El contrabando de mercancías por las Aduanas

Por José Peña Santana

Al observar la publicación del oficio número 019584 de fecha 10 de noviembre 2020, suscrito por el presidente de la República Luis Abinader, impartiendo instrucciones al Ministro de Defensa, teniente general Carlos Luciano Díaz Morfa, “para que los militares cumplan con sus funciones en las labores de contrarrestar el contrabando de mercancía por las fronteras”, es oportuno reflexionar sobre alguna de las atribuciones establecidas en el régimen jurídico aduanero, sin interés de cuestionar la medida adoptada por el mandatario.

La Potestad Aduanera, faculta a las autoridades aduanales a realizar la función primordial para la seguridad y defensa del Estado y sus ciudadanos en esa materia, es la encargada de ejercer el reconocimiento de las mercancías que arriben al país por puertos, aeropuertos, terrestre, o a través de las fronteras, esta posee la calidad para que la mercancía sea sometida o destinada a regímenes aduaneros, es decir que, cumpla con las obligaciones establecidas en el régimen jurídico aduanero. Que se someta a la legalidad y al pago de todos los derechos e impuestos y penalidades.

La mercancía que se haya introducido al país por puertos, aeropuertos, frontera o cualquier otro medio sin la documentación correspondiente o en cualquier otra forma de clandestinidad, con el objetivo de evadir la totalidad o parcialidad del pago de los impuestos que establecen las leyes que rigen las aduanas más que una infracción es un delito de contrabando; por consiguiente, la intervención de la autoridad competente es proceder al arresto de la persona que posea en su poder la mercancía en cuestión, por el delito de contrabando.

Comprendemos la preocupación del presidente de la República, cuando insta al Ministro de Defensa, que proceda con los militares a contrarrestar el contrabando de mercancía por las zonas fronterizas; sin embargo, es oportuno señalar que no tan solo en las fronteras se produce el contrabando de mercancía, que desde la época en que hubo de firmarse la Convención Dominico-Americana de 1907, se ha estado evadiendo al fisco desde los muelles-puertos y aeropuertos. Esto provocó la firma de dicho pacto para que los Estados Unidos asumiera el control de las aduanas dominicana con el compromiso de pagar con los ingresos las acreencias del país a los portadores de bonos externos y otras deudas interna. Vislumbro la utilidad que procura el oficio del presidente Abinader a su Ministro de Defensa.

Oportuno es sugerir al presidente Abinader que, de igual manera, lo haga con el director general de aduanas, el transparente, eficiente, laborioso, competente Eduardo-Yayo-Sanz Lovatón, a fin de que forme un equipo de empleados y técnicos que no estén tan comprometidos con la pasada gestión en esa institución recaudadora del Estado sino que pueda posesionar en los cargos técnicos personas que trabajen con el mismo entusiasmo, tesón y entrega que él y los pocos que con él han llegado, no con la desidia y falta de voluntad, por no decir torpedeo, con que vienen actuando algunos. Es la mejor manera de asegurar la transparencia, eficiencia y eficacia que amerita para garantizar la recaudación y evitar ese mal que viene gravitando desde antes de 1907, en las aduanas, a través de los puertos, aeropuertos y franjas fronterizas que se denomina contrabando.

Por: José Peña Santana

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