El Derecho Penal como medio de control social

Por Gregory Castellanos Ruano martes 14 de abril, 2020

La función ético-social del Derecho Penal a que alude Hans Welzel se aprecia muy palmariamente cuando este sirve de control social, es decir, de control de cada ente social y, por ende, de control de la sociedad respecto de una conducta que se ajusta a la descripción que hace un tipo penal. Inmediatamente la maquinaria estatal se pone en funcionamiento o es puesta en funcionamiento para que esa conducta reciba la pena correspondiente en la persona de su hechor.

Cada sociedad crea su `orden cultural` u `orden ideológico` que es el que ilegitima o legitima conductas.

De dicho `orden cultural` u `orden ideológico` es una expresión concreta el Derecho Penal el cual a través de los tipos penales con sus respectivos preceptos o descripciones no sólo expresa creaciones culturales o ideológicas para proteger determinados “valores“, “intereses“ o “bienes“ considerados “vitales“ para la vida en sociedad; sino que, al mismo tiempo, de forma pareja a cada precepto descriptor crea la penalidad o pena como un arma ideológica de guerra terrible con la cual dota al Estado para que éste la materialice contra aquél que ataque una creación cultural o ideológica expresada a través de un tipo penal.

Ese `orden cultural` u `orden ideológico` es un orden que sujeta a cada ente social al dominio de él (de dicho `orden cultural` u `orden ideológico`); es decir, crea una relación de sujeción o dominio hacia sí mismo, esto es, una relación de sujeción o dominio hacia el referido `orden cultural` u `orden ideológico` en cuestión.

Sujetar a cada ente social al dominio de dicho `orden cultural` u `orden ideológico` significa que este último espera y exige obediencia de cada ente social: el `orden cultural` u `orden ideológico` se considera acreedor de obediencia de parte de cada uno de los destinatarios de dicho `orden cultural` u `orden ideológico`.

Y, por su lado, cada ente social, como destinatario que es del `orden cultural` u `orden ideológico`,  es considerado deudor de obediencia a dicho `orden cultural` u `orden ideológico`.

La no obediencia al `orden cultural` u `orden ideológico` manifestada a través de un acto (acción u omisión formalizada a través de un tipo penal) que ese `orden cultural` u `orden ideológico` dice que es punible obliga al `orden cultural` u `orden ideológico` a intervenir para `controlar`, esto es, para `disciplinar` al infractor del `orden cultural` u `orden ideológico` porque si este permite que ese desorden quede impune ese desorden puede crecer y llegar a adquirir una magnificación tal que puede poner en peligro la vida en sociedad, la vida de la sociedad que se ha dado ese `orden cultural` u `orden ideológico`. Se conceptúa, pues, que ese acto (acción u omisión formalizada a través de un tipo penal) es una conducta `peligrosa` para el  `orden cultural` u `orden ideológico` de la sociedad y, por ende, `peligrosa` para la vida de dicha sociedad. Es de ahí que surge el concepto `Orden Público` cuyo significado estricto es `Orden en el Estado`.

Igualmente, de manera paralela, se considera, que controlando, disciplinando al infractor del  `orden cultural` u `orden ideológico` se controla, se disciplina, a la vez, a la sociedad.

Todo ello conforma o es la lógica dominante de ese `orden cultural` u `orden ideológico`.

De manera, pues, que, en síntesis, la cultura genera el dominio y el dominio genera la disciplina social.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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