El crimen del periodista Gregorio García Castro (Goyito) Se quedó ¨En Un Tris¨

Por Danilo Correa martes 28 de marzo, 2017

“No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que hagan nido en ella”. Martin Lutero

 

 

Hace 44 años que el crimen una vez más hiere de manera mortal y mordaza la sangre de la libertad de prensa y difusión del pensamiento. Violentando putrefactamente el respeto a los derechos humanos.

 

Al caer la noche del miércoles 28 de Marzo, 1973 en la calle Mercedes, casi esquina José Reyes, segundos antes de escribir su leída y comentada columna “En un Tris, cayo ensangrentado, recostado en la altura de una acera, como para que sus ideas florecieran en el vientre de sus huellas.

 

Goyito, usó como tribuna de análisis y denuncias en defensa de los mejores/sanos intereses de la Patria, su columna En Un Tris, que producía por el Vespertino Ultima Hora del cual era su director a la ora de su ejecución .Y otro espacio televisivo y de la radio.

 

Es interesante memorizar,porque esta generación de periodistas no se preocupan de impulsar ese discurso de Goyito, ya que fue el primer comunicador, que en el inicio de febrero de 1973,revelo ante la opinión pública, la realidad del desembarco guerrillero del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, en oposición al desmentido comunicado de los institutos castrenses, negando la presencia del foco guerrillero.

 

Provocando la censura de su espacio “HOY”, que se transmitía por Color Visión, ejecutando Balaguer el cierre de la planta televisiva.

Esto motivo la redacción del decreto, acta de defunción de la libertad de prensa, sobre el ardiente cadáver del periodista, que en ese mes de marzo, los halcones civiles y militares materializaron su exterminio.

 

Gregorio García Castro (Goyito), es un mártir como otros insignes periodistas que ofrendaron sus vidas en procura de la implantación de regímenes verdaderamente democrático.

 

Gregorio García Castro, se fue alejando del aroma político de este tirano, ya que su agonía y feroz apego al manejo turbio del poder, filtraba por sus enguantadas manoplas, siglos de ignominias contra la condición humana. Sintetizado en esquizofrénica/bipolaridad manera de gobernar.

 

Así perdió nuestra democracia su virginidad del cantar de los cantares en el regazo del dolo y el sicariato.

Estos jinetes/guerreros artillados de versos y párrafos cuyas voces desnudaban el muro sangriento del fusil, estaban convencidos de la vorágine sangrienta que conformaba los programas de gobiernos del doctor Joaquín Balaguer.

 

Que convertía cada esquina del territorio nacional en un cementerio de tiernas hojarascas de libertades, inmortalizada por las tintas de una desangrada prensa, desafiante frente a los ciclopes del espanto.

 

Los mismos gorilas que asesinaron en un tris, a Goyito, también fusilaron el microscopio con la mordaza a los latidos del corazón de Orlando Martínez,

 

Sus verdugos; regresan del mismo laberinto político, de los 12 años invalidados de luz del espejuelo tenebroso; rostro del envejeciente Balaguer. Arquitecto ideológico del Centro de Torturas, conocido popularmente como la 40.Quien ordenaba apagar el Sol, y así se hacia.

 

Quien era el Jefe del cuerpo represivo a la hora del aborto/ patíbulo, el general Rafael Guillermo Guzmán Acosta, miembro del viejo Ejercito Nacional, cazadores de raíces, obedecía a otra tribus castrenses y es parte del engranaje de los centuriones del reinado de aquella operación de exterminio contra periodistas y políticos, abanderados/ reveladores del apocalipsis

 

El jefe de la Policía, en el momento del asesinato de Goyito, lo era el general José Ernesto Cruz Brea, un oficial académico de olfato luctuoso, de rostro y acciones fascistas. Cruel devoto del régimen sanguinario y sádico Balaguer.

 

Miembro del equipo uniformados de dragones que respondía al mayor general, Henríquez Pérez y Pérez, quien recomendó a Cruz Brea, con la finalidad de espantar/intimidar el floreciente pensamiento por una nueva democracia, post 1965.

 

Por encima de los quepis enfrentados por el mando militar, se impuso la acuarela de las ideas y aun así, no ha muerto en primavera el ejemplo de Manaclas, ni Caracoles.

 

Con estas líneas queremos indicar que este lio entre gorilas, fue lo que también ayudo a que condenaran al periodista Gregorio Garia Castro, ya que desde los anocheceres de las décadas de los años 70, fue una clarinada contra los abusos y asesinatos a opositores del régimen de los 12 años.

 

Goyito, enfrento, y defendió las libertades con su vida, porque él sabía que lo iban a matar, ya que fue advertido, desde la cumbre gubernamental. Montó un una tribuna, de denuncia contra La Banda Colora, organizada por personero militares afecto a Pérez y Pérez.

Esta banda de delincuentes armados para militares, engendrado por ese grupo militar, asediaba, encarcelando y asesinando a miembros de la oposición partidaria a los gobiernos de Balaguer, 1970 y cuya finalidad era perpetuarse en la hoguera de su diabólico poder.

 

Gregorio García Castro, y el general Nivar Seijas, mantenían una relación de amistad hasta cierto punto cordial. Este jerarca encabezaba el otro infernal bando/grupo que se disputaban la hegemonía policíaco-militar del régimen.

 

Es posible además, que pudiera haber sido víctima de esa lucha de poderes. Balaguer destituyo al entonces Jefe de la Policía Nacional, general José Ernesto Cruz Brea, y designaría precisamente a Nivar como jefe de la Policía para que investigara el asesinato de Goyito,

 

Así actuaron cuando el crimen del también periodista Orlando Martinez, también fue sustituido el general Rafael Guillermo Guzmán Acosta, luego de la sangre vertida en la plateada trenza de la UASD. ¡Qué bien jugaban a su estilo el ajedrez…!

 

La sociedad dominicana recuerda también el asesinato contra el periodista,Marcelino Vega, reportero del periódico La Noticia quien fuera acribillado, por una patrulla de la Policía Nacional al servicio del crimen,dirigida por un reconocido coronel,Meliton Jorge Baldera.

 

Orificio de la muerte perforada en los primeros rayos de luz enlutecido de ese martes 7

 

Alrededor de la 8:40 minutos a10 de esa lluviosa mañana de abril, 1981, ejerciendo su derecho a la información ,en pura faena.

Mientras cubría las incidencias de una huelga de empleados del

 

Ayuntamiento del Distrito Nacional, en la calle San Juan de la

Maguana esquina Moca del sector Villas Agrícolas.

Ahí, los trabajadores de esa estación de ornato y limpieza del cabildo, reclamaban mejora salarial y fueron recibidos a tiros limpios.

También, en esos incidentes perdieron la vida, el c (repartidor de periódico), Manuel de Jesús Ciprian Valdez, y el estudiante Félix Sánchez

 

En la hora de aquellos aguaceros de sangre, era jefe de la Policía, cuando fusilaron esta entidad de prensa, el mayor general, Virgilio Payano Rojas. Nunca se pudieron negar, que esas balas, estuvieran uniformada gris.

 

Ahora, esos crímenes contra la prensa democrática de aquel temporal, el viento y el olvido lapido lo que conocemos como utopía. Y que siga el entierro. Los periodistas tenemos que empujar con nuestra honestidad el disfrute de un clima donde prevalezca el derecho de la libertad de palabra, de creencia religiosa y política.

Los periodistas, siguen siendo el blanco perfecto para atemorizar. Hoy se continua en esa práctica pero de manera, encorbatada, tenemos el caso de José Silvestre, en la Romana, Blas Olivo, en Bonao, muertos por encargos, sicarios, comercializaron y pusieron cifras al humo de sus voces.

 

Y nuestros tribunales inclinados en el rámpano del dame lo mío.Necesitamos fortalecer nuestro espacio y antorcha por la nueva lucha por un periodismo como lo forjaron esos martires de la prensa,!donde el dinero no escupa la tinta entre cuartillas!

 

Lo penoso es que todo sigue bajo el manto de la impunidad, se continúa usando a la prensa como mucama, con una justicia cómplices de estos actos delincuenciales, apadrinada de regímenes intolerantes

 

Ninguno de estos crímenes contra los hombres de la prensa ha sido profundamente castigado. Esos gatillos centenarios no han envejecido, al contrario sus raíces, hoy protegen y amordazan el escándalo, continuando fomentando en los medios de comunicación social, un velo corrupto que pudre y opaca las heridas del dolor.

 

Vamos a militar en esas nuestras heridas, en el coral de las libertades reprimidas frente al ensangrentado cuerpo de cristo crucificado en la tribuna de la Suprema Corte de Justicia

Hoy los obreros de la prensa debemos honrar la memoria de los periodistas caídos en aras de la libertad y el derecho constitución a la libre expresión y difusión del pensamiento e instauración de un Estado de Derecho.

 

Gregorio García Castro, aun después de 44 años de su asesinato, clama frente una justicia postrada al tren de la corrupción, castigo a quienes usaron el hacha para decapitar En Un Tris, el sublime pensamiento de una prensa participativa/democrática.

Quien suscribe es periodista

 

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