El centenario de la Revolución Bolchevique

Por Elvis Valoy sábado 11 de marzo, 2017

Este año se cumple el primer centenario de la Revolución Bolchevique, acontecimiento que marcó un hito en la historia de la humanidad.

En la búsqueda de estadio superiores de progreso y desarrollo, ha habido muchos tropiezos, pues parece una realidad que la historia no es una línea ascendente, sino sinuosa y de difícil descripción.

En el deambular del mundo por su tránsito a la reivindicación humana, se han vivido diferentes formas de producción, las cuales han marcado la vida de las personas en su interrelación.

El mismo desarrollo físico de aquel esperpento de miles de años atrás, que se aproximaba a un ser humano, ese igual movimiento le fue dando un desarrollo económico y social que iría estigmatizando al mundo y sus tiempos.

De la época salvaje, en donde no existía la propiedad privada se pasó a la manera clásica de esclavitud, y de esa forma a la Edad Media, con relaciones feudales de producción, para luego originarse el período de grandes revoluciones capitalistas (Inglaterra Francia, etc.), hasta llegar a nuestros días.

Los pensadores del siglo XIX se enfrascaron en la exploración de la redención de la gente, a partir de críticas a los trabajos de los filósofos del siglo XVIII. Con Charles Darwin comienza un paradigma epistemológico que enmarca nuevas formas de pensamientos y nuevos descubrimientos de las ciencias tanto naturales como sociales.

Hegel con su dialéctica permea toda manera de pensar decimonónica, influenciando a la mayoría de filósofos, pero principalmente a Carlos Marx, quien plantea que la historia es una espiral ascendente, aunque luego en algunos escritos concibe otros parámetros.

Los pensadores del siglo XIX conciben al hombre y la mujer como entes que van de su barbarie a la redención social en una línea vertical.

En los umbrales del siglo XX, las ideas de Marx y Adam Smith dividieron al mundo. Sus influencias generaron todo tipo de pasiones y de experimentos económicos y sociales.

El siglo XX trajo en sus inicios unos de los acontecimientos más trascendentales, como lo fue la Revolución Bolchevique.

En 1917 huyó de la Rusia zarista el último zar, Nicolás II, estallando entre febrero y octubre de ese año, la primera revolución que buscó abolir las relaciones capitalistas de producción.

Para 1917, Rusia navegaba por un capitalismo sólido, y basta con leer la novela Crimen y Castigo de Dostoyevski, en donde se describen situaciones que plasman una sociedad en pleno desarrollo. No así las demás repúblicas que rodeaban al antiguo imperio zarista, las cuales se debatían entre la esclavitud y el feudalismo.

Con el ascenso de los bolcheviques al poder ruso, vino José Stalin, quien dirigió ese país a fuerza de sangre y fuego, eliminando todo tipo de disensión y posibilidad de crítica, matando y asesinando a diestra y siniestra.

El ascenso al poder de José Stalin en la antigua Unión Soviética sumió a ese país en el terror y la negación de las libertades de los seres humanos. La superación de los lastres rusos tuvo un alto precio durante la época de Stalin.

Al igual que las grandes revoluciones capitalistas, principalmente la francesa, en donde hubo millones de víctimas, el periodo estalinista produjo montones de cadáveres frutos del patíbulo, encarcelamientos, fusilamientos y abusos de poder.

Hay que reconocer que desde su primer día, la llamada Revolución Bolchevique fue sometida a fuertes hostigamientos y guerras declaradas del mundo entero, que no se quedó de brazos cruzados ante lo que se consideraba una afrenta, como lo fue la proclamación de un país socialista.

El clímax de ese estado de cosas fue la llamada Guerra Fría, que tuvo al tris de desembocar en una tercera guerra mundial con predicciones inimaginables.

La Otrora Unión Soviética se desmoronó, demostrándose que de sociedades subdesarrolladas no pueden surgir formas de vida avanzadas.

La desaparición de la URSS ha permitido el dominio de un solo bloque a nivel global, y de ese estado de cosas, legitima el discurrir del siglo XX y parte del XXI con un capitalismo, con 5 siglos sobre la faz de la tierra, y desenvolviéndose en su fase madura, que aún encandila y enternece a la humanidad con sus inmanentes libertades individuales de las cuales nadie aspira a renunciar.

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