El autoritarismo amenaza en República Dominicana

Por Francisco Rafael Guzmán

Todo parece indicar que la tan pregonada democracia liberal estás lejos de constituirse en países o naciones en lo que se ha llamado Estado de Derechos, aunque más bien en vez de llamarle así, deberíamos llamarle Estados de Garantías Ciudadanas. Si prefiriéramos llamarle con este último nombre, implicaría que todos o casi todos los hombres y todas o casi todas las mujeres en pleno uso de sus facultades mentales tomaran participación en la toma de decisiones importantes, además de tener asegurados sus derechos fundamentales, entre ellos el derecho de acceso a  la alimentación, a los servicios de salud, a la vivienda, al trabajo, derecho a la opinión y la libertad de tránsito. En el momento actual, debemos hacernos y respondernos la siguiente pregunta: ¿Estamos en la República Dominicana del gobierno de Abinader cerca constituirse de lo que podría llamarse un Estado de Garantías Ciudadanas? No, no estamos cerca, estamos muy lejos de eso y más bien todo parece indicar que nos acercamos a un modelo autoritario de dirigir la sociedad, pero un modelo que no parece traer bienestar. Esto último es así, independientemente de lo que digan algunos miembros de su gabinete.

 

Ha habido gobiernos autoritarios que se han preocupado por el bienestar de los ciudadanos, aun sin haber destruido por completo el modo de producción capitalista, haciendo reformas con algunos recortes a las ganancias de los capitalistas pero no con las alianzas público-privadas de Leonel, Danilo y Abinader, ni el neoliberalismo y el capital financiero de hegemónico. Entre los gobiernos que en el pasado tildados por los occidentales de autoritarios que se preocuparon por el bienestar de los ciudadanos estaban el de la URSS y los demás países socialistas, pero además la Junta Militar de Juan Velasco Alvarado, el de Perón en Argentina y el de Gamal Abdel Nasser en Egipto, entre otros, el del General Omar Torrijos en Panamá, se podría decir que hasta cierto punto no fue autoritario porque el promovió la participación popular. Abinader da muestras de que con todas las medidas, decretos y las leyes que se promulgan o piensan promulgar, su gobierno no ha traído y ni traerá en lo adelante el bienestar para los más amplios sectores de la sociedad. Por un lado, el gobierno dominicano pretende poner en práctica medidas para los contratos en el trabajo doméstico remunerado lo que beneficiaría a quienes realizan estas labores, pero por el otro perjudica mucho a quienes los contratan, especialmente perjudica a sectores de las capas medias y de la que pequeña burguesía que tienen bajos ingresos; esto a la larga traerá como consecuencia la casi desaparición de este tipo de contrataciones.

 

Por otro lado, el gobierno de Abinader quiere poner en manos de un empresa o grupo empresarial extranjero  la revista de los vehículos de motor; piensa el gobierno tomar medidas drásticas desde el Intrant  para poner orden en la circulación vehicular, que si bien parece loable que se le quite la licencia cuando quien maneja caotiza el tránsito, pero con tan solo aproximadamente 30 mil kilómetros de carreteras, calles y caminos y con tantos vehículos de 4 ruedas o más y motores circulando no se puede poner orden si no se hace injustamente; el orden solo sería justo y posible reduciendo el parque vehicular. Ahora bien, recientemente el gobierno de Luis Abinader Corona y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha querido aplicar una tasa cero de impuestos arancelarios a la importación de productos agropecuarios, supuestamente para que los consumidores puedan consumir más baratos los productos de la canasta alimenticia, pero sería terminar de arruinar el aparato productivo local. Aquí se promueve tanto el turismo, pero no es verdad que ese modelo de economía de servicios puede tener tanto futuro aquí y en cualquier parte en esas condiciones, porque si no somos capaces de producir en la agropecuaria y con ella abastecer no solo a los dominicanos que amamos nuestro terruño tampoco los hoteles de turistas. Abinader al parecer no está interesado en proteger la producción agropecuaria de nuestro país y ni tampoco a toda la producción local.

 

El Presidente de la República, aunque trata de disimularlo, tiene un estilo muy unipersonal de dirigir los asuntos de Estado, exceptuando la administración del Ministerio Público y la aprobación y promulgación de algunas leyes. Lo cual se puede evidenciar sobre todo en los asuntos de manejos de recursos pecuniarios y los préstamos. El gobierno está como un barco a la deriva, como nado al garete, que no sabe el capitán de la nave si debe navegar a babor o a Estribor.

 

En cuanto a esto último, la presentaron de la televisión dominicana  Mariasela Álvarez presentó en video el monto los préstamos, detallados por otra persona que le acompaña en el video, los cuales en moneda nacional ascienden a más de 800,000, 000,000 de pesos. Es decir, casi un billón de pesos, no casi un millardo que viene siendo 1,000 millones de pesos, si no casi un millón de millones que es lo viene a ser un billón. Eso se calculaba lo de más de 800,000, 000,000 cuando su gobierno cumplió un año y seis meses. Esto significa que la media aritmética de los préstamos tomados por día asciende a mucho más de 1,000 millones de pesos dominicanos, para todo ese periodo que lleva la gestión del actual gobierno. ¿Por qué se toma tanto dinero prestado? Sencillamente, porque las recaudaciones del gobierno no son suficientes para lo que quiere estar haciendo. El turismo no le reporta para tanto. Ya está bueno de permitir tanta inversión extranjera para reportar muchas ganancias en dólares a sus países de origen, pagando mano de obra barata, ya estamos cansados de un modelo que responde a los intereses del capital financiero y el gran capital. Hay que acabar con la hegemonía del capital financiero y hacer recortes al gran capital.  Me pregunto: ¿Para qui tantos vehículos son detenidos y son hacinados en los espacios del antiguo canódromo de Los Cocos? ¿Cuál es razón de ser de eso?

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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