El destructor incremento en los precios de los insumos de la construcción

Por Joan Feliz

No hace falta ser un experto para darse cuenta de que en los últimos años se ha generado un crecimiento exponencial en el área inmobiliaria en el país; no está de más recordar que el sector de la construcción fue uno de los pocos que prácticamente no se vio afectado por la irrupción de la pandemia del COVID-19 que afectó a toda la nación.

Es una realidad irrefutable los pingues beneficios que obtienen los desarrolladores de proyectos, esto ligado al aumento casi diario de la demanda de compradores de viviendas. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos y negar que indirectamente la pandemia ha tenido que ver con el alza de los insumos en el  sector de la construcción en los últimos meses.

En julio del año pasado escribí sobre este tema, y en esa oportunidad dije que los compradores pagarán los “platos rotos” por las alzas de los insumos en la construcción, y hoy, a  casi un año se puede ver que el tiempo me ha dado toda la razón.

Desde mi artículo de hace varios meses y hasta estos momentos “es bastante  el agua que ha caído”, y muchos los alarmantes aumentos de precios de los insumos de productos de la construcción; actualmente, el panorama es desolador, pues los abusivos e inesperados aumentos de precios continúan su agitado curso sin que se vea una luz al final del camino.

Indiscutiblemente que se hace necesario encontrar una solución a este terrible problema que golpea de forma injusta a los constructores o desarrolladores. Resulta imposible mantener la credibilidad profesional alterando los  tiempos de entrega, precios acordados, o calidad, cuando se trabaja con insumos que se disparan en el instante menos esperado, desvirtuando e hipertrofiando lo presupuestado.

Un ejemplo claro de estos abusivos incrementos en los precios es el cemento y el acero, que a la fecha ya han experimentado alzas por el orden del 40% desde que comenzó la pandemia, y la proyección es continuar aumentando en los meses venideros, ya que más del 35% de los máteles fundidos y hierros vienen importados desde Ucrania y con la guerra que se libra en ese país, estos materiales tenderán a ponerse más caro.

En estos momentos hay una gran cantidad de empresas constructoras que se ven entre la espada y la pared, debido a las demoras e inconvenientes en sus suministros, culpa de estas alzas indiscriminadas, repercutiendo este mal  en el precio final del inmueble, que va directamente a afectar el bolsillo de los compradores.

La mejor prueba de esto es el aumento de casi un 35% del precio del metro cuadrado de construcción. Que se traduce en hacer más difícil la adquisición de una vivienda para el ciudadano común. Estas nuevas alzas, sumadas a las que se han venido produciendo en los últimos tiempos, están creando grandes problemas al sector de la construcción, haciendo que cada vez se aleje más las metas propuestas por el gobierno, que se ha enfocado en la construcción de viviendas.

Excluyo de culpa al gobierno del presidente Luis Abinader de esta espiral alcista que amenaza con liquidar al sector de la construcción, pero sí está entre la responsabilidad gubernamental, buscar soluciones que permitan la continuación del crecimiento sin obstáculos de uno de los sectores más sólidos y pujante de la economía dominicana, como lo es el de la construcción.

Hace algunas semanas la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de la Vivienda (Acoprovi), la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici) y la Cámara Dominicana de la Construcción (Cadocon), presentaron en conjunto algunas propuestas a las autoridades, con el objetivo de preservar el derecho de que cada día más dominicanos puedan acceder a una vivienda digna a un precio justo.

En mi opinión personal esta situación ya se está saliendo de control. Sus consecuencias están fuertemente afectando la credibilidad del sector construcción, por lo que exhorto a todos los actores que intervienen en este renglón, que junto a las autoridades, vayan en rescate de esta industria que tantos beneficios le aporta al país.

Una posible medida a aplicar podría ser incentivar los préstamos a tasas competitivas, a fin de mitigar el alza en los precios de construcción, y que el Estado Dominicano autorice mayores facilidades crediticias a los desarrolladores y con tasas más flexibles, de manera que estos puedan amortizar un poco estos despiadados incrementos en los insumos.

Se impone que, tanto el comprador, que busca que su primera vivienda sea de bajo costo, como las mismas empresas del sector construcción de alto costo o turístico, den la voz de alerta a todas las partes involucradas en el negocio, a fin de que se tomen acciones que detengan esta carrera alcista de precios en los materiales de construcción, que hará mucho más difícil que la población más humilde adquiera su vivienda a un precio razonable.

Por Joan Feliz

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