El déficit de talento en la clase política

Por Daygorod Fabián Sánchez

En el marcado proceso de desideologización de los partidos se profundizó la sustitución del talento por el dinero.

Esto provocó que el dirigente social, deportivo, religioso y comunitario fuese perdiendo presencia ante el narcotraficante, el banquero, el lavador de dinero sucio o el empresario que además de dinero desea tener poder político.

Las candidaturas ya dejaron de ser un premio al esfuerzo concatenado de años, estrategia y perseverancia, se convirtieron en un producto cualquiera que quien tenga dinero lo puede comprar.

Esto penetró de tal forma que ya no es sorpresa que desde un simple regidor (concejal) hasta un senador tenga vínculos con el bajo mundo.

A eso debemos sumarle la campaña de demolición moral que existe contra los partidos, por parte del sector empresarial, con el único fin de vender la idea de que la culpa de todos nuestros males son los partidos políticos y que por vía de consecuencias el sector empresarial tiene la solución, solo hay que dejarlos apoderarse del poder.

Incluso hasta los mismos partidos han permitido que esto ocurra, bajo sus narices o vista gorda.

De ahí que también se clasifica a la clase política como sin talento, fruto de que los que hoy exponen y representan no son políticos de carrera, sino gente que llegó de paracaídas bajo el amparo de mucho dinero.

También está el hecho de que los mismos partidos, esto si es culpa de ellos, han cerrado sus escuelas de formación y han lanzado a sus dirigentes y militantes sin una idea clara de que norte seguir, sin tener una noción tan siquiera teórica del manejo de la cosa pública y sin un sentido ideológico del compromiso partidario.

Igualmente, ya es común ver a exponentes de la clase partidaria sin la articulación ni el dominio de los ejes esenciales, de los temas que afectan a la población.

Básicamente tenemos muchos analfabetos funcionales aspirantes, dirigiendo y mandando.

Por Daygorod Fabián Sánchez

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