El Bicentenario del General Cabral

Por Rubén Moreta lunes 2 de enero, 2017

El país acaba de conmemorar una fulgurante efemérides: el bicentenario del natalicio del General José María Cabral y Luna, conspicuo militar y político, quien fue el héroe de la Batalla de Santomé, epopeya gloriosa acaecida el 22 de diciembre del 1855 en San Juan de la Maguana.

Cabral y Luna nació en Ingenio Nuevo, San Cristóbal, el 12 de diciembre del 1816. Era hijo de Juan Marco Cabral y María Ramona de Luna. Siendo joven, viajó a estudiar a Inglaterra donde realizó estudios elementales sobre comercio, sin concluir una formación académica. Pero su estada en ese país europeo, le permitió abrevar del pensamiento liberal inglés, ideas que quiso cristalizar en su tierra a su retorno.

El eximio sureño respaldó el movimiento revolucionario febrerista que parió la República. Se enroló al ejército con el nacimiento de la nación y su bautizo militar lo obtuvo en la Batalla del 19 de marzo del 1844 en Azua. Un año después, en el 1845, fue promovido al rango de Coronel y pasó a formar parte del Estado Mayor del General Antonio Duvergé. En 1855 el Presidente Pedro Santana lo ascendió al rango de General.

Se destacó como militar en las gestas de la Independencia Nacional, la Restauración de la República y posteriormente en la Guerra de los Seis Años. Brotaron de él, como agua de océano: bravura, liderazgo, honradez e inquebrantables dotes anticolonialista y antiimperialista.

El General Cabral lideró la Batalla de Santomé, la cual contribuyó a sellar la separación de Haití y encabezó la Guerra de los seis años en contra de la pretensión de Buenaventura Báez de anexionar el país a Estados Unidos.

En Santomé, durante las hostilidades la mañana del 22 de diciembre, el libertador sureño se evidenció como un depurado estratega militar que usó no solo los instrumentos militares y el machete, sino que –cual criatura omnipotente- se apropió de la naturaleza -el viento y el fuego- para dominar y humillar a su rival. En este combate, alimentado por su diamantino patriotismo, el General Cabral y Luna se reveló como un volcán en candente erupción, que indetenible, vertió fuego hasta diezmar al invasor haitiano.

Con la victoria lograda en la Batalla de Santomé por el ejército eficazmente dirigido por el ínclito sureño, se puso término a las pretensiones de Haití de reapoderarse de nuestro territorio y liquidar la bisoña independencia, lograda once años antes, el 27 de febrero del 1844.

Un momento descollante del General Cabral fue la Batalla de La Canela, el 4 de diciembre del 1864, venciendo al anexionista General Eusebio Puello. Por su papel protagónico en la Guerra de Restauración recibió el título de “Protector de la República”.

Cabral encabezó la Guerra de los Seis Años en contra del gobierno de Buenaventura Báez, quien encaminó acciones para vender la soberanía nacional a los Estados Unidos.

El General José María Cabral y Luna ocupó la Presidencia de la República en dos ocasiones: el 4 de agosto del 1865, permaneciendo en el mando hasta noviembre de ese mismo año, y por escogencia popular, el 22 de agosto del 1866 hasta 1868. Como primer mandatario, tomó icónicas medidas, entre ellas la redacción de una nueva Constitución, que incluyó por primera vez el voto universal a los hombres mayores de dieciocho años; la abolición de la pena de muerte; el destierro de dominicanos por razones políticas y el 31 de diciembre de 1866, por Resolución Ejecutiva y bajo su mandato, fue creado el Instituto Profesional (actualmente Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD).

El General Cabral murió el 28 de febrero del 1899.

Por su talante y fértil desempeño en la defensa de la dominicanidad, el General José María Cabral y Luna predomina como inmaculado portaestandarte de la libertad y soberanía de la república.