El contundente mensaje de Abinader a élite haitiana y comunidad internacional 

Por Alfredo de la Cruz

El presidente Luis Abinader dio el picazo que para dejar iniciados los trabajos de construcción de la verja perimetral en la frontera con Haití, en un acto realizado en Dajabón. La frontera entre República Dominicana y Haití es de aproximadamente 380 kilómetros y el presidente Abinader había anunciado este proyecto de muro fronterizo en su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2021, recalcando que sería doble en los lugares más críticos. 

 En el presupuesto general de la nación de este año 2022 fue incluida la suma de RD$2,000 millones para este rubro. La estructura tendrá una extensión de 223 kilómetros de los que ya hay construidos 23 kilómetros en Elías Piña y Jimaní. En la licitación para la construcción de la obra participaron compañías de Estados Unidos, España e Israel. 

 La construcción de este muro, aparte de su significado técnico en el ámbito de la ingeniería, es un mensaje contundente que le manda el Estado dominicano, no solo a la comunidad internacional, sino también a la elite haitiana ante la falta tradicional de una posición firme y coherente del Estado dominicano hilvanada en una política exterior específica para Haití.  

 Con esta acción se empieza a construir una expresión de soberanía que impactará en la psiquis de los haitianos, pero también en quienes en la comunidad internacional y dentro de República Dominicana hasta ahora han construido un pensamiento de que hay una solución dominicana para la cuestión de crisis total que vive Haití.  

 De que merecemos respeto porque lo hemos empezado a construir con acciones claras y firmes que habían brillado por su ausencia desde que consiguiéramos nuestra independencia por allá por el 1844. 

 Pero mucho más, la construcción de esta estructura conlleva a un control efectivo del territorio, con tecnología de punta y las herramientas apropiadas para garantizar el control de la zona fronteriza, lo que ayudará a evitar el robo y trasiego de reses y vehículos, así como el contrabando de distintos tipos de mercancías, pero también el traspaso de ciudadanos haitianos indocumentados. 

 Esto se podría traducir en una utilización más eficaz de los recursos humanos que supervisan y fiscalizan la zona de frontera. Esta es, sin duda, una medida de política pública que merece el reconocimiento y apoyo de todos los ciudadanos. Y el hecho de que los partidos políticos hayan aceptado la invitación de asistir a dicho evento demuestra ese apoyo. 

 Al mismo tiempo nos mostramos contrarios y no nos suscribimos a voces agoreras que han calificado como un error político de los partidos de oposición que aceptaron esta invitación, en el entendido de que podría fortalecer la figura del presidente Luis Abinader. Es que señores, este es un tema de seguridad nacional y como tal, en realidad, nos compete a todos. 

 No podemos retrotraernos cuando son necesarias acciones y actuaciones que podrían traer bienestar a la sociedad dominicana porque eso es lo que espera el pueblo de sus políticos que traten de garantizar el bienestar común. Enhorabuena por los que aceptaron la invitación para asistir. 

 Es que con esta medida el presidente Luis Abinader responde a un anhelo nacional, un grande y esperado viejo anhelo nacional. Lo que vuelve a mostrar al presidente Abinader con su oído en el corazón del pueblo, al presentar una solución prometida por él y que generó muchas expectativas. 

 Ahora el presidente Luis Abinader, ciertamente podría empezar a recuperar parte de la popularidad que había empezado a perder con anteriores acciones y actuaciones rechazadas por el pueblo dominicano, como el contrato del fideicomiso de Punta Catalina, los terrenos de Pedernales y el lio de las revistas para los vehículos de motor, entre otros. 

 Lo cual es muy probable que haya ocurrido, por el presidente verse presionado a tratar de complacer a esos sectores hambrientos de beber de las ubres de la res pública. Lo que llevó a Luis Abinader a autoinfligirse unos daños que personalmente creo que muy probablemente él no se merecía. 

 Pero este primer picazo para iniciar la construcción del muro divisorio en la frontera, merece que el presidente Luis Abinader recupere la parte de popularidad perdida, si la hubo y que todos le reconozcamos lo oportuno de la puesta en ejecución de esta gran política pública. Enhorabuena presidente.    

Por Alfredo De la Cruz 

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