El carácter de exclusividad de los contratos de distribución al amparo de la Ley No. 173-66 y del DR-CAFTA

Por Perla Rodríguez M. jueves 10 de junio, 2021

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Perla Rodríguez M. Perla Rodríguez M.

En el devenir del tiempo las negociaciones comerciales han adquirido diversas formas jurídicas atípicas, debido a la casi inexistente regulación en el Código Civil y del Código del Comercio, es así, como en este escenario se da surgimiento a la Ley núm. 173-66, que rige las relaciones entre los importadores en la República Dominicana. Sin embargo, en el año 2004 entra vigencia del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana,  Centroamérica y los países de América del Norte: (DR-CAFTA) , este hecho trajo consigo nuevas normas de competencias las cuales afectaron las formas usuales de hacer transacciones y negocios internacionales para los comerciantes dominicanos que experimentaban tímidamente  intercambios comerciales con otros países, aplicando nuevas reglas de juego a los distribuidores de bienes y servicios,  puesto que se dejaba sin efecto a la Ley Núm. 173-66 en los llamados contratos cubiertos por el DR-CAFTA. Veamos pues en lo adelante que es un contrato de distribución y cuales han sido los efectos promovidos en virtud de la exclusividad de su naturaleza a la luz del DR-CAFTA.

La Ley 173-66 sobre Protección a los Agentes Importadores de Mercaderías y Productos denomina a los contratos de distribución  en su artículo 1 (a modo general) como contratos de concesión  de la cual se extrae que es “ Cualquier forma de relación establecida entre un Concesionario y un Concedente, mediante la cual el primero se dedica en la República a las actividades señaladas en el inciso a) de este artículo” ; haciendo referencia a la actividad que desarrolla la persona del concesionario o distribuidor, que no es más que el agente o persona física o moral que se dedica a promover o gestionar la importación, la distribución o la venta de productos o servicios, el alquiler o cualquier otra forma de tráfico, explotación de mercadería o productos de procedencia extranjera y los servicios relacionados con dichas gestiones o cuando los mismos sean comisionistas, concesionarios, o bajo otra denominación en el territorio dominicano.  Por  otra parte, el contrato de distribución exclusiva es una clase de contrato de distribución atípico  y personalísimo  mediante el cual un empresario se compromete a adquirir, bajo determinadas condiciones, bienes o productos de una marca específica generalmente, a otro que le otorga una exclusividad en una zona; en ese mismo texto legal se  le otorga el permiso de revenderlos también bajo ciertas condiciones e incluso a prestar a los compradores de estos productos servicios de asistencia una vez es efectiva la venta.

En modo general y en resumen un contrato de distribución es una colaboración entre empresarios, en el que se acuerda la distribución de productos o servicios de uno de ellos haciendo uso de la manufacturación del otro. En el caso de la exclusividad de este tipo de contratos por su naturaleza se acuerdan cláusulas de exclusividad de compra y distribución de dicha marca en una zona o territorio determinado. En el mismo las partes acuerdan cláusulas especiales en las que se justifica la terminación del acuerdo antes de lo acordado.

Con la entrada de del DR-CAFTA los contratos de distribución exclusiva se les consideró como contratos que podrían perjudicar la libre competencia  comercial internacional, en tanto, a que en los mismos se suelen garantizar a una exclusividad de suministro relativa a que el distribuidor debe adquirir los productos a comercializar procedente de este único fabricante, valga la redundancia, este solo puede establecer negocios con este único concesionario además de que también se garantiza una espacio geográfico determinado.

La jurista Annalissa Jáquez, citando al doctrinario Francés Yves Guyon en su obra Droit des Affaires, establece que si bien la existencia de una cláusula de exclusividad refuerza la integración, permitiendo una distribución más segura y eficaz, a su vez, puede afectar la libre competencia.

Queda comprendido que la exclusividad territorial es la cláusula que a la luz del DR-CAFTA afecta la competitividad, ya que, impacta el desenvolvimiento normal de la concurrencia de otros productos a ese mercado, eliminando la posibilidad de que otros distribuidores aptos  entren en  el juego de la comercialización de productos de igual o mejor calidad dispuestos a satisfacer la necesidad de los clientes de esta zona territorial específica, esta exclusividad territorial priva a los demás y esto ocasiona una disparidad en la competencia.

No obstante, con la entrada en vigor del DR-CAFTA hay contratos de distribución exclusiva que quedarían sujetos a las reglamentaciones establecidas en la Ley Núm. 173-66 mientras que otros quedan al escrutinio de las normas establecidas en el tratado, de los cuales se ha determinado en el Capítulo 11, Anexo 13 Sección B, donde se distinguen dos tipos de relaciones exclusivas, los contratos no cubiertos que son los que se firmaron luego de la puesta en vigor del tratado y a los que se ha determinado que  aplica la Ley núm. 173-66  o que una vez realizados han determinado bajo una cláusula que fuese así y los  contratos cubiertos firmados posteriormente a la entrada en vigor del DR-CAFTA, estos últimos son los cuales aplican directamente la normativa establecida en el marco del Tratado y para los cuales queda derogada definitivamente la Ley Núm.176-66, no obstante, como en los contratos internacionales  se aplica el principio de ” Lex Contratus”,  y esto la libertad del derecho a aplicar será convenida por las partes siendo esto ley entre las partes se deja una apertura a que las partes decidan el derecho aplicable al contrato, permitiendo el mismo texto legal del tratado que si las partes explícitamente lo disponen que ante una controversia la solución de solución de la misma sea regida por las disposiciones de la Ley Núm. 173-66 y no bajo las condiciones del Tratado.

Entendemos que, enhorabuena, el DR-CAFTA ha llegado para aportar el equilibrio necesario en las relaciones comerciales y jurídicas para con los agentes de comercio internacional, puesto que, regula de una manera competitiva y sin mayor afectación la exclusividad de los contratos de distribución permitiendo la libertad de competencia y regularizando este tipo de acuerdos inter partes y que a su vez surte efectos para todos los comerciantes de este tipo de negocios internacionales.

 

Por  Perla Rodríguez M.

 

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