El béisbol invernal: logros y retos

Por Enrique Alberto Mota lunes 20 de enero, 2020

Tras finalizar las dos primeras etapas de un torneo plagado de emociones contradictorias, me siento en el deber de expresar mis humildes opiniones en torno a un pasatiempo, el béisbol profesional, que ha ocupado una buena parte de mi tiempo y mis esfuerzos  como periodista de más de 40 años de ejercicio.

Con este trabajo persigo contribuir a mejorar la práctica de un deporte que, desde mi tierna infancia hace ya varias décadas, ha sido seguido por una entusiasta mayoría del pueblo dominicano, aunque corra el riesgo de que se me pretenda conculcar un derecho que costó al pueblo dominicano década de sangrientas luchas y sacrificios para adquirirlo.

Considero un deber insoslayable–  como parte del espectáculo, amante de la pelota dominicana y profesional de la comunicación–,  enumerar fortalezas y debilidades que, a mi juicio, han marcado la temporada de béisbol invernal, que se encuentra en  la serie final..

Uno de los factores encomiables que han caracterizado el actual torneo es el acostumbrado apoyo que ha brindado la fiel fanaticada a sus respectivos equipos, pasando por alto en muchas ocasiones el reto económico que representa para un porcentaje elevado de las familias dominicanas asistir a un partido de béisbol  invernal.

De la misma manera, hay que destacar el interés y las inversiones realizadas por las directivas de los conjuntos que participan en la justa por llenar las expectativas de sus seguidores de configurar novenas capaces de ceñirse  el cetro de monarcas de la liga.

En ese sentido, cabe destacar la recuperación de los Toros del Este luego de sufrir derrotas en sus primeros cinco compromisos, el denodado esfuerzo de las Estrellas Orientales por alcanzar la clasificación luego de un inicio plagado de inconvenientes y el interés del resto de los conjuntos de la liga, que, al igual que los ya citados, tuvieron que salvar situaciones adversas para mantenerse en la pelea.

Otro de los puntos luminosos ha sido la entrega de algunos jugadores, jóvenes y veteranos, a sus respectivas causas, aunque, lamentablemente, otros no han sido tan consecuentes con los fanáticos que los apoyan, aquí y fuera de nuestro país, y con la liga que les dio la oportunidad de crecer, cuando más lo necesitaban.

Una nuestra irrefutable de la competitividad de la liga de béisbol dominicana es la situación de los equipos al finalizar la serie regular, en la que prácticamente todos tenían oportunidad de clasificar hasta los últimos días de esa fase del torneo.

Y ni hablar del partido en que se decidió el equipo ganador del segundo lugar en el Round Robin, que es, sin dudas de ninguna especie, una de los enfrentamientos en el béisbol  que trascenderá generaciones, y será recordado por todos como una muestra de entrega, coraje y vergüenza deportiva.

Pero así como he mencionado todos estos aspectos positivos de nuestra liga, a cuya directiva debemos felicitar por sus innovaciones y seriedad en busca de hacer más exitosos nuestros torneos, también debemos señalar retos que debe enfrentar con seriedad y sin dilaciones el organismo rector del béisbol invernal dominicano.

Entre ellos, hay que mencionar la necesidad de que nuestros árbitros se sigan capacitando de manera que sean menos cuestionadas sus decisiones, y se coloquen cada vez más al nivel que exige una liga que se considera entre las de más alta calidad, y teniendo en cuenta que esas decisiones están cada día más expuestas a la consideración de los demás a través de las redes sociales y otras herramientas del mundo moderno.

Así como he citado algunos ejemplos de los aspectos positivos, también cabe señalar otros que son cuestionables.

Por ejemplo, las posibilidades de las Estrellas Orientales de clasificar para el Round Robin se vieron mermadas por una decisión arbitral equivocada sobre una jugada que se produjo en un partido frente a los Toros del Este, reproducida hasta la saciedad posteriormente en redes sociales.

Cabe citar, también, una llamada en el último partido del Round Robin entre Águilas y Tigres, en un episodio extra, en que fue decretado out en la inicial un corredor del conjunto norteño, decisión que, según lo que se pudo observar en las redes sociales, resultó equivocada, privando así a su equipo la posibilidad de pasar a la final.

Al día siguiente, cuando se continuó el partido decisivo entre azules y amarillos, se produjo otra decisión de dudoso acierto, al ser decretado out en la inicial un jugador de los Tigres al iniciar la entrada decisiva.

Errar es de humano, como reza el refrán , pero cuando esos errores se producen en situaciones que resultan o pueden resultar decisivas, hay que ser en extremo cuidadosos porque con ellas se echan por tierra los esfuerzos y sacrificios de mucha gente y las expectativas y anhelos de muchas otras personas.

Otro gran reto de la liga es determinar si  el español se mantiene como el idioma oficial del torneo. El béisbol es el pasatiempo deportivo favorito de un país que tiene su idioma oficial, y no se puede exigir a nadie que aprenda otra lengua para poder entender lo que se dice en transmisiones de ese pasatiempo.

Debe tenerse claro, además, que esas transmisiones son espacios en las que deben primar  la ética y el respeto hacia todos los miembros de la liga y el pueblo en general, además de que las expresiones que allí se divulguen deben estar en consonancia con las costumbres de nuestro pueblo y con la obligación de que sirvan a todos como ejemplos del buen uso de nuestro idioma .

Nunca se debe perder de vista, además, que los equipos son rivales en el terreno de juego pero socios en el negocio-pasatiempo que es el béisbol invernal dominicano, que requiere cada vez de mayores inversiones y esfuerzos.

Creo con sinceridad que si observamos todos estos aspectos, tendremos mejores torneos, con mayores beneficios para los equipos, grandes satisfacciones y alegrías para los aficionados, y un más rotundo éxito para la liga.

 

Por Enrique–Tuto..Mota

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