El arte del oportunismo

Por Camelia Michel viernes 20 de enero, 2017

En verdad, la política es el “arte” de la sobrevivencia, del oportunismo. Hace muchos años que en República Dominicana no existe una oposición que pueda significar un freno a los desmanes del poder, o una posibilidad de cambio. No sólo carecen de discurso coherente, o medianamente audible, sino que tampoco tienen poder de convocatoria. Y sobre todo, poseen una imagen carente de credibilidad, porque en mayor o menor medida, todos se han beneficiado del descalabro económico, social y moral de la nación.

Son tan, pero tan decadentes, que cada vez que la población se indigna e inicia algún movimiento reivindicativo, nuestros “políticos opositores” se montan en ese carro, e intentan capitalizarlo, como si quisieran liquidar el protagonismo que corresponde a la población. ¡Claro! Si ellos carecen de todo lo que se necesita para liderar un país, no les queda de otra que aprovecharse del genuino descontento popular, pero de la peor manera: buscando cámara, y sin hacer ningún aporte ideológico ni estratégico.

Es así como algunos grupitos de la mal llamada “sociedad civil” y poderes fácticos disfrazados de “dirigentes”, intentan “comerles los caramelos” y alzarse con el santo y la limosna, en materia de liderazgo. Sin embargo, los dominicanos con genuino interés de cambio social no nos dejamos confundir y sabemos que poco a poco hay que trabajar en un nuevo liderazgo, en nuevas propuestas que retomen el ideal duartiano. Por eso, los nacionalistas también pedimos cese a la corrupción, en tanto que ella permea a todo el sistema político.

Y que quede claro: corrupción no es sólo el caso de Odebrecht. Es también frontera abierta, enajenación del territorio nacional, venta de nuestra soberanía, incumplimiento del 80-20, las burlas a nuestra Constitución, la fractura de nuestra frontera jurídica, la tergiversación de nuestra historia y olvido de nuestras raíces culturales, el regalo de nuestros recursos a dos o tres grupos de poder, y un largo etcétera…