El cáncer haitiano puede hacer metástasis en toda América

Por Maximo Sanchez sábado 1 de octubre, 2022

Las noticias internacionales describen la situación haitiana como calamitosa, catastrófica y explosiva; las potencias cierran sus embajadas y piden a sus ciudadanos retornar a sus países de origen.

Yendo más lejos, EEUU pide a los norteamericanos estar alertas y contemplar la posibilidad de no conseguir combustible y transporte para llegar a su embajada y a los aeropuertos.

Las bandas y los huelguistas atacan todos los sistemas de negocios y producción, y las débiles instituciones y algunas cuya existencia son de nombre y de recuerdos, son incapaces de proteger la vida normal de las personas, para seguir desarrollando actividad alguna.

Ante esta nefasta realidad, los haitianos desde tiempo atrás, comienzan aplicando la máxima humana de que “la primera obligación del ser humano, es existir”; por esta razón transgreden todas las fronteras que pueden alcanzar, y la más próxima para ese propósito es la dominicana.

Pero una cosa que conocen dominicanos y haitianos, es que en la República Dominicana no existen las condiciones materiales de existencia para 20 y tantos millones de pobres; y es así, porque el país dominicano no está inalcanzable para los haitianos, ellos entran y salen de aquí a diario, y llevan las noticias de los barrios miserables como los suyos, allá en Haití.

Por esto, la situación fronteriza dominicana no es un caos aún; por esto, los aeropuertos de República Dominicana registran un número considerable de viajeros haitianos legalmente documentados, con destinos como Centroamérica y el Caribe, Colombia, Chile, Ecuador, México, Guatemala, Honduras, y por supuesto Panamá.

Ya hemos visto situaciones de crisis con inmigrantes haitianos en Chile, y en la frontera de México y EEUU; muy pronto las veremos en todas las fronteras de América, tanto del sur como del Norte.

La historia es un referente obligado, a veces muy duro, pero es la mejor escuela; existen muchos ejemplos de migraciones masivas, desordenadas y criminales en las páginas de este libro de vida; y los seres humanos con poder de decisión, más que nadie, están obligados abrevar en ella.

Los Estados Unidos de América estuvieron sumidos en la crisis de los rehenes de su embajada en Irán, por un período de 444 días, del 4 de noviembre de 1979, al 20 de enero de 1981. Desde años antes, un pequeño país del caribe, ideológicamente contrario a EEUU, venía enfrentando una crisis económica que se agravaba con los días; este país era Cuba.

Fidel Castro, quien conducía el país caribeño, y que enfrentaba su crisis económica interna, más la agitación del exilio cubano de la Florida que, animaba como alma política la emigración de ciudadanos cubanos por la vía marítima ilegal, los cuales eran recibidos como patriotas que desafiaban al régimen cubano; decidió una jugada política que se inscribiría en la historia como el Éxodo de Puerto Mariel.

Entre los meses de abril y octubre de 1980, llegaron a las costas de la Florida en embarcaciones permitidas por las autoridades cubanas, más de 125 mil personas que quisieron abandonar la Isla; había que leer los diarios de aquella época, para figurarse el caos producido en la península de la Florida por aquella masa humana, vertida allí en tan corto periodo de tiempo.

Haití, como la Cuba de aquella época, tiene un estimado de habitantes de 10 millones, en una condición peor a la cubana, pues allí había un régimen y unas instituciones armadas que controlaban, en este Haití no hay nada que gobierne ni controle.

La desesperación haitiana, los llevará a las diferentes fronteras que puedan alcanzar; y aquellos que se frotan las manos, creyendo que solo será la de República Dominicana, deben poner sus barbas en remojo; porque con pocos recursos y sin una situación de vida o muerte detrás, los haitianos están llegando a Chile, pero también a Canadá, ¿que será cuando miren hacia atrás y no aseguren sus vidas?

Una cuarta parte de los haitianos desesperados, esparcidos por América, la pueden poner en vilo.

 

Por Máximo Sánchez

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