El Cacique de la laguna Guatavita

Por Gregory Castellanos Ruano lunes 22 de febrero, 2021

Cuando los españoles encabezados por el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada llegaron al territorio de los indígenas de la etnia denominada Muiscas, en lo que hoy es Colombia, se encontraron con un impactante ritual que se practicaba por dicha tribu.

El cacique de los Muiscas periódicamente era revestido enteramente con oro y se montaba en una balsa junto con cuatro (4) sacerdotes. Dicha balsa iba repleta de artefactos de oro y algunas otras cosas que eran, en su conjunto, usados como ofrendas. El cacique lanzaba desde la canoa las ofrendas de oro y luego se lanzaba él desde dicha canoa al agua con los artefactos de oro con que era revestido para despojarse de los mismos y dejarlos caer al fondo de dicha laguna.

Todo el oro con que el cacique entraba a la laguna iba, pues, a parar al fondo de la laguna en cuestión.

A ése cacique revestido con piezas de oro se le llamó “El Dorado“ y es la base inicial de la leyenda de la existencia de oro en otra región de Sudamérica supuestamente abundante en oro a la que se le llamó igualmente como “El Dorado“ y que fue motivo de numerosas expediciones para ubicarla para tratar de explotar dicho oro argumentado en dicha narración.

Dicha laguna colombiana llegó a ser drenada para sacar cuantas piezas de oro se pudiesen rescatar y efectivamente se encontraron muchas piezas de oro.

Así como Midas y su facultad de convertir en oro todo cuanto tocaba se convirtió en una leyenda en la Grecia de la Edad Antigua, del mismo modo ese desprendimiento del oro por parte del cacique de la laguna Guatavita ha pasado a ser un ejemplo proverbial para hacer alusión a cosas de mucho valor por ser, naturalmente, el oro algo de intrínseco altísimo valor. En una “auditoría“ privada de auditores “privados“ patrocinada por el Presidente del Colegio de Abogados, Dr.Miguel Alberto Surún Hernández, se da a conocer que ese gremio con categoría de `Corporación de Derecho Público Interno` (Artículo 2 de la Ley 3-19) (el Derecho Público Interno es `el que organiza internamente al Estado`) bajo esa gestión pagó por un stand en la Feria del Libro la friolera de cuatro millones de pesos (RD$4,000.000.00), es decir, una suma con la cual una familia de clase media promedio puede adquirir hoy en día un apartamento de varias habitaciones en un condominio en los proyectos habitacionales diseñados para dicha clase media. La única explicación plausible capaz de justificar que se haya pagado esa cantidad por un stand para una Feria del Libro donde lo único que se hizo fue poner una pequeña máquina para que los abogados que fuesen a dicha Feria del Libro pudiesen pagar por hacerse emitir un nuevo plástico de su carnet de matriculación, obviamente, es que dicho stand fuese fabricado en todas y cada una de sus partes, sin la más mínima excepción, con el oro del alto quilate que el cacique ofrendaba a sus dioses ancestrales por los motivos que se narran en dicha leyenda colombiana.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

 

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