El corazón del barrio

Por viernes 12 de agosto, 2016

En su nueva etapa de gobierno, el presidente Danilo Medina necesita tener un hombre que le sirva en los barrios y áreas rurales, que tenga la sensibilidad social para ser el ojo, el oído y la conciencia de los programas comunitarios que ejecuta el mandatario.

Tiene que ser un funcionario sin postín, sin saco y sin corbata, que no le hieda el grajo de la marginalidad, y que tenga la suficiente autoridad para presentar soluciones a males comunitarios, y al mismo tiempo la credibilidad para ser escuchado por las masas necesitadas.

Es difícil encontrar un hombre con el atractivo, la responsabilidad y la entrega suficiente para que su accionar diario sea luchar por el bienestar de los demás; para en vez de ir a una recepción de finos vinos y quesos prefiera ir al barrio marginado donde no hay letrina para hacer las necesidades fisiológica y disponga la instalación de un sanitario.

El presidente Medina lleva a cabo un amplio programa de ayuda y desarrollo enmarcado dentro de sus visitas sorpresas, pero el presidente no puede estar en todos los barrios y áreas rurales; el presidente no puede escuchar de primera mano y en primera persona todos los problemas del pueblo, por lo que tiene que delegar para que le ayuden en ese importante trabajo.

Lo malo de muchos funcionarios es que no tienen la responsabilidad y ecuanimidad de relatar al presidente lo que sucede, sino que prefieren adornar, dar un maquillaje a conflictivos hechos y protestas y rehúsan en ocasiones ser portadores de lo que despectivamente llaman noticias generadas por los hijos de Machepa.

Lo que el presidente necesita es que le digan dónde está la herida, para suturarla, dónde está la llaga, para curarla, que le expliquen donde no llega la ayuda oficial, donde la miseria sigue avanzado, a donde todos los problemas se pueden corregir con una zanja, echar cemento en una acera, tapar el techo de una escuelita y hasta regalar las sillitas para que los niños tengan donde sentarse en esa escuelita de barrio.

El país tiene muchos problemas que deben ser corregidos en el acto. El presidente Medina está trabajando para mejorar las condiciones de vida de los dominicanos de a pie, está sentando las bases del desarrollo de la macroeconomía, pero necesita tener sus oídos y sus ojos allí donde se duerme bajo techo de zinc hoyado, los calderos están sin calentar, las camas son periódicos viejos apilados y el piso es tierra mal pisoteada.

Creo que el único funcionario, amigo y aliado que tiene el presidente Medina que puede ejercer esta labor que casi cae a nivel de una cruzada es Luis Acosta Moreta, mejor conocido como Luis “El Gallo”. Por doce años, Luis “El Gallo” ha estado sepultado en la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad, una oficina abandonada en el Centro de los Héroes, donde hay bajo presupuesto y los recursos son inexistentes.

Presidente Danilo Medina usted necesita un responsable que escuche los latidos del corazón de la barriada; sus ojos, oídos y corazón en los barrios dominicanos tienen que estar en un aliado y funcionario que le merezca confianza, y ese es Luis “El Gallo”.

Esa labor a tropezones la hace en la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad, donde las necesidades campean y se hace difícil hasta poder movilizar una guagua con niñas que bailan batton ballet. Póngalo a su lado en un cargo de mayor responsabilidad, y usted podrá escuchar a diario la verdad de lo que pasa en el pueblo de a pie, y le buscara soluciones de inmediata. Una sugerencia para un presidente que dijo va a trabajar con la concertación, el diálogo y la inclusión.

Por Manuel Hernández Villeta

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