El Código Penal

Por Manuel Hernández Villeta

Será traumática la aprobación o rechazo a la carrera  de un nuevo código penal, sin pensar, sin diálogo y sin escuchar al otro. Tiene que haber un consenso general, para que se de una modificación de las leyes. No se puede buscar  los cambios, aplastando a los que piensan en contrario.

Por desgracia, el nuevo código penal se ha convertido en tierra de batallas, y lo más conveniente es su aplazamiento. En medio de esta guerra de sectores e intereses no se puede conseguir un código que vaya de acuerdo con las necesidades dominicanas.

Somos partidarios de que se apruebe ahora el código penal, pero en plan de realidad, vemos que es imposible.  Nadie quiere sacrificar posiciones. Todos desean llevar la banderola bien en alto. Y no se  trata de eso, sino de modernizar a nuestra sociedad y tornarla más humana..

Se busca un nuevo código penal para dar un salto en un sistema de justicia que se está modernizando a toda prisa. De hecho,  no es el código que ha fracasado, sino las malas interpretaciones que le dan abogados, fiscales y jueces..

El Congreso  no puede aprobar ni rechazar este intento de nuevo código.  Lo que tiene que hacer es engavetarlo y esperar que haya un momento más propicio para la discusión. No se trata de ganar un pleito o una polémica, sino de sentar parte de las bases institucionales nacionales.

Pero se debe tener en cuenta que fracasaron en el pasado las modificaciones que  se  conformaron  en el código penal,  porque se hicieron en base de  remiendos hechos  a la medida de los jefes partidistas. Ahora hay que sacar al partidismo de la aprobación del código y dejar que los sectores interesados traten de consensuar.

El tema del aborto es uno de los más calientes de estas modificaciones, y no hay ahora mismo condiciones en la República Dominicana para fijar una ley que penalice el aborto. Hay que dejar que maduren todos los sectores  vivos del país, para que se hagan esas modificaciones.

En varias ocasiones lo hemos dicho: el tema del aborto no lo soporta la sociedad dominicana de hoy. No se puede satisfacer a las feministas con una decisión favorable, pero tampoco a los religiosos que piden su rechazo pura y simple.

Se debe poner en agenda, cuando la sociedad dominicana comprenda  que tiene que ir al consenso y al diálogo para tratar temas polémicos. Solo entonces florecerá y respetará el libre intercambio de las ideas. Las posiciones de vanguardias impuestas  a raja tabla no caben en este período de la sociedad dominicana. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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