El Cardenal y su estilo

Por jueves 2 de abril, 2015

Jesús, el hijo de Dios, vino a salvar la humanidad, a enseñarnos a ser felices fortaleciendo el espíritu, amando al prójimo, actuando con humildad. Han surgido iglesias, sectas, promoviendo esos hermosos valores. La iglesia Católica es una de ella. Tiene representantes por el mundo. En el país, el Cardenal Nicolás López Rodríguez, ocupa un alto sitial. Es un líder religioso, conciente de su misión y de las necesidades del pueblo. Sin embargo, muchas veces no entiendo sus actitudes y acciones.

Es posible que mis limitados conocimientos religiosos, me dificulten entender la personalidad y el accionar del Cardenal pero en determinados momentos, luce divorciado de los principios cristianos. ¿Cómo puede vivir tan enojado alguien que crea en Dios y lo lleve en su corazón? ¿Cómo puede ser tan desconcertante en sus respuestas? ¿Estaría más cómodo como líder político que como líder religioso?. A veces, solo su vestimenta recuerda que representa la Iglesia.

Conociendo del estilo humilde de Jesús, no entiendo las petulancias del Cardenal. ¿Estará enojado consigo mismo por no poder controlar los males sociales? ¿Como puede, por ejemplo, llamar vagos a los que reclaman derechos, como oponerse a la reelección sin presentar argumentos lógicos, humanos ni llamar al dialogo?. ¿Por que no opina sobre corrupción cuando tiene formulas cristianas para combatirla? Preocupa que en el escenario de miseria, violencias, corrupción, que vive la sociedad no saque el látigo, más bien luce como un político temeroso de perder sus intereses. ¡Hay que tener mucha fe para compartir su predio!

El Cardenal debería aprovechar cualquier evento para inyectar los principios cristianos ¡no políticos! en los líderes, en las estructuras de las instituciones, en la plataforma de la nación. Ojala sus actitudes enérgicas, fueran para promover a Dios.. Los que tienen como profesión curar el alma, deben meter en todos los eventos y escenarios las enseñanzas del Creador, de Jesús, promoviendo la paz y armonía entre hermanos. Jamás arremeter contra los infelices. Recordar que los bienes de la tierra son para todos, no para determinado grupo. Sus palabras y hechos deben recordar al hijo de Dios. Por tanto, deben apoyar a quienes hacen esfuerzos por hacer una adecuada distribución de las riquezas, elevar el nivel de vida de la población y defender la justicia social, rechazando con coraje a quienes hacen lo contrario.

El Cardenal llamó a los políticos para que se “amansen” en Semana Santa. Ojala también lo haga y reflexione sobre las bondades de Jesús y sobre el arma poderosa que nos legó: los principios cristianos, dedicándose a promoverlos no solo en la Semana Santa sino todos los días del año y en todos los eventos.

Pidámosle a Dios luces para los líderes religiosos y para el pueblo.

Por Venecia Joaquín