La pasé muy feliz. Hablé con todas. Hemos compartido un té helado, alimentos terrestres y espirituales… Y para clausurar, he leído un poema de Charles Baudelaire (Invitation au Voyage – Las Flores del mal).

La tarde transcurrió rápidamente, entre declamación y degustación, canciones de jazz o boleros… El idioma ha sido uno: el del corazón y el tema universal: los asuntos de mujeres… Las fronteras se han caído, nos despedimos felices y tristes a la vez, la cabeza llena de sonidos y palabras, Con la esperanza de que nos encontraremos nuevamente el próximo año, el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar.

 

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