El compromiso de las nuevas generaciones por la sostenibilidad ambiental

Por Nelson Reyes Estrella

En diversas ocasiones se ha preguntado a los coordinadores de la lucha en contra de la hidroeléctrica Las Placetas y por la preservación de los ríos Bao y Jagua ¿Por qué la oposición al proyecto surge en 2021 y no en 2005 cuando se anunció la obra? La respuesta es clara y contundente, en 2005 no existía la conciencia, ni las herramientas unificadoras que existen hoy, en la actualidad existe un compromiso ambiental generacional por la sostenibilidad y naturalmente, los ríos Bao y Jagua no estaban tan deteriorados como lo están ahora.

 

Con la entrada del nuevo milenio el mundo cambió, las nuevas tecnologías irradian la posibilidad de un planeta con capacidad para hacer frente a las amenazas y desafíos heredados del pasado y que comprometían y aún comprometen las presentes y futuras generaciones.

 

A pesar de muchas teorías y políticas públicas creada por la intelectualidad en los años 60 donde se comienza a visibilizar la problemática ambiental, sobre todo, en los cónclaves internacionales de los 70s, 80s y 90s marcados por las cumbres de la tierra que aspiraban a un desarrollo sostenible y que desde 1972 se realizarán cada 10 años, hasta la fecha cinco en total: una en Europa en Estocolmo, Suecia; dos en África, Johannesburgo, Sudáfrica y dos en América en Río Janeiro, Brasil, pero la práctica siguió siendo similar.

 

Las grandes potencias se resistieron a renunciar a sus privilegios y a los viejos métodos; por un lado, por la dificultad de perder millones de empleos en sus países, y por otro, por las presiones de los grandes capitales a través de las multinacionales que tienen mayor poder que la mayoría de los Estados, y esto se expresa en la competencia que desarrollan por aumentar su gran capital que movilizan a nivel global y su resistencia a asumir los costos de la transición de un sistema económico destructivo a un sistema productivo constructivo y sostenible.

 

Esto hace que, cuatro décadas después de iniciadas las luchas por la naturaleza, la aspiración a un planeta sostenible siga siendo una utopía, pues los gobiernos sucumben frente a los intereses de las multinacionales que su principal objetivo es hacer dinero sin importar los costos y las consecuencias globales y por esto influyen en las políticas públicas nacionales y en nombre del mal llamado desarrollo imponen proyectos enemigos del planeta y la sostenibilidad.

 

Sin embargo, a pesar de la triste realidad que promueven los grandes capitales, la práctica que se instituye en la actualidad motivada por las teorías pactadas en las cónclaves internacionales por las diferentes naciones, están siendo impulsada y obligada por generaciones que no creen en las promesas del mañana que venden los gobiernos y el gran capital internacional, así bajo un nuevo concepto de desarrollo, asumen el ahora o nunca y van desarrollando la nueva democracia participativa como forma de impulsar los cambios, sabiendo que, si no se obligan las medidas hoy, el futuro de la civilización será incierto.

 

A partir de los millennials las mayores preocupaciones generacionales los representan los problemas ambientales, según un estudio realizado en España en 2021, las mayores preocupaciones de los jóvenes de 14 a 19 años son: el Cambio Climático, el acceso a agua, la contaminación y el tratamiento de desechos y destaca la importancia de la educación para crear hábitos saludables y la necesidad impostergable de enseñar a las futuras generaciones a vivir en este planeta realizando consumo responsable y sostenible.

 

 

El compromiso con la sostenibilidad en la República Dominicana

 

En ese contexto en la República Dominicana se vienen librando diferentes luchas que marcan la necesidad imperiosa de proteger la naturaleza en cualquier escenario como única garantía para la supervivencia y sabiendo que las guerras se libran con luchas sostenida y decidida en los entornos sociales digitales, utilizando herramientas como las redes sociales y medios de comunicación o con métodos tradicionales, en las calles y en las comunidades para defender con ideas, con piedras y con palos si es necesario, la casa grande, la madre tierra.

 

En nuestro país, la lucha por Los Haitises fue el inicio, la lucha por Loma Miranda le siguió, la lucha en contra de la Barrick Gold quedó inconclusa y la actual lucha en contra de la presa de Las Placetas y con esta, todas las presas planificadas en los sistemas montañosos son el ejemplo de dos décadas de luchas por el medio ambiente y el compromiso de las nuevas generaciones por la sostenibilidad.

 

En el caso de la presa de Las Placetas y la lucha por la sostenibilidad ambiental de La Sierra o la preservación de los dos afluentes del deteriorado río Yaque del Norte ha motivado lo siguiente: Caminata en Jánico, caminata multitudinaria en SAJOMA, caminata regional en Santiago, caminata en Estados Unidos, un velorio público por los ríos Bao y Jagua en Santiago, una Acción Jurídica en un tribunal y la mayor huelga pacífica desarrollada en la historia de La Sierra.

 

En conclusión, todos estos eventos son la firme y decidida responsabilidad de los nuevos ciudadanos y el ejemplo de la necesidad de un cambio estructural de modelo de desarrollo, un verdadero compromiso de las nuevas generaciones con la sostenibilidad ambiental o el tránsito a una crisis de legitimidad gubernamental.

Por  Nelson Reyes Estrella

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