El barrio desde la óptica de los espacios públicos

Por Euclides Marmolejos Báez lunes 15 de mayo, 2017

La apropiación particular del espacio público en los barrios del Distrito Nacional por sus ciudadanos emerge como uno de los factores que afectan la vida en comunidad y desvirtúa la naturaleza misma del entorno urbano. Podría decirse que en el barrio existen reglas y practicas propias impuestas por sus inquilinos, donde las leyes y normativas municipales no son reconocidas como válidas.

Esta cultura conocida como “cultura de la calle” presente en el corazón de los barrios del Distrito Nacional, donde la pobreza está presente en todas sus formas, comenzando por la pobreza misma que emana del espacio público; el cual lejos de cumplir su rol de relación e interacción social entre sus residentes, contribuye más bien a marcar aún más las diferencias existentes.

 

La juventud en los barrios

Si analizamos el sector juventud y su rol en los barrios, podríamos afirmar que hoy en día los jóvenes han convertido “la calle”, en su espacio público predilecto incluyendo las aceras, esquinas, colmadones, el billar, la peluquería, la banca, el salón; en fin lugares no apropiados para socializar, interactuar y disfrutar sanamente; muy por el contrario estos jóvenes se ven expuestos a comportamientos indebidos propios de estos ambientes urbanos como son: ingesta de bebidas alcohólicas, juegos de azar, discusiones, riñas, actividades sexuales, venta y consumo de drogas, entre otras actividades que moldean en la juventud del barrio un comportamiento negativo, pero visto como algo normal por ellos ya que constituyen la realidad del día a día en su entorno urbano.

Mientras la juventud de clase media y alta del Distrito Nacional utiliza como lugares de esparcimiento y socialización los clubes deportivos, centros comerciales, gimnasios; donde cuentan con instalaciones dignas y diseñadas para garantizar armonía social; la juventud ubicada en la franja más baja de la escala social se desarrolla en la calle, expuesta a todo tipo de influencia negativa, en un entorno hostil que lejos de garantizar armonía social y cohesión ciudadana, contribuye a segmentar aún más la gran desigualdad.

 

Espacio público, juventud y seguridad

Si analizamos las variables espacios públicos, juventud y seguridad desde la óptica del barrio, podemos apreciar que en la medida que existen menos espacios públicos adecuados en el entorno, la juventud es más propensa a delinquir, al aferrarse a la cultura de ´´la calle´´, por carecer de lugares adecuados que permitan la socialización y el desarrollo de la tolerancia social necesaria para garantizar armonía ciudadana y reducir los niveles de violencia.

Desde nuestra óptica mitigar esta realidad presente en los barrios del Distrito Nacional que afecta de manera directa a la juventud, y que de continuar no haría posible el desarrollo de una mayor cohesión social y mucho menos generaría convivencia ciudadana; requiere de acciones firmes y decididas de la gestión local (ayuntamientos) en los siguientes ordenes A) Hacer respetar el espacio público en los barrios. B) Emprender acciones tendentes a crear nuevos espacios públicos de calidad en el corazón de estos sectores. C) Fiscalización y control de los establecimientos comerciales que producen contaminación sónica y venden bebidas alcohólicas a jóvenes menores de edad. D) Programas sociales que promuevan el deporte, la integración, la tolerancia y los valores en la juventud.

 

Por Euclides Marmolejos Báez

@euclidesmarmolejos

 

 

 

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