El asunto de la competitividad y los factores envueltos en ella

Por Víctor Manuel Peña domingo 10 de julio, 2022

En la ciencia económica se distinguen dos términos, competencia y competitividad.  La competencia se expresa en el mercado y da cuenta del enfrentamiento entre los productores que han producido los bienes heterogéneos, parecidos o similares.

Ese enfrentamiento se expresa en la curva de oferta, pero tiene que estar la correspondiente curva de demanda, y ese enfrentamiento es a nivel de precio y de calidad del producto o bien mercadeado.

Ahora la competitividad abarca la economía en su conjunto o un sector de ella y al final se expresa entre los sectores de la economía y entre economías nacionales.

En la competencia cuentan también el precio y la calidad del producto.

Pero el aumento o no de la competitividad es un producto directo de la productividad.  La productividad involucra de manera directa el papel del trabajador y los efectos de la ciencia y de la tecnología en el contexto del proceso productivo.

Aunque la ciencia la producen las universidades y los institutos de investigación, la tecnología que es un producto de la ciencia en sentido general, no siempre la tecnología resulta solo de la aplicación de la ciencia a los procesos productivos, sino que intervienen factores sobre la tecnología que tienen que ver con el mismo proceso productivo.

En una economía hay dos tipos de competitividad: la competitividad sistémica y la competitividad exterior o del comercio exterior

Mientras la competitividad sistémica abarca toda la economía de una nación, la competitividad exterior se manifiesta a nivel de las relaciones con otras naciones en el campo de la división internacional del trabajo.

El Estado, a través de su política económica, tanto la monetaria y cambiaria como la fiscal, juegan su papel en la construcción de la competitividad de una economía, tanto la sistémica como la exterior.

Mientras se estuvo aplicando una política monetaria expansiva la economía fue inundada de pesos, por lo que hubo una depreciación sostenida del tipo de cambio frente a la moneda de referencia el dólar,  y eso al generar tanta inflación por la depreciación que hubo se produjo un tipo de cambio que elevó sustancialmente la competitividad de las exportaciones porque con un dólar se compraban muchos pesos y así el exportador se beneficiaba grandemente de un tipo de cambio superdepreciado por los efectos directos sobre la economía, vía los agregados monetarios y cambiarios, producidos por la política monetaria expansiva que aplicó el Banco Central.

En caso de aplicar una política fiscal que priorice la formación de capital en los diferentes sectores de la economía, como son las obras de infraestructura, en esos casos habría un efecto sobre la productividad que abarataría los costos en la economía y mejoraría, por consiguiente, la competitividad sistémica que podría manifestarse con más fuerza a nivel del sector externo dependiendo de los efectos de la política monetaria y cambiaria.

Una política monetaria y cambiaria restrictiva produce los efectos contrarios sobre la competitividad exterior de la economía.

Pero es indudable que los efectos de la ciencia y de la tecnología y de la política fiscal sobre la productividad podrían abaratar los costos de las exportaciones para poder competir en el comercio exterior.

Es también verdad que las ganancias de competitividad a nivel del comercio exterior no solo se logran a través de costos más bajos sino también de calidad mejor o superior respecto de la competencia.

Pero la gran verdad es que el Estado tiene que propiciar un equilibrio entre los sectores que producen para el mercado interno y los que producen para el mercado externo, de tal manera que el funcionamiento de la economía no debe estar subordinado solo a los intereses de los sectores que producen para el mercado internacional (servicios fundamentalmente).

En otras palabras, el Estado no solo está para aplicar políticas públicas, de orden monetario y cambiario o fiscal, para depreciar o abaratar los costos relativos de las exportaciones y encarecer al mismo tiempo los costos de las importaciones, sino para aplicar las políticas monetarias, cambiarias y fiscales orientadas en la dirección de apreciar la monetaria para producir efectos diferentes sobre las exportaciones y las importaciones.

Y esto hay que hacerlo tomando en cuenta el contexto nacional y el contexto internacional de la economía.

Lo que significa que hay que tomar en cuenta no solo a los sectores que producen para el mercado interno sino también a la población en sentido general, a la clase media y a los pobres y muy pobres.

Lo que nos indica que las políticas de competitividad que el Estado aplica a través de las diferentes políticas públicas deben ser para beneficiar por igual a toda la población y a toda la sociedad y propiciando el progreso, el bienestar y el equilibrio entre todos los miembros de la sociedad.

Por último, subrayar que es totalmente improcedente en materia de política comercial aplicar arancel cero a los productos de consumo final porque se propicia la destrucción de la producción nacional al gravar las materias primas o productos intermedios.

Por lo que se ve el gobierno actual está procediendo en sentido contrario a la verdadera recuperación de la economía y de los empleos.

AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo.

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